Despertar del Olvido 292

Despertar del Olvido 292

Capítulo 292 

Ella continuó disfrutando dos tazones de sopa de cebolla mientras conversaba con el líder sentado a su lado sobre los planes previstos. Acordaron realizar un recorrido marítimo por la isla ese mismo día, considerando que el hotel situado allí representaba una de las áreas prioritarias para el desarrollo turístico de la región

Al terminar la comida, Anaís dejó los cubiertos sobre la mesa y, sin meditar demasiado su acción, desdobló una servilleta y tomó con delicadeza la mano de Efraín para limpiar sus dedos, teniendo especial cuidado con la herida que atravesaba su palma

Sofía presenció aquella escena íntima y, consumida por los celos, se acercó con paso firme y apartó a Anaís con un empujón brusco

-¡Lárgate de aquí! No creas que no me doy cuenta de tus intenciones. ¡Aléjate de mi Efraín

Anaís retrocedió varios metros debido al empujón y, al notar que Efraín permanecía en silencio sin intervenir, supuso que quizás su gesto lo había incomodado. Sin decir palabra, dio varios pasos hacia atrás, alejándose discretamente de la situación

Sofía esbozó una sonrisa victoriosa mientras tomaba el control de la silla de ruedas de Efraín, susurrándole algo al oído. Anaís percibió cómo el ambiente alrededor de Efraín se tornaba repentinamente gélido, aunque quizás solo fuera producto de su imaginación

-Ve a comprar algo para desinfectar. Efraín y yo te esperaremos en el barco -le ordenó Sofía con evidente incomodidad en su tono

Anaís arqueó una ceja con desconfianza, pero de cualquier manera prefería alejarse de allí, así que partió sin protestar hacia la tienda más cercana

Al regresar al muelle, se encontró con tantas embarcaciones que no logró identificar cuál debía tomar para llegar a la isla. Consultó a un empleado que, al reconocerla, mostró un destello sospechoso en su mirada

-¿Es usted la señorita Villagra? El señor Lobos y su comitiva ya están en la isla esperándola. Tendrá que utilizar esta pequeña embarcación

Anaís intuyó que se trataba de otra artimaña de Sofía, pero decidió ignorarlo y abordó la pequeña embarcación sin cuestionar

A mitad del trayecto, notó cómo el cielo se oscurecía amenazadoramente mientras escuchaba advertencias distantes que apenas lograba distinguir

-¿Por qué cambió el clima tan repentinamente? ¿Es seguro navegar hoy? -preguntó al barquero con preocupación

Antes de obtener respuesta, el hombre saltó al agua sin previo aviso, dejándola completamente sola. Observó el horizonte y vio cómo las olas comenzaban a agitarse con violencia

Sin tiempo para analizar quién podría estar detrás de esta trampa, dirigió instintivamente la embarcación hacia una pequeña isla cercana que alcanzaba a divisar entre la bruma

17:06 

Capítulo 292 

El clima costero demostró su naturaleza impredecible. Al llegar a la isla, la visibilidad era prácticamente nula y la temperatura había descendido drásticamente. Su cuerpo temblaba por el frío intenso que la invadía

Respiró profundamente y avanzó con dificultad, tanteando el terreno, cuando una ráfaga de viento arrojó escombros de madera que impactaron contra su cabeza, dejándola casi inconsciente

Veinte minutos antes, el grupo de Efraín estaba preparándose para zarpar cuando recibieron una notificación urgente: se aproximaba una tormenta que impediría cualquier salida marítima durante los próximos tres días. Ante la advertencia, regresaron inmediatamente al hotel

Los ojos de Sofía brillaban con malicia mientras sobornaba a un barquero para que condujera a Anaís mar adentro, alimentando la esperanza de que esa mujer pereciera sola en medio del 

océano

En el hotel, la tormenta azotaba con furia y la lluvia golpeaba incesante contra los ventanales. El líder de Los Sauces se disculpaba profusamente con Efraín, explicando que el cambio climático había sido tan repentino que resultó imposible preverlo

Efraín dirigió su mirada hacia el exterior. Anaís todavía no había regresado y la lluvia caía con intensidad. Seguramente no llevaba paraguas

Sin prestar atención a las disculpas del líder, sacó su celular y llamó a Anaís

En la isla azotada por la tormenta no había señal telefónica. Anaís se aferraba desesperadamente al tronco de un árbol para evitar ser arrastrada por el viento furioso

Respiró hondo, concentrándose. No podía permitirse morir en aquel lugar desolado

Mientras tanto, Efraín, al ver que sus llamadas no obtenían respuesta, frunció el ceño con preocupación

-Ve a buscarla -le ordenó a Lucas

Lucas comprendió perfectamente a quién se refería. Tomó un paraguas y salió apresuradamente

Regresó diez minutos después completamente empapado. Con semejante temporal, el paraguas resultaba completamente inútil

-Señor, no encontré a la señorita Villagra. ¿No habrá pensado que ya embarcamos y decidió dirigirse sola hacia la isla

El líder palideció visiblemente ante esa posibilidad y comenzó a negar nerviosamente con las 

manos

-Imposible. Todos los pescadores han sido notificados. Nadie se atrevería a salir al mar con este clima. Sería un acto suicida

La mirada penetrante de Efraín se posó repentinamente sobre Sofía, quien desde hacía rato mostraba una inexplicable excitación

17:06 

-Sofía

La llamó con voz grave, proyectando una mirada intensa y sombría

Sofía hizo un esfuerzo sobrehumano por contener su sonrisa y adoptó una expresión de absoluta ignorancia

-¿Qué pasa, Efraín? Yo tampoco dónde está. ¿Por qué no llamas a más gente para buscarla

Al terminar de hablar, Efraín no respondió. Simplemente mantuvo su mirada fija en ella

Sostener el contacto visual con Efraín requería valor. Sofía, además de caprichosa, carecía de experiencia en situaciones tensas. Al percibir la genuina ira en sus ojos, un escalofrío recorrió su espina dorsal, provocando que comenzara a tartamudear

-Efraín, ¿por qué me miras así? Yo no hice nada

17:06 

Despertar del Olvido

Despertar del Olvido

Score 9.9
Status: Ongoing Type:
Despertar del Olvido

Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Options

not work with dark mode
Reset