Capítulo 301
Valerio esbozó una sonrisa calculadora mientras señalaba a su hijo con un gesto elegante.
-Ven a conocer a Anaís. Ustedes jóvenes seguro tienen más temas en común. Anaís, Emilio está ganando bastante popularidad últimamente. Con nuestro respaldo, no hay duda de que se convertirá en una verdadera estrella. Imaginate salir con alguien así, sería algo digno de presumir.
En la mirada de Emilio destelló la impaciencia. Le habían instruido claramente antes de llegar: debía comportarse impecablemente frente a Anaís, conseguir que ella cayera rendida ante su encanto. Una vez casados, tendría libertad absoluta. Si la relación con Anaís se complicaba, no enfrentaría mayores consecuencias. El matrimonio era la clave para manipular a Raúl y sus acciones.
Sin embargo, al contemplar el rostro de Anaís, Emilio quedó genuinamente impresionado. No anticipaba encontrarse con una mujer tan hermosa, superando incluso a muchas celebridades del medio. La perspectiva de compartir su vida con ella no parecía en absoluto desagradable,
lo
que transformó su sonrisa artificial en una expresión sincera mientras extendía su mano.
-Hola, Anaís, me llamo Emilio.
Anaís observó la mano ofrecida con indiferencia. Tras una pausa deliberada, la estrechó con
lentitud.
-Hola.
Raúl, observando la escena desde corta distancia, se sentía inquieto, temiendo que su hermana cayera en el juego seductor de aquel desconocido. No logró contenerse.
-¡Anaís!
Valerio aprovechó rápidamente para rodear los hombros de Raúl con gesto dominante.
-Raúl, esto es asunto exclusivo de tu hermana. No te entrometas.
“¿Cómo puede enamorarse del primero que aparece con cara bonita?“, pensó Raúl, sintiendo una mezcla de incomodidad y decepción hacia su hermana.
Valerio y sus acompañantes intercambiaban miradas complacidas, exhibiendo sonrisas
arrogantes.
-Emilio, deberías pasar más tiempo conociéndola.
Emilio, instalado junto a Anaís, se regodeaba internamente. “Es realmente hermosa, no me disgustaría en absoluto estar con ella“, pensó mientras asentía.
-Claro, no te preocupes.
Valerio se retiró inmediatamente, dejando a Emilio en compañía de Anaís.
Raúl, consumido por la furia, señaló a Emilio con dedo acusador.
133
16:00
Capítulo 301
-¡Lárgate de mi casa!
Emilio ignoró completamente la orden. Con un movimiento fluido, tomó la mano de Anaís.
-Anaís, parece que tu hermano nos quiere fuera. Vámonos, todavía es temprano, podemos dar una vuelta por ahí.
Anaís frunció el ceño ligeramente. No sentía atracción romántica hacia Emilio; simplemente había algo familiar en sus facciones que despertaba fragmentos elusivos de su memoria. Se levantó y caminó hacia la salida.
Al verla marcharse, Emilio la siguió con presteza, sin desperdiciar la oportunidad de provocar a
Raúl.
-Oye, tu hermana ya es mayor y tiene vida propia. Relájate. Además, con lo reciente de la muerte de tu padre, deberías escucharla más. Te aseguro que pronto me ayudará a
convencerte sobre esas acciones.
La confianza de Emilio se fundamentaba en la vacilación que había percibido en Anaís al contemplar su rostro.
Anaís llegó hasta su automóvil mientras fragmentos inconexos de recuerdos atravesaban su mente sin lograr cohesionarse todavía.
Emilio se acercó para abrirle galantemente la puerta.
-Anaís, ¿a dónde te gustaría ir esta noche?
Ella lo escrutó, intentando ubicarlo en sus recuerdos.
-¿Nos hemos visto antes?
Emilio se tensó momentáneamente, recuperando luego su sonrisa practicada.
-No, nunca nos habíamos conocido.
El parecido con Roberto no era casualidad; precisamente por eso lo habían elegido para
acercarse a Anaís.
Ella se acomodó en el asiento del copiloto, experimentando una molestia en los ojos. Se reclinó contra el respaldo.
-Vamos a algún restaurante, tengo hambre.
Emilio se apresuró a ocupar el asiento del conductor.
-Conozco un lugar perfecto. Un amigo tiene un restaurante donde sirven comida excelente.
Anaís permaneció silenciosa, concentrada en ordenar los retazos de memoria que pulsaban en
su mente.
Tras la partida de ambos, Raúl contactó inmediatamente a Roberto.
-Rober, así está la situación. Anaís se fue con ese tipo y no tengo idea de qué estarán
16:00
apitulo
haciendo.
Al escucharlo, Roberto sintió una punzada de preocupación. ¿Por qué Anaís, teniendo novio, caería en una estratagema tan obvia?
¡Necesitaba comprobar personalmente cuán atractivo era aquel sujeto!
-Raúl, tranquilo, voy a buscarla ahora mismo.
Últimamente Roberto había renunciado a sus fantasías de que Anaís lo amara con locura, pero al encontrarla en el restaurante junto a Emilio, quedó momentáneamente desconcertado.
El parecido físico entre Emilio y él resultaba innegable. Si Anaís no albergaba sentimientos hacia su persona, ¿por qué buscaría un sustituto tan similar?
Su corazón se inundó súbitamente de alegría mientras avanzaba decidido hacia su mesa.
-¡Anaís!
Ella no esperaba encontrarse con Roberto allí; aparentemente su herida había sanado considerablemente.
Emilio, todavía intentando cautivar a Anaís, se volvió al escuchar aquella voz, transformándose su expresión instantáneamente.
Roberto, rebosante de confianza, se aproximó directamente a ella.
-Si todavía sientes algo por mí, podrías haberme buscado directamente. ¿Para qué conformarte con una mala copia?
Anaís había acudido al restaurante esperando aclarar sus pensamientos, pero la presencia de Roberto solo intensificó su jaqueca.
Roberto se inclinó hacia ella, con mirada satisfecha.
-Dices que ya no te gusto, pero casi me convences. Seguro que no superas lo que pasó entre Bárbara y yo. No te preocupes, cuando te cases conmigo, todo lo que tengo será tuyo.
Alzó la mano como si prestara juramento solemne, pero Anaís no mostraba el menor interés en sus palabras.
Su mirada alternó entre el rostro de Roberto y el de Emilio, estudiándolos detenidamente.
Roberto, embargado por la emoción, apenas contenía su sonrisa triunfal.
-¿Qué opinas? Frente al original, ¿no resulta completamente ridículo el sustituto?
16:00