Capítulo 362
A las cinco de la mañana del día siguiente, Anaís se levantó con determinación. Organizó meticulosamente todos los puntos fuertes y débiles del Grupo Villagra, examinando más de ochenta páginas de información financiera. Mientras más se sumergía en los documentos, más notaba la facilidad con que procesaba aquellos complejos datos. En su mente destellaron imágenes de certificaciones que había obtenido anteriormente, consideradas entre las más difíciles de conseguir en el sector financiero mundial.
“¿Qué hacía yo antes de todo esto?” El pensamiento apenas rozó su consciencia antes de que volviera a concentrarse en los documentos entre sus manos. Según sus cálculos, el Grupo Villagra podría mantenerse a flote aproximadamente dos años más. Resultaba imperativo aprovechar las escasas oportunidades actuales para revitalizar la empresa; de lo contrario, ni el más extraordinario milagro podría salvarlos de la bancarrota inminente.
Apenas había llegado a la oficina cuando recibió una llamada de Irene Moreno.
-Iván Moreno va a dar una conferencia en la Universidad de San Fernando del Sol. Los próximos cinco años son clave para la inteligencia artificial. La universidad tiene un genio en este campo y todas las grandes empresas lo quieren reclutar. ¿Tienes algún plan para esto?
La información encajaba perfectamente con las operaciones del Grupo Villagra, dedicado a la venta de productos electrónicos. Sin embargo, las ventas habían disminuido notablemente en los últimos años por no mantenerse al día con las innovaciones tecnológicas. Además, la alta dirección estaba compuesta por personas con mentalidad anticuada, y los televisores y aires
sy acondicionados que fabricaban seguían modelos obsoletos, adquiridos únicamente por consumidores de la generación anterior.
La tendencia actual apuntaba hacia los hogares inteligentes, y en el futuro cercano, la inteligencia artificial se desarrollaría exponencialmente, con la probable aparición de diversos sistemas robóticos. Un genio en inteligencia artificial representaba un valor incalculable para cualquier empresa visionaria.
-¿No estudiaba eso tu hermano? -continuó Irene por teléfono.
Al escuchar aquella mención, los ojos de Anaís perdieron momentáneamente su brillo.
Irene comprendió al instante que había cometido una indiscreción, pues todos en el círculo empresarial conocían la situación actual de la familia Villagra. Anaís era sumamente reconocida en ese ámbito y la mayoría aguardaba expectante su caída.
-Anaís…
Antes de que pudiera ofrecer algún consuelo, escuchó la voz decidida de la ejecutiva.
-Voy a la Universidad de San Fernando del Sol a echar un vistazo.
Al percibir que Anaís recuperaba su espíritu combativo, Irene sintió un profundo alivio.
Aunque todavía era temprano, tras finalizar la llamada, Anaís decidió conducir inmediatamente
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Capitulo 362
hacia el campus universitario. Por una extraña coincidencia, justo cuando estaba por llegar a su destino, el automóvil de Efraín impactó contra la parte trasera del suyo.
Inicialmente, la frustración se apoderó de ella y estuvo a punto de descender para confrontar al responsable, cuando súbitamente reconoció la matrícula familiar.
Anaís quedó paralizada un instante, invadida por una ligera culpabilidad. Recordó que le había prometido a Efraín invitarlo a comer una vez resuelto el asunto del terreno. Pero Sofía había interferido, y Anaís sentía cierto resentimiento hacia él, por lo que había olvidado
completamente su promesa.
La responsabilidad del impacto recaía enteramente en el vehículo posterior, y ella ni siquiera deseaba exigir compensación. Se apresuró a regresar a su automóvil, pero la ventanilla del coche de atrás descendió lentamente.
En ese punto, fingir ignorancia resultaba imposible, así que se aproximó con resignación.
-Señor Lobos, qué coincidencia. ¿También va a la Universidad de San Fernando del Sol?
Anaís también se había graduado de aquella institución, pero debido a su amnesia, había olvidado incluso cuál había sido su especialidad académica.
La mirada penetrante de Efraín se posó en su rostro, y ella no sabía si era producto de su imaginación, pero cada vez que lo miraba directamente a los ojos, percibía que él reprimía alguna emoción profunda.
-Sí.
-¿Cuánto cuesta?
Se refería a la compensación por el daño al automóvil.
Anaís pensó en los cinco millones que le había entregado anteriormente y en la agresión de Sofía, sonrió con ironía, -Cinco millones.
Era evidentemente una broma.
Jamás esperó que Efraín extraería un cheque, escribiría rápidamente la cifra y se lo entregaría
sin vacilación.
Ocurrió tan velozmente que apenas pudo reaccionar.
Él elevó ligeramente las pestañas, con un tono extremadamente sereno, -¿No es suficiente?
No podía creer que alguien como Efraín fuera incapaz de calcular el valor real de su vehículo. ¿Por qué sentía que él estaba actuando deliberadamente como un ingenuo?
No era de las personas que rechazaban oportunidades, así que, si le ofrecían dinero gratuitamente, lo aceptaba sin dudar, extendiendo la mano para recibir el cheque.
-Suficiente, suficiente.
¡En su situación actual, necesitaba desesperadamente cada peso!
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Capitulo 362
Con el dinero en mano, naturalmente mostró una expresión más amable, -¿El Señor Lobos también va a la Universidad de San Fernando del Sol? ¿Le gustaría ir a comer algo después?
El Grupo Moreno patrocinaba a la Universidad de San Fernando del Sol, y la empresa de la familia Lobos también lo hacía. Considerando que Iván ofrecería una conferencia en el campus, no resultaba extraño que Efraín asistiera igualmente.
Sin embargo, era inusual que alguien con su personalidad reservada estuviera dispuesto a participar en eventos públicos. Anteriormente, ni siquiera los medios de comunicación habían logrado entrevistarlo.
-Sí.
Respondió con esa única palabra y la ventana del automóvil se cerró lentamente.
Anaís permaneció afuera, todavía procesando lo sucedido. ¿Con solo descender del vehículo e intercambiar unas pocas palabras, había conseguido cinco millones?
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