Capítulo 62
Durante años Héctor había evitado involucrarse en las disputas entre sus hijas, considerándolas simples riñas pasajeras. Sin embargo, esta vez la situación amenazaba los intereses de la empresa, y el peso de la responsabilidad lo obligaba a tomar cartas en el
asunto.
Con un movimiento decidido, tomó su celular y marcó el número de Anaís. La pantalla del dispositivo brilló con insistencia en las manos de su hija mayor, quien, a pesar de haber bloqueado a Victoria y Raúl, había olvidado hacer lo mismo con el número de su padre. La sorpresa se dibujó en su rostro por un instante, pero respondió sin vacilación.
-Anaís, ¿qué estás haciendo? -La voz de Héctor resonó con un tono de autoridad apenas
contenida.
-¿Qué quieres? -respondió ella con desprecio.
-¡Que qué quiero! ¿Por qué fuiste a provocar problemas a Las Colinas? Tu hermana está ahí, rodeada de agricultores furiosos, y como no pueden encontrarte, se están desquitando con ella. Antes me mantuve al margen de tus conflictos, pero esta vez Bárbara representa a la empresa. El éxito del proyecto con los agricultores es crucial para participar en el desarrollo turístico. ¿De verdad quieres que toda la familia pague por tus caprichos?
Una risa seca y amarga escapó de los labios de Anaís. Sin molestarse en dar explicaciones, cortó la llamada. Un dolor agudo se instaló en su pecho, y si no fuera por la pérdida de memoria, quizás las lágrimas habrían brotado sin control. Con un gesto mecánico, procedió a bloquear también el número de su padre.
Héctor intentó comunicarse nuevamente, pero al encontrarse con el silencio del otro lado, arrojó el teléfono sobre el escritorio con un golpe seco que resonó en la habitación.
-Es increíble hasta dónde ha llegado, me ha bloqueado también. ¿Realmente pretende cortar todo vínculo con la familia?
Raúl, absorto en su videojuego desde un sofá cercano, captó de inmediato la frustración en la voz de su padre.
-¿Papá, Anaís te bloqueó también? -preguntó, apartando momentáneamente la vista de la pantalla.
El semblante de Héctor se ensombreció mientras se dirigía a uno de sus asistentes:
-Cancelen su tarjeta.
-Señor, la tarjeta de la señorita Anaís fue cancelada hace tiempo.
La perplejidad se reflejó en el rostro de Héctor. Conocía los hábitos derrochadores de su hija mayor, y le resultaba incomprensible que no hubiera regresado suplicando ayuda tras la cancelación de su tarjeta. “¿Será que Bárbara la está apoyando en secreto?“, se preguntó.
Un suspiro pesado escapó de sus labios mientras masajeaba sus sienes. La decepción se
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asomó en su mirada.
-Olvídenlo. A partir de ahora, es como si esta hija no existiera. Cancelaremos nuestra participación en el desarrollo turístico de Las Colinas. Que Bárbara regrese, su seguridad es prioritaria.
Las palabras apenas habían abandonado sus labios cuando el teléfono vibró con una llamada entrante. Del otro lado de la línea, una voz entusiasta lo sorprendió:
-¡Héctor, tienes una hija extraordinaria! La venta de manzanas ha superado cientos de toneladas. El proyecto turístico prácticamente tiene tu nombre escrito. ¡Es una mina de oro!
La confusión se apoderó de Héctor. Sus fuentes le habían informado sobre un desastre total.
-¿No había fracasado el proyecto de ayuda a los agricultores?
-¿Quién te dijo semejante cosa? Los agricultores están redactando una carta de
agradecimiento para tu hija y planean entregarle un reconocimiento. ¡Es algo sin precedentes! La placa ya está en proceso, con las firmas de todos los agricultores del pueblo. ¡Tiene un valor incalculable!
Un reconocimiento de tal magnitud, respaldado por la firma de toda la comunidad agrícola, representaba un logro extraordinario.
La satisfacción iluminó el rostro de Héctor, el orgullo paterno emergiendo en su sonrisa.
-Mi hija siempre ha destacado por su talento. Durante sus prácticas en la empresa años atrás, ya mostraba un potencial impresionante. Confieso que temí lo peor esta vez, pero esto supera todas las expectativas.
-Jajaja, te comparto un secreto, Héctor. Las autoridades están fascinadas con su capacidad, y el impacto en la reputación de las manzanas locales ha sido fenomenal. Deberías llamarla y expresarle tu reconocimiento.
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