Capítulo 344
-¡No puede ser cierto!
Roberto se levantó de un salto, con la voz quebrada por la incredulidad. Con los ojos inyectados en sangre, arrebató violentamente la fotografía de manos de Andrés.
Andrés había jugado sus cartas con astucia. La imagen mostraba únicamente la espalda de un desconocido, ocultando deliberadamente a Efraín y el arma que portaba.
-Si es verdad o no, tú mismo puedes sentirlo comentó Andrés, dándole una palmada en el hombro-. Incluso me atrevo a pensar que Anaís siempre estuvo interesada en Efraín. Para captar su atención, se acercó a ti de todas las formas posibles. Si no, ¿qué explicación tiene que Efraín estuviera presente en su graduación?
El rostro de Roberto perdió todo color, aunque rápidamente recobró algo de compostura al notar que él y Efraín no compartían ningún rasgo físico. Soltó una carcajada seca,
demostrando que no era tan fácil de engañar. Arrojó la fotografía hacia Andrés, impactándole en pleno rostro.
-Si le gusta Efraín, ¿quién demonios es el de la foto? Obviamente no es él. Solo estás intentando envenenar lo que hay entre Anaís y yo.
Andrés esbozó una sonrisa mientras encendía un cigarrillo.
-¿De verdad crees que necesito meterme para que tu relación con Anaís se desmorone? Sin que yo mueva un dedo, ella ya te mandó a volar. En cuanto a la foto, simplemente no estoy seguro si le gusta Efraín o este tipo, porque aún no descubro quién es. Pero si es Efraín, todo encaja perfecto. Despertó siguiendo sus verdaderos sentimientos y le ha mostrado tanta confianza que, ¿no es suficiente para que abras los ojos de una vez?
Roberto cerró los puños con fuerza, sintiendo una humillación que jamás había experimentado. *Siempre me pavoneé contándole a todos que Anaís era mi incondicional, lo compartía como si fuera un chiste gracioso. Y ahora resulta que solo me utilizó como un sustituto desechable“,
pensó con amargura.
Desde que había perdido la memoria, ella lo había olvidado por completo y ahora lo miraba con desprecio absoluto. Hablaba de tener novio, pero nadie había visto jamás a ese supuesto
hombre.
“¿Y si todo fue mentira? ¿Si desde el principio me utilizó para atraer a Efraín y comenzaron un romance a escondidas, fingiendo no conocerse ante todos?“, continuó Roberto en sus cavilaciones, mientras su expresión se deformaba cada vez más. ¿Qué significaba entonces todo lo que él consideraba amor verdadero? ¿Había sido el hazmerreír todo este tiempo?
Las lágrimas corrían por sus mejillas mientras intentaba limpiarlas con brusquedad.
Andrés retiró el cigarrillo de sus labios y sonrió con malicia.
17.07
Capitulo 344
-Además, ¿crees que Anaís es alguna tonta? Por lo que sé, tiene en su poder las
certificaciones más difíciles del mundo. Acéptalo, Rober, solo jugó contigo como si fueras su muñeco. Desde el principio fuiste apenas la guarnición del plato, ni siquiera el plan B.
El rostro de Roberto quedó completamente desencajado mientras se levantaba tambaleante. A mitad de camino tropezó, casi volviendo a caer sobre el fango.
Andrés lo observó con una ligera sonrisa de satisfacción.
Con el cuerpo de Damián ya descubierto, Andrés tenía prisa por organizar el funeral y reunirse con otros familiares, lo que le impedía ocuparse de Anaís inmediatamente. Pero Roberto, ese ingenuo, era extraordinariamente manipulable.
Aunque sus palabras estuvieran plagadas de inconsistencias, Roberto ya había mordido el anzuelo.
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