Despertar del Olvido 211

Despertar del Olvido 211

Capítulo 211 

Un eco suave recorrió el sueño de Anaís, la voz de aquel hombre emergiendo como un susurro entre las alas de una mariposa

-Espera un poco más, aún no conoces mi verdad, y no me atrevo a mostrarte quién soy así como estoy

Al abrir los ojos, sintió su mente resonar como un tambor viejo, mientras sus pies parecían flotar sobre un suelo de nubes. La habitación, bañada por la luz tímida del amanecer, le dio la bienvenida con un silencio que pesaba. Lo primero que hizo fue tomar el teléfono y marcar al director del hospital, su voz aún ronca por el sueño. Al confirmar que todo estaba en calma, un suspiro profundo escapó de su pecho, aliviando la tensión que ni siquiera sabía que cargaba. Entonces, con el pulso más firme, planteó lo que realmente importaba

-¿Sería posible trasladar a Bruno a otro lugar

El director dudó, su silencio llenando la línea por unos segundos eternos antes de responder

-Esta mañana llegaron representantes del Grupo Lobos. Me convencieron de mover a Bruno al hospital central. Si resistí hasta ahora, fue solo por consideración a ti

Un nudo cálido se formó en su garganta. Aquellas palabras, tan simples y directas, la envolvieron en una gratitud inesperada

Al llegar al imponente edificio del Grupo Lobos, el murmullo de los empleados en los pisos superiores se coló en sus oídos como una melodía desentonada. Entre risas apagadas, alguien dejó caer un comentario punzante

-Siempre es Anaís, todo lo que toca lo convierte en oro

Otro replicó, con un dejo de sorna

-Ni modo, la belleza es su as bajo la manga

Anaís, con una sonrisa serena que apenas escondía su aplomo, golpeó el escritorio del colega con un toque ligero, casi juguetón

-La belleza ayuda, no lo niego, pero no gana sola. Mis conexiones y mi cabeza son las que hacen el trabajo pesado

El compañero, desprevenido ante su respuesta tan franca, sintió el calor subirle al rostro, tiñéndolo de un rojo torpe. Los demás, con las cabezas gachas, volvieron a sus tareas en un silencio sepulcral. Anaís se preguntó si había sido demasiado cortante, pero al girarse, sus ojos tropezaron con Efraín y un grupo de directivos que la observaban desde el pasillo. Sus palabras, lanzadas con desenfado, habían resonado más allá de lo que esperaba

Efraín alzó la vista, y por un instante sus ojos se detuvieron en ella, escrutando su rostro que luchaba por mantener la calma. Luego, con voz firme pero tranquila, soltó

-Habrá un aumento

1/3 

Anaís inhaló profundo, recomponiendo su postura con elegancia

-Gracias, presidente Lobos

Cuando Efraín y su comitiva se alejaron, una risa leve escapó de él, tan sutil que algunos directivos giraron la cabeza, intrigados por el sonido. No pasó mucho antes de que un mensaje del departamento de recursos humanos confirmara el incremento salarial. Efraín nunca escatimaba en generosidad. Una satisfacción cálida se instaló en el pecho de Anaís, como un sorbo de café en una mañana fría

Pero esa chispa de alegría se apagó al ver a Bárbara cruzar el umbral del Grupo Lobos. No era la primera vez que aparecía en el piso superior, pero al posar sus ojos en Anaís, su rostro palideció como si hubiera visto un espectro alzarse de la tumba. Bárbara ignoraba que Anaís seguía con vida; Roberto, en su mutismo, no había dicho una palabra. Últimamente, él apenas le dirigía la mirada, perdido en sus propios asuntos, y ella lo había dejado hacer, convencida de que Anaís ya no era un obstáculo

Por eso, al verla, su voz se quebró en un grito espontáneo

-¡¿Cómo es que sigues viva?! 

Su rostro cambió de color como un lienzo mal pintado, y sus ojos, abiertos de par en par, traicionaron su desconcierto. Anaís, por su parte, reparó en el maquillaje impecable de Bárbara, un esfuerzo evidente que contrastaba con la ausencia de Roberto en la empresa esos días. ¿Para quién se había arreglado tanto? 

Bárbara, recuperando el control, suavizó su expresión y dejó que sus ojos se humedecieran con un brillo teatral

-Hermana, si estás viva, ¿por qué no avisaste a la familia Villagra? Todos estamos destrozados, papá no se levanta de la cama por la preocupación

Su voz se quebró en un lamento ensayado, pero un directivo detrás de ella cortó el drama con frialdad

-Presidenta Villagra, mejor discutamos el asunto ahora

Bárbara se secó las lágrimas con un gesto delicado

-Hablamos luego, hermana, cuando termine aquí

Con la barbilla en alto, entró al despacho de Efraín, dejando tras de un rastro de perfume 

caro

Anaís se quedó inmóvil en su asiento, el silencio cayendo sobre ella como una manta pesada. Los acompañantes de Bárbara eran, sin duda, figuras clave del Grupo Villagra. ¿Una alianza entre los Villagra y el Grupo Lobos? Los socios de Lobos siempre eran titanes corporativos, y un movimiento así habría generado rumores meses atrás. Ella, que revisaba cada contrato importante, no podía haberlo pasado por alto. Tras unos minutos de cavilación, se levantó tocó la puerta del despacho con decisión

-Adelante -respondió la voz grave de Efraín

23 

Capitulo 211 

Él estaba sentado frente al ventanal, la luz del mediodía recortando su silueta mientras sus 

dedos recorrían unos documentos con precisión quirúrgica. Bárbara, al otro lado de la mesa de mármol, mantenía una distancia prudente, pero sus gestos destilaban un encanto calculado, como si intentara tejer una red invisible a su alrededor

Despertar del Olvido

Despertar del Olvido

Score 9.9
Status: Ongoing Type:
Despertar del Olvido

Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Options

not work with dark mode
Reset