Capítulo 86
La sonrisa provocadora de Anaís se reflejaba en sus ojos, desafiante y luminosa como una chispa en la oscuridad. Roberto, dominado por una furia incontenible, se irguió de golpe y avanzó hacia ella con pasos amenazantes, sus movimientos cargados de una tensión apenas
contenida.
-¿Con quién rayos te estás mensajeando que te da tanta gracia? ¿Ya se te olvidó quién eres? -gruñó Roberto, extendiendo su mano para arrebatarle el celular.
Anaís esquivó el gesto con una elegancia calculada, su rostro transformándose en una máscara de serenidad que solo acentuaba su desafío.
-Aurora, usted ha sido testigo del comportamiento de su hijo. No tiene control sobre sus emociones, y francamente, no quiero un esposo así. Este compromiso tiene que terminar hoy mismo -declaró con voz firme, irguiéndose en toda su altura-. Me retiro de la comida. Espero que Roberto y Bárbara tengan una vida plena juntos.
La determinación resonaba en cada una de sus palabras mientras se levantaba, sosteniendo su celular como un escudo. Roberto reaccionó al instante, sus dedos cerrándose sobre el hombro de ella con una presión amenazante.
-Mírame a los ojos y atrévete a repetir eso -exigió, su voz vibrando con una mezcla de rabia y desesperación.
“Qué típico de los hombres, recurrir a la fuerza cuando pierden el control“, pensó Anaís, mientras el dolor se expandía desde su hombro. Con un movimiento decidido, se sacudió el
agarre.
-Roberto, ¿por qué no mejor volteas a ver la cara de tu adorada Barbi? -le espetó con desprecio.
Como si hubiera recibido una descarga eléctrica, Roberto giró bruscamente hacia Bárbara. Ella permanecía inmóvil a unos pasos de distancia, sosteniendo copas de cristal entre sus manos temblorosas. Su rostro, pálido como porcelana, intentaba mantener una sonrisa que apenas ocultaba su angustia.
-No te preocupes por mí, Rober. Te apoyaré en cualquier decisión que tomes -musitó Bárbara con voz quebradiza.
Roberto retrocedió varios pasos, su rostro ensombreciéndose mientras el peso de la situación caía sobre sus hombros. Aurora, observando el drama desenvolverse ante sus ojos, inhaló profundamente antes de intervenir.
-Roberto, necesito que seas honesto. ¿A quién prefieres realmente? ¿A Bárbara o a Anaís?
Su pregunta resonó en la habitación con la dureza del acero. La mirada de Aurora reflejaba preocupación; después de todo, Roberto era su adorado hijo y no soportaba verlo atrapado en este torbellino emocional.
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Capitulo 86
Días atrás, Roberto habría elegido a Bárbara sin titubear. Pero ahora, ante la evidente indiferencia de Anaís, una inquietud desconocida se agitaba en su interior.
-Yo… -las palabras se atoraron en su garganta, rehusándose a salir.
El pesado silencio fue interrumpido por una voz masculina proveniente de la entrada.
-¿Qué está pasando aquí? ¿Hermana? ¿Rober?
Víctor apareció en el umbral, su figura imponente realzada por un traje impecable. Sus ojos se clavaron en Anaís con un interés apenas disimulado, hipnotizado por su belleza magnética. Esta vez no dejaría pasar la oportunidad que se le había escapado antes.
Aurora, siempre protectora de su familia, sonrió al ver a su hermano.
-¡Víctor! ¿Qué sorpresa verte por aquí? -exclamó, apresurándose a recibirlo-. Pasen todos, por favor. Los asuntos pendientes pueden esperar.
-Prefiero resolver esto ahora mismo, Aurora -intervino Anaís con una sonrisa tensa-. No tiene caso prolongar lo inevitable.
El rostro de Aurora se endureció ante esta nueva muestra de rebeldía. Víctor, intrigado por la atmósfera cargada, se acercó a su hermana.
-¿Qué está pasando? ¿Por qué tanto drama? -susurró, tirando suavemente de la manga de
Aurora.
-No es nada grave, solo una discusión de pareja -respondió ella, conteniendo su molestia.
Víctor se inclinó más cerca, su voz apenas audible.
-Hermana, Anaís está fuera de control últimamente, como si algo la hubiera transformado. Tú no puedes manejarla, y Rober está obsesionado. Va a terminar sufriendo. ¿Por qué no me ayudas a conquistarla? Si no puede ser tu nuera, bien podría ser tu cuñada. Yo sí sabría ponerla en su lugar.
Aurora, irritada por el comportamiento de Anaís y siempre indulgente con su hermano, consideró la propuesta.
-¿Te gusta en serio?
-Me fascina. Y si Rober no la valora, prefiero que sea para mí.
-De acuerdo, déjame hablar con ella.
Ajena a la conversación que la trataba como una mercancía a intercambiar, Anaís permanecía absorta en sus pensamientos. Aurora se acercó a ella con una sonrisa calculadamente maternal.
-Anaís, querida, ¿por qué no comemos primero mientras conversamos?
Anais, decidida a obtener una respuesta definitiva ese día, asintió secamente.
Se dirigió a la mesa y apenas tomó asiento, percibió una presencia a su lado. El aroma de una
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Capitulo 86
colonia demasiado fuerte le revolvió el estómago: Víctor.
Roberto observó con disgusto cómo Víctor se acomodaba junto a Anaís. Intentó ocupar el asiento vacío a su derecha, pero Bárbara lo detuvo con un gesto suplicante.
-Rober, siéntate aquí conmigo, por favor.
Así, Roberto terminó sentado frente a Anaís, obligado a contemplar cada uno de sus gestos.
La empleada había dispuesto los platillos sobre la mesa cuando Anaís notó un detalle perturbador: su plato rebosaba con una porción extra. Al levantar la vista, se encontró con la mirada de Víctor.
-Come bien, Anaís -sonrió él con un gesto pretencioso-. El chef de mi hermana tiene cinco estrellas, es una delicia todo lo que prepara.
Anaís apartó el plato con un movimiento sutil.
-Disculpe, ¿podría traerme un plato limpio? -solicitó a la empleada.
Víctor, acostumbrado a ser reverenciado en casa de su hermana, golpeó la mesa con indignación.
-¿Qué te pasa? ¿Así respondes a mis atenciones?
Antes de que la situación escalara, Aurora intervino con voz melosa.
-Víctor, tranquilo. Anaís, no te alteres. De hecho, creo que tengo la solución perfecta para todo este asunto–hizo una pausa estratégica. ¿No querías romper el compromiso con Roberto? Pues bien, te lo concedo. Justo ahora, Víctor me ha confesado que le gustas. Así que seguirás siendo parte de la familia, pero como mi cuñada. ¿Qué te parece? Víctor es muy apuesto, y aunque ahora le guste divertirse un poco, estoy segura de que con tu influencia dejará esas amistades problemáticas.
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