Capítulo 195
El orgullo de la familia Villagra se deshacía como azúcar en el café. Dos años de trabajo arduo, de planificación meticulosa y dedicación absoluta, y ahora todo eso pasaría a manos del Grupo Lobos en un instante. La ironía era amarga: el proyecto que había sido el desvelo y la obsesión de Héctor durante medio año, ahora se convertiría en un simple regalo para sus competidores.
Héctor, quien había invertido incontables noches en conseguir los permisos de desarrollo, ahora descansaba en casa, ignorante de cómo su propia hija entregaba su obra maestra al mejor postor. El proyecto que originalmente no tenía conexión alguna con el Grupo Lobos, ahora les caería del cielo como un regalo envuelto en papel dorado.
El contrato, plagado de cláusulas que favorecían descaradamente al Grupo Lobos, transfería la autoridad del proyecto de Héctor a Bárbara, como si fuera una simple transacción comercial.
Lucas, al recibir la propuesta, permaneció inmóvil, su mente procesando la información con incredulidad.
-¿Están seguros de que esta propuesta viene directamente de la familia Villagra? -su voz denotaba escepticismo.
-Sí, señor. La señorita Villagra, como directora ejecutiva, es quien toma las decisiones ahora.
“¿Será que el compromiso con Roberto la está haciendo perder el juicio?“, pensó Lucas mientras consideraba los miles de millones en juego.
Cuando llevó la propuesta al despacho de Efraín, sus labios se curvaron en una sonrisa
sarcástica.
-Jefe, nos están regalando dinero. ¿Le entramos?
Efraín apenas rozó el documento con la mirada, su voz destilaba desinterés.
-Soy un hombre de negocios.
La respuesta era clara: ningún empresario que se respete rechazaría semejante oportunidad.
-Perfecto, me encargo de la coordinación -respondió Lucas, cerrando la carpeta-. La señorita Villagra será nuestra contraparte en el proyecto.
Un simple murmullo de asentimiento fue toda la respuesta de Efraín. ¿Para qué dedicar más atención a un negocio que prácticamente se cerraba solo?
La decepción se dibujó en el rostro de Bárbara cuando vio que solo el asistente de Efraín había acudido a la reunión. Tanto esfuerzo en convencer a la junta directiva de entregar el proyecto, tanta dedicación en su arreglo personal, todo para que el objeto de su interés ni siquiera se dignara a aparecer.
Lucas, pulido por años junto a Efraín, desplegó su encanto comercial con maestría.
-Se ve espectacular hoy, señorita Villagra. Es refrescante encontrar tanta elegancia en el ambiente corporativo.
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Capítulo 195
El cumplido, aunque superficial, provocó una sonrisa inmediata en Bárbara.
-Qué amable, Martínez–respondió con dulzura calculada-. Este proyecto es solo una muestra de mis intenciones. Espero que podamos tener más reuniones con Efraín en el futuro. La prosperidad de ambas empresas depende de nuestra colaboración.
-Por supuesto.
El contrato se firmó con la misma facilidad con que se firma una sentencia.
Al refugiarse en la privacidad de su auto, la máscara de Bárbara se desvaneció. La ausencia de encuentros privados con Efraín la carcomía por dentro. Su mente divagaba en escenarios donde pudiera tenerlo a solas, imaginando cómo su pulso se aceleraría ante su presencia.
“Roberto ya no es una apuesta segura“, se dijo a sí misma. “Necesito destronar a Efraín de ese pedestal de poder.”
Una sonrisa maliciosa se dibujó en sus labios mientras su mente trazaba nuevas estrategias. La determinación brillaba en sus ojos como el filo de una espada recién afilada.