Capítulo 319
Raúl estaba a punto de replicar como de costumbre, pero tras reflexionarlo un instante, apretó los labios con resignación.
-Lo entiendo. Cuídate mucho, Anaís.
Valerio ahora albergaba un odio visceral hacia Anaís, y probablemente recurriría a métodos fuera de la ley para vengarse.
Anais había planeado descansar, pero en lugar de ello, se dirigió a la sala donde encendió su computadora para profundizar en su investigación sobre el ejecutivo que controlaba aquel codiciado siete por ciento de las acciones.
Lo que ella ignoraba era que ese mismo ejecutivo se encontraba de rodillas frente a un hombre, temblando incontrolablemente, consumido por el pánico.
No comprendía a quién había ofendido ni por qué lo mantenían cautivo en aquel lugar.
Sus piernas flaqueaban mientras el penetrante olor a sangre impregnaba la habitación, erizándole cada centímetro de piel.
Sentía una invisible presión en la garganta que le impedía articular palabra alguna.
El sudor brotaba copiosamente de su frente, formando un pequeño charco a sus pies. Las lágrimas amenazaban con desbordarse en cualquier momento.
Sin embargo, el hombre frente a él permanecía en absoluto silencio, imperturbable como una
sombra.
Valerio lo había contactado ese mismo día, y él había aceptado transferirle sus acciones. Ahora, paralizado por el miedo, se preguntaba si Anaís estaría detrás de todo aquello.
Al fin y al cabo, ella había sido responsable de la desfiguración de Emilio.
Sus labios temblorosos intentaron varias veces pronunciar algo coherente hasta que finalmente logró articular:
-Si… si también vienes por las acciones, te las daré, solo… solo déjame con vida.
Continuaba temblando sin control cuando el hombre simplemente sentenció:
-Véndelas a Valerio.
Tras pronunciar estas palabras, el hombre se esfumó en las sombras.
La atmósfera opresiva de la habitación se disipó instantáneamente, y el cadáver fue retirado con discreción.
El ejecutivo sintió como si hubiera regresado de entre los muertos y, mientras secaba el sudor de su rostro, su teléfono comenzó a sonar. Era Anaís.
Rechazó la llamada inmediatamente y bloqueó su número.
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Capitulo 319
Sin embargo, a la mañana siguiente, al abrir la puerta de su residencia, se encontró cara a cara con Anaís, quien lo esperaba pacientemente.
Ella sostenía un voluminoso compendio de propuestas que había elaborado durante toda la noche. Si la empresa implementaba esos proyectos, el valor de las acciones se duplicaría en
tan solo dos años.
Antes de presentarse, Anaís había realizado una investigación exhaustiva. Este ejecutivo poseía la mayor cantidad de acciones, lo que evidenciaba la confianza que Héctor había depositado en él. No era cercano a Valerio y mantenía una postura neutral. Si Anaís le ofrecía incentivos suficientes, seguramente estaría dispuesto a colaborar para enfrentar los desafíos empresariales.
Si no fuera por los acontecimientos de la noche anterior, esta suposición habría sido acertada.
Pero ahora, su vida pendía de esas acciones. Al ver a Anaís, su rostro palideció mientras
retrocedía instintivamente.
-Señorita Villagra.
Anaís se sorprendió ante su reacción y esbozó una sonrisa.
-Renato, quiero que revises esta propuesta para la empresa. Tú acompañaste a mi padre desde los inicios, tienes un vínculo especial con la compañía. Valerio ha perdido el rumbo, solo busca acumular poder. Tú eres el único que realmente se preocupa por el futuro. Compartimos los mismos objetivos, ¿podrías concederme un momento?
Ella esperaba una aceptación inmediata, pero él simplemente la evadió.
-Lo siento, ya decidí vender mis acciones a Valerio.
-Renato, por favor, hazlo por mi padre.
Renato Marín vaciló brevemente, pero luego apresuró su paso.
-Mi decisión está tomada, estoy por firmar el contrato. No vuelvas a buscarme.
Si no vendía a Valerio, perdería su vida.
…ด