Despertar del Olvido 24

Despertar del Olvido 24

 

Capítulo 24 

La comisura de los labios de Anaís se curvó sutilmente mientras observaba a Leopoldo. Un destello de diversión bailó en sus ojos ante la ingenuidad de aquel hombre que, con cada palabra, cavaba su propia tumba

Pronunciar semejantes amenazas frente a las autoridades rozaba lo absurdo, especialmente en La Luna, ese territorio sagrado donde la policía solo se atrevía a entrar cuando tenía el respaldo suficiente para enfrentarse a cualquier manifestación de poder

El oficial, sin titubear un instante, sometió a Leopoldo con un movimiento certero

-¡Me importa un bledo quién seas! -espetó el policía con firmeza

Una sonrisa sutil se dibujó en el rostro de Anaís mientras preguntaba con fingida inocencia: 

-Señor Moratalla, ¿y Víctor? ¿Dónde está

Los labios de Leopoldo temblaron involuntariamente. La rabia lo consumía por dentro al ver cómo aquella mujer, conociendo perfectamente que Víctor estaba hospitalizado por el mensaje que él mismo le había enviado, se deleitaba humillándolo públicamente

El oficial aumentó la presión sobre el brazo de Leopoldo

-Habla de una vez. ¿Dónde está el otro

La humillación se reflejaba en cada gesto de Leopoldo. Aquellos que antes lo rodeaban con adulaciones ahora lo miraban como si fuera un espectáculo callejero. Su tan preciado orgullo yacía bajo las botas de Anaís, quien lo pisoteaba sin misericordia

Esto no se quedará así, Anaís, resonaba en su mente mientras la sangre le hervía

Una multitud curiosa se había congregado en la entrada del salón. El rostro de Leopoldo era inconfundible para cualquiera que frecuentara esos círculos exclusivos

-¿No es ese el de la familia Moratalla? ¿Qué hace la policía aquí? -murmuraban entre la 

gente

-Oigan, Fausto Moratalla está en el local esta noche. ¿Alguien puede avisarle

Al escuchar aquellas palabras, el semblante de Leopoldo perdió el último vestigio de color

-Nono vayan -suplicó con voz trémula

Pero era tarde. La multitud se apartó como el mar ante Moisés, y entre ellos emergió un hombre con camisa negra. Su presencia imponente llenó el espacio, la prenda desabrochada hasta la cintura revelaba un aire de descuidada elegancia. Sus ojos escudriñaron la escena 

con evidente fastidio

-¿Qué demonios está pasando aquí? -su voz grave cortó el murmullo general

Anaís, quien había investigado minuciosamente los antecedentes de la familia, reconoció de 

18:38 

Capítulo 24 

inmediato a Fausto, el heredero del imperio Moratalla. Leopoldo, por su parte, mantenía la mirada clavada en el suelo

El oficial estaba a punto de responder cuando Fausto extrajo un cigarro con movimientos pausados. Lo encendió con estudiada calma, aunque cada gesto destilaba una amenaza velada

-Leopoldo, explícate

El aludido tembló visiblemente ante la voz de su primo. Sus labios se movieron varias veces, pero las palabras se negaban a salir

La paciencia de Fausto se agotó. Con un movimiento fluido guardó el encendedor y en dos zancadas llegó hasta su primo, sujetándolo por el cabello

-Te dije que hablaras -siseó

-Primo, yo nofue… 

La mirada desesperada de Leopoldo se desvió hacia Anaís. El peso de sus acciones lo aplastaba: había drogado su bebida la noche anterior. Si la policía investigaba, tanto él como Víctor enfrentarían consecuencias graves

Había subestimado a Anaís, creyendo que el miedo la mantendría oculta por días. En cambio, no solo se había presentado esa noche, sino que había expuesto todo ante un público ávido de escándalo

Anaís contempló al intimidante heredero Moratalla con serenidad absoluta y procedió a explicar la situación con precisión quirúrgica

-Básicamente, el señor de la familia Moratalla afirmó públicamente que yo frecuentaba el ginecólogo cientos de veces al año, y que cualquiera podía comprar mi compañía. Todos los presentes fueron testigos. Si estas declaraciones se difunden, ¿tengo base para una demanda por difamación

-Anaís, … -la voz de Leopoldo se quebró en desesperación

El sonido seco de una bofetada interrumpió sus palabras. Su cabeza se ladeó violentamente mientras un hilo de sangre brotaba de su boca

Las lágrimas brotaron instantáneamente de los ojos de Leopoldo, pero el golpe había venido de Fausto, y ante él solo podía guardar un silencio sumiso

Anaís arqueó una ceja, saboreando la dulce satisfacción de la venganza

2/2 

Despertar del Olvido

Despertar del Olvido

Score 9.9
Status: Ongoing Type:
Despertar del Olvido

Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Options

not work with dark mode
Reset