La Heredera 103

La Heredera 103

Capítulo 103 

Una sonrisa sarcástica se dibujó en los labios de Isabel. El hecho de que Sebastián hubiera venido personalmente a buscarla significaba una sola cosa: esa mujer, a pesar de sus supuestos tres tipos de cáncer, seguía moviendo sus hilos como una araña en su telaraña. Ni siquiera el destino ha sido lo suficientemente cruel con ella, pensó mientras un brillo peligroso destellaba en sus ojos

Bien, si quiere jugar, el pensamiento quedó flotando en su mente mientras sacaba su celular. -Dame un minuto, tengo que hacer una llamada

La mandíbula de Sebastián se tensó visiblemente

-¿A quién vas a llamar ahora

Isabel arqueó una ceja con deliberada malicia

-¿Qué? ¿No puedo avisarle a mi amor lo que voy a hacer

El rostro de Sebastián se contorsionó de rabia, sus nudillos blancos por la fuerza con que apretaba los puños

-Tú… 

Con un movimiento fluido y elegante, Isabel se apartó de él para marcar el número de Esteban. La respuesta fue inmediata, y la voz cálida de su hermano inundó la línea

-¿Ya saliste del trabajo, pequeña

Isabel jugueteó distraídamente con un mechón de su cabello

-Tengo que pasar al hospital un momento. Me voy a tardar como media hora, ¿ya estás en casa

-Todavía no

-Ah, bueno, entonces yo llego primero

Una risa suave resonó al otro lado de la línea

-¿Vas a ir a molestar a los Galindo? ¿Tan aburrida estás

Los labios de Isabel se curvaron en una sonrisa peligrosa

-Antes de volver a París tengo que cerrar este capítulo

Cortó la llamada sin más preámbulos. Los Galindoespecialmente Iris, pensó mientras sus dedos tamborileaban contra el celular. Lo mejor sería que se muriera de su enfermedad antes de que me vaya a París. Y si nobueno, siempre está la opción de la cárcel.” 

El teléfono vibró en su mano. Era Paulina

1/3 

Capítulo 103 

-¿Qué pasó, Pauli

-Vi una piedra de jade divina. Te mando la foto para que me des tu opinión

-Ahorita no puedo, mándamela y al rato la veo

-¿Qué andas haciendo

-Iris está haciendo de las suyas otra vez

Un silbido bajo se escuchó del otro lado

-¿Con tres tipos de cáncer y todavía tiene energía para andar armando circo

-Eso es justo lo que voy a averiguarlos ojos de Isabel brillaron con determinación-. Voy a ver qué tan enferma está en realidad

-Pues ten cuidado -la preocupación teñía la voz de Paulina-. No vaya a ser que esté fingiendo para tenderte una trampa

-Lo

Al colgar y girarse, se encontró con Sebastián prácticamente sobre ella, la impaciencia emanando de cada poro de su ser

-¿Ya terminaste con tus llamaditas

El tono incendiario de su voz provocó que los labios de Isabel se curvaran en una sonrisa burlona. Mirenlo nada más, pensó con desprecio. “Dos años fingiendo amor, jurándome el cielo y las estrellas, y no puede soportar ni el más mínimo problema con su adorada Iris.Un destello de alivio cruzó por su mente. Menos mal que nunca me enamoré realmente de él. Si lo hubiera hechoEl pensamiento quedó flotando, demasiado doloroso para completarlo

-Ya terminé -respondió con tono cortante-. Vámonos

Media hora. Había calculado que sería suficiente. Pero el hospital donde tenían a Iris resultó estar más lejos de lo esperado. El trayecto solo les tomó cuarenta minutos

Ya en la habitación del hospital, Isabel se acomodó en la silla con estudiada indiferencia, sacando una lima de uñas de su bolso. Sus movimientos eran deliberadamente lentos 

mientras arreglaba el daño que le había quedado tras su encuentro con Camila Vázquez

La furia brillaba en los ojos de Iris al verla tan despreocupada, tan carente de la más mínima compasión

-Sebas, ¿nos puedes dejar solas un momento? Necesito hablar con Isa

La preocupación se dibujó instantáneamente en el rostro de Sebastián. Isabel casi podía leer sus pensamientos: la recordaba golpeando a Iris en la entrada del Grupo Bernard, la veía como una bomba de tiempo, impredecible y peligrosa

Una sonrisa de satisfacción curvó los labios de Iris al notar su preocupación

-No te preocupes, mi amor. Todo estará bien

Sebastián asintió con reluctancia, pero antes de salir, le lanzó una mirada de advertencia a Isabel

-Iris acaba de recibir tratamiento. Más te vale no hacer nada

Una risa seca escapó de los labios de Isabel

-No puedo prometerte nada

Si busca problemas, ¿qué importa si tiene cáncer?, pensó mientras sus dedos seguían limando sus uñas con precisión metódica. Los chantajes nunca la habían intimidado. La palabra rendirseno existía en su vocabulario. Ya había enfrentado las amenazas de la familia Méndez en París años atrás. Y ahora que la familia Galindo no podía tocar a Estebanbueno, rendirse sería una estupidez

312 

La Heredera

La Heredera

Score 9.9
Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
La Heredera

Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Options

not work with dark mode
Reset