Despertar del Olvido 196

Despertar del Olvido 196

Capítulo 196 

La habitación permanecía en penumbra, apenas iluminada por los rayos del sol que se filtraban entre las cortinas de gasa. Héctor descansaba sobre la cama matrimonial, su respiración ligeramente agitada mientras su mente divagaba hacia los asuntos pendientes de la empresa. El proyecto que había cultivado durante dos años estaba a punto de florecer, y la necesidad de revisar cada contrato le carcomía por dentro como una obsesión

Una tos seca interrumpió sus pensamientos. Se incorporó levemente sobre las almohadas

miró a Victoria

-Tráeme mi computadora -pidió con voz ronca

Victoria, sentada en el borde de la cama, dejó escapar un suspiro cargado de preocupación

-Ya estás bastante delicado, ¿por qué insistes en seguir trabajando? Barbi está al frente de todo en la empresa. ¿Ya se te olvidó lo capaz que es? Esta semana ha estado como trompo, de aquí para allá. Me duele el corazón nomás de verla

¿Cómo podría confiar ciegamente en esto? Es el futuro de nuestra familia lo que está en juego.” 

Héctor se frotó las sienes con suavidad mientras una leve sonrisa de satisfacción se dibujaba en su rostro fatigado

-Barbi es extraordinaria, pero este proyecto-hizo una pausa para tomar aire-. Este proyecto lleva dos años de preparación. Es la llave para que el negocio de la familia Villagra se expanda internacionalmente. He invertido demasiado esfuerzo como para permitir que algo salga mal ahora. Hay muchos ojos sobre nosotros

Victoria se acercó más a él y tomó su mano entre las suyas, acariciándola con ternura

-Barbi se llevó tu computadora de la oficina porque sabía que no ibas a aguantar las ganas de revisar los correos del trabajo. Hasta te apagó el celular. Necesitas descansar una semana completa sin pensar en nada más. Además, está organizando el funeral de Anaís, ¡mira nomás todo lo que hace

La mención de Anais cayó como un manto de silencio sobre Héctor. Un dolor agudo oprimió su pecho, y toda la energía que había estado fingiendo tener se desvaneció como arena entre sus dedos. Victoria observó, sorprendida, cómo las lágrimas comenzaban a rodar por las mejillas de su esposo. En todos sus años juntos, Héctor siempre había sido el pilar inquebrantable de la familia; la última vez que lo había visto llorar fue durante el funeral del anciano

El dolor de verlo así intensificó su resentimiento hacia Anaís. Si tan solo hubiera muerto antes, pensó, quizás la familia no estaría sumida en este caos

El hospital desprendía un aroma peculiar, una mezcla de antiséptico y flores frescas. Anaís atravesó el pasillo principal hasta encontrarse con una escena peculiar: el anciano y Gisela 

14-335 

limpiando juntos. A pesar de la modesta cantidad de flores en el interior, su disposición revelaba un gusto refinado

El director la divisó de inmediato, su rostro iluminándose con una sonrisa amable

-Anaís, qué bueno que llegaste

Al escuchar su nombre, Gisela, que estaba de espaldas barriendo, soltó la escoba como si quemara y se dispuso a huir. Sin embargo, las palabras de Anaís la detuvieron en seco

-Señora Cedillo, encontró este hospital en un solo día, lo cual me dice que su mente está más lúcida de lo que aparenta. Solo está fingiendo, ¿no es así? Como le dije antes, siempre hay esperanza, pero tiene que poner de su parte

Gisela se detuvo, girándose lentamente. Anaís observó con detenimiento su rostro, marcado por surcos profundos que la hacían parecer dos décadas mayor. Sus ojos reflejaban un dolor tan intenso que parecía haberse adherido a su alma

Antes de que Anaís pudiera reaccionar, Gisela se desplomó de rodillas, golpeando su frente contra el suelo

-Señorita Anaís, gracias por cuidar de Bruno. No tengo palabras para agradecerle, realmente no las tengo

Anaís se apresuró a ayudarla a levantarse, sintiendo una punzada de incomodidad ante sus lágrimas desgarradoras. Solo alguien que ha tocado fondo puede llorar con tal desesperación

-Señora Cedillo, si tiene algo que decir, digalo directamente -después se dirigió al director-. Director, vine hoy porque necesito confesarle algo

Los tres tomaron asiento en una banca del jardín. Gisela temblaba visiblemente, como una hoja a merced del viento

Anaís esperó pacientemente a que Gisela recuperara la compostura. Sus ojos se encontraron con los del director, y comenzó a hablar con sinceridad

-Director, hay algo que no le conté la última vez que estuve aquí. Sufrí un accidente automovilístico que me borró todos mis recuerdos. No recuerdo quién es Bruno. Ese día vine por encargo del Grupo Lobos, pero después de escucharlo, me dio vergüenza mencionarlo. Hace poco tuve otro accidente y comprendí lo frágil que es mi situación, así que decidí ser completamente honesta con usted. Me gustaría que me contara todo lo que sabe

El director permaneció perplejo durante varios segundos antes de exhalar un profundo suspiro

-Ahora entiendo. Ese día noté algo extraño en ti, pero no supe cómo preguntarte. ¡Ay, cómo iba a saber! Siempre has sido una mujer determinada, con ideas propias. De repente apareciste con Bruno, donaste equipo carísimo para mantenerlo con vida. Bruno y yo somos del mismo pueblo, lo vi crecer, no podía quedarme con los brazos cruzados -explicó el director

Anais guardó silencio, procesando la información. ¿Entonces el director solo había actuado por compasión al recibir a Bruno

Capitulo 196 

Su mirada se posó nuevamente en Gisela, quien sostenía su taza de café con tanta fuerza que sus nudillos se tensaban

Anaís extendió su mano y cubrió la mano callosa de Gisela con la suya

-Señora Cedillo, cuando estuve con la familia Villagra, me contaron que Bárbara creció sufriendo maltratos de ustedes, pero al ver su rostro, no me parece que sea ese tipo de 

persona

Un destello de sorpresa cruzó los ojos de Gisela, quien la miró como si no pudiera dar crédito a sus oídos

-¿Qué fue lo que dijiste? -preguntó después de un momento de silencio

Anais dio un sorbo a su café antes de continuar

-Bárbara ha estado en terapia con un psicólogo de la familia Villagra durante años. Dice que desde pequeña sufrió maltratos de ustedes, que su salud mental nunca ha estado bien, y hace poco un supuesto familiar suyo fue a la familia Villagra exigiendo treinta millones de pesos, amenazando con quitarse la vida si no se los daban

Gisela se levantó de golpe, su silla raspando contra el suelo

-¡Eso es imposible! -exclamó, temblando de pies a cabeza mientras sus manos se aferraban al borde de la mesa-, Eso no puede ser verdad, Barbi jamás diría algo así. Nunca la maltratamos, nunca… 

Despertar del Olvido

Despertar del Olvido

Score 9.9
Status: Ongoing Type:
Despertar del Olvido

Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Options

not work with dark mode
Reset