Despertar del Olvido 129

Despertar del Olvido 129

Capítulo 129 

La juventud de Anaís contrastaba con la ferocidad de sus movimientos. Su pierna se alzó en un arco preciso, y su tacón impactó contra el costado de Sofía, haciéndola trastabillar. La 

agresora, lejos de amedrentarse, extendió su mano hacia otro jarrón en el estante, sus dedos crispados por la rabia

-¡Te vas a arrepentir de haber nacido, maldita! -bramó Sofía, el rostro desfigurado por el odio

-¿Qué estás haciendo? -La pregunta resonó con autoridad en la sala

Sofía se paralizó al instante. Su mirada se elevó hacia la entrada, donde Efraín permanecía en su silla de ruedas, su presencia imponente a pesar de su posición

-Efraín-musitó ella, la sorpresa dibujada en cada línea de su rostro

Se suponía que estaría en la oficina, pensó, el pánico comenzando a trepar por su garganta

La mirada de Efraín se detuvo en la mano ensangrentada de Anaís, y sus facciones se 

endurecieron

-¿Qué significa esto? -Su voz surgió grave, cargada de una autoridad que no admitía 

evasivas

Sofía depositó el jarrón con premura y se precipitó hacia él, sus pasos resonando contra el 

suelo

-Efraín, ¿cómo pudiste permitir que estaesta mujer entrara a Bahía de las Palmeras? -Su voz temblaba de indignación—. ¿Ya olvidaste que por su culpa estás en esa silla? ¡Y ahora el bebé de mi hermano! La odio tanto que¡debería morirse

Sus palabras brotaban envenenadas mientras se arrodillaba frente a él, su rostro encendido por 

la furia

Efraín se apartó sutilmente, evitando el contacto

-¿Quién te autorizó a venir

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-Vine por mi cuenta -respondió ella, desafiante-. No puedes impedírmelo. Tiene que pagar por lo que le hizo al hijo de Roberto

-Lucas llamó Efraín con voz cortante-, acompaña a la señorita a la salida

La incredulidad inundó los ojos de Sofía. Se incorporó lentamente, la palidez extendiéndose por 

su rostro

-Efraín… 

El guardia ya se encontraba tras ella. Antes de partir, lanzó una última mirada cargada de veneno hacia Anaís y, conteniendo apenas su frustración, abandonó la mansión

Anaís observó la escena con atención. Había algo peculiar en la manera en que Sofía miraba

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Capitulo 129 

Efraín, una intensidad impropia de una relación familiar. Bajó la mirada, intentando ignorar el ardor pulsante en su palma

Efraín se acercó para examinar su muñeca lastimada

-¿Sofía es adoptada? -preguntó Anaís de repente

Sin sus memorias anteriores, no podía estar segura. Pero reconocía esa mirada, ese brillo posesivo que algunas mujeres reservan para el objeto de su afecto. La reacción de Sofía ante la presencia de Efraín había sido demasiado reveladora: sorpresa, anhelo y un afecto que parecía una máscara mal ajustada

Efraín maniobró su silla hacia el interior del salón, con Anaís siguiendo sus movimientos. Una inquietud indefinible se instaló en su pecho mientras lo observaba

Tras localizar el botiquín, él respondió

-La encontré en la calle hace años. No me sentía capacitado para criar a una niña, así que delegué su cuidado

A la familia Bolaños, completó Anaís mentalmente, entendiendo cómo Sofía se había convertido en hermana de Roberto

Anaís se mordió el labio, tentada a preguntarle si era consciente de los sentimientos que Sofía albergaba hacia él. Pero se contuvo; ese era un asunto privado de la familia Lobos, y ella no tenía derecho a inmiscuirse

Efraín no añadió más, concentrándose en vendar la herida con movimientos precisos. Al terminar, cerró el botiquín con un chasquido metálico

Anaís flexionó los dedos, probando el vendaje

-Presidente Lobos, me marcharé dentro de poco anunció-. No puedo seguir refugiada aquí indefinidamente

Aunque desconocía si la hospitalidad de Efraín nacía de la compasión o de algún otro motivo, sabía que no debía abusar de ella. Sin embargo, el incidente del supuesto hijo de Bárbara la había tomado por sorpresa, y aún no encontraba una salida. Necesitaba desenmascarar las mentiras de Bárbara antes de que la situación se complicara más y la familia Lobos decidiera tomar medidas drásticas

Mientras su mente repasaba posibles estrategias, Efraín intervino

-Investiga en el hospital

Ella alzó la mirada, confundida por un momento, hasta que la comprensión iluminó su rostro. Era una pista

¿Habrá cámaras de seguridad?, se preguntó. Aunque, conociendo a Bárbara, probablemente ya se habría encargado de eliminar cualquier evidencia. A menos que… 

Una nueva posibilidad cristalizó en su mente: ¿y si Bárbara nunca había estado embarazada

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Capítulo 129 

Efraín confirmó sus sospechas

-La familia Lobos jamás permitiría un hijo fuera del matrimonio

Por supuesto. Un escándalo así sería devastador, especialmente considerando la peculiar situación entre Roberto y Bárbara, siendo él oficialmente el prometido de Anaís

Además, por muy ingenuo que fuera Roberto, seguramente habría tomado precauciones. Un embarazo no ocurría así de fácilmente

Los ojos de Anaís brillaron con renovada determinación. Tomó la mano de Efraín, dejándose llevar por el entusiasmo

-¡Voy a investigarlo ahora mismo! Muchísimas gracias, presidente Lobos

Efraín permaneció en silencio, su mirada fija en sus manos unidas. La de ella lucía sorprendentemente pequeña junto a la suya

Anaís, ajena a este escrutinio, lo soltó y se dirigió hacia la salida con paso decidido

-Siempre haces esto murmuró él, su voz apenas audible

Ella se detuvo en el umbral y giró, desconcertada

-¿Disculpe

-Nada

Una sonrisa iluminó el rostro de Anaís

-Si logro resolver este problema, seguiré siendo su somnífero, presidente Lobos -bromeó-. La mucama me contó que ha sufrido de insomnio durante años, pero que últimamente duerme mejor. ¿Eso significa que soy útil

Su sonrisa resplandecía con genuina calidez

Efraín evitó su mirada, limitándose a emitir un suave sonido de asentimiento

Anaís suspiró. Este hombre y su perpetuo laconismoResultaba difícil imaginar que alguien tan reservado hubiera vivido una historia de amor secreta, y que incluso después de tantos años de la muerte de su amada, mantuviera intacta su devoción. Sin duda, era un hombre excepcional

Antes de hablar con la mucama, no tenía idea de la gravedad de su insomnio, reflexionó. Los últimos días había dormido profundamente, y su semblante mostraba una notable mejoría

No era extraño que Samuel, a pesar de su evidente antipatía hacia ella, tolerara su presencia al ver los beneficios en el descanso de Efraín

Pero, ¿qué había en ella que inducía el sueño con tanta facilidad? La idea le provocaba una 

secreta satisfacción

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