La Heredera 1

La Heredera 1

Capítulo

Isabel Allende se contempló en el espejo del exclusivo atelier nupcial. El reflejo le devolvió la imagen de una novia etérea, casi irreal. El vestido, con su falda vaporosa y el corsé ajustado a su esbelta figura, la transformaba en una visión sacada de un cuento de hadas. Su rostro, aún sin una gota de maquillaje, resplandecía con una belleza natural que hacía innecesario cualquier artificio

El gerente de la tienda, incapaz de contener su admiración, rompió el silencio

-¡Es una verdadera obra de arte! Pero, ¿por qué el señor Bernard no vino a ver? La perspectiva masculina siempre es valiosa en estos casos

Una sonrisa educada se dibujó en los labios de Isabel mientras sus dedos jugueteaban distraidamente con el tul del vestido

-Está ocupado con el trabajo

El vibrar de su celular interrumpió el momento. Al ver el nombre en la pantalla, sus labios se curvaron en una sonrisa genuina

-¿Qué pasó, Pauli

La voz agitada de Paulina Torres atravesó el auricular

-Isa, ¡no vas a creer lo que acabo de ver! ¡Iris y Sebastián estaban juntos

La sonrisa se congeló en el rostro de Isabel. Sus dedos, que segundos antes acariciaban la tela del vestido, se tensaron imperceptiblemente. La mención de Sebastián, su prometido, e Iris en la misma frase, a una semana de su boda, fue como un golpe físico. Con un gesto discreto, indicó al personal que necesitaba privacidad

Una vez sola, sus uñas perfectamente manicuradas tamborilearon sobre la mesa mientras preguntaba con fingida indiferencia

-¿Dónde los viste

-En el hospitalen ginecología

Isabel arqueó una ceja, mientras una sonrisa sarcástica se dibujaba en sus labios

-Vaya, qué interesante elección de lugar para un encuentro

-¡Esa Iris siempre anda provocando! Y Sebastiánjes un imbécil! Por que ni te cases, Isa

Isabel tomó un sorbo de agua, observando cómo la luz se reflejaba en el cristal del vaso

-Es curiosocada vez que ella provoca algo, la que termina pagando los platos rotos soy yo. ¿Por qué estás más enojada que yo, Pauli

Los recuerdos de hace dos años, cuando Iris se marchó entre súplicas y promesas, atravesaron su mente como un relámpago. Y ahora había vuelto, justo a tiempo para enredarse con 

03:30 

Capitulo 1 

Sebastián. Isabel se preguntó si había sido demasiado indulgente estos años, o si su temperamento se había suavizado más de la cuenta

-¡Es que lo hace a propósito! -La voz de Paulina temblaba de indignación-. Justo antes de tu boda¡Es obvio que lo hace con toda la intención

La mirada de Isabel se endureció como el acero

-Te dejo

-¿Qué vas a hacer

-Si alguien quiere jugarhabrá que seguirle el juego, ¿no

Cortó la llamada y se giró hacia el espejo. Sus dedos rozaron el escote del vestido y, con un movimiento deliberado, lo desgarró de arriba abajo. La tela cayó a sus pies como una cascada blanca mientras los empleados, que observaban desde lejos, contenían el aliento, paralizados 

ante la escena

Su teléfono vibró nuevamente. Esta vez era Sebastián. Su voz, habitualmente cálida, sonaba 

cortante

-Ven a la empresa cuando termines con el vestido

Isabel sintió cómo dos años de amabilidad y consideración se desvanecían en esas pocas palabras. ¿Así que es por ella?, pensó, mientras una sonrisa irónica se dibujaba en sus labios. Sin molestarse en responder, colgó

Media hora después, Isabel se detuvo en el umbral de la lujosa oficina de Sebastián. Él estaba de pie frente al ventanal, su silueta recortada contra el cielo de Puerto San Rafael, hablando por teléfono. La luz del mediodía acariciaba sus facciones perfectas, realzando esa belleza que lo había convertido en uno de los hombres más codiciados de la ciudad

Al verla, se apresuró a terminar su llamada

-Come sin -murmuró al teléfono antes de colgar

Se dirigió al sofá de cuero italiano y se sentó. Toda la calidez de momentos antes se había evaporado, reemplazada por una frialdad calculada

-Venordenó, señalando el espacio junto a él

Isabel sostuvo su mirada y, en lugar de sentarse a su lado como solía hacer, eligió el sillón frente a él. Sebastián notó el gesto y su expresión se endureció aún más

El chasquido del encendedor rompió el silencio. Isabel arrugó la nariz ante el aroma a tabaco que comenzó a inundar el espacio, pero Sebastián, ignorando deliberadamente su incomodidad, dio una larga calada antes de hablar

-Iris ha vuelto

312 

Capitulo

Un destello de culpa cruzó sus ojos, pero su voz no vaciló

-Tendremos que posponer la boda

Isabel ya lo había anticipado desde la llamada de Paulina, pero escucharlo de sus labios fue como una bofetada

-¿Podrías explicarte mejor

-Está enferma. Muy grave

Sebastián extrajo un sobre de su escritorio y lo extendió hacia ella

-Es una carta de aceptación de la Universidad de Edimburgo. Arreglé todo para que puedas empezar tus estudios allá

Su tono condescendiente hizo que algo se retorciera en el estómago de Isabel. Miró el sobre sin tomarlo, mientras una sonrisa peligrosa se dibujaba en sus labios

-¿Así que ese es tu plan? ¿Mandarme a Inglaterra para que ella pueda ocupar mi lugar

El rostro de Sebastián se tensó

-Es la universidad que siempre quisiste. Ahora… 

-¡Sebastián

El grito de Isabel cortó el aire como un látigo. Se inclinó hacia adelante, arrebató el sobre de sus manos y, con deliberada lentitud, lo hizo pedazos. Los fragmentos flotaron en el aire como copos de nieve antes de esparcirse por toda la oficina. El último trozo lo guardó para el final, lanzándolo directamente al rostro de Sebastián

La última chispa de humanidad en los ojos de él se extinguió

Isabel se puso de pie, alisando invisibles arrugas de su falda

-No hace falta posponer nada. Mejor cancélala de una vez

3/3 

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Score 9.9
Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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