La Heredera 132

La Heredera 132

Capítulo 132 

De repente, el corazón de Sebastián se sintió vacío

Isabel llamó inmediatamente a Lorenzo. Una arruga de concentración se formaba entre sus cejas

-Se retiraron cien mil pesos de la cuenta de Iris -su voz era precisa, calculadora-. Necesito que investigues hacia dónde se movió ese dinero

La familia Galindo había tragado entero el cuento de Iris, como siempre. Isabel apretó los labios, conteniendo una sonrisa sarcástica. ¿Engañada? Por favor. Ni en sus mejores sueños me va a ver creyendo esa historia, pensó mientras tamborileaba con sus dedos sobre el 

escritorio

Lorenzo asintió con la misma seriedad profesional de siempre

-Me encargo de inmediato

Investigar, hay que llegar al fondo de esto, reflexionó Isabel mientras observaba a Lorenzo 

marcharse

La noche había caído sobre Puerto San Rafael cuando Isabel regresó al Chalet Eco del Bosque. Esteban aún no volvía. Después de que Lorenzo la dejara, se dirigió directamente a la casa. El aroma familiar de su platillo favorito de sus días en París flotaba en el aire, provocando una oleada de nostalgia

Apenas había empezado a cenar cuando el teléfono sonó. Esta vez, en lugar de esperar al mayordomo, Isabel se apresuró a contestar ella misma

-Ya no insistas más -dijo con una sonrisa en la voz-. Con un plato es suficiente

Siempre tratándome como una niña, pensó, entre divertida y exasperada. Preocupándose por cada bocado que como. Un nudo se formó en su garganta mientras otro pensamiento la asaltaba: ¿Se cansará algún día de cuidarme? ¿Llegará el momento en que diga que no maduro, que no soy independiente, que todavía necesito que me cuiden?. La idea de ser una carga le pesaba más que cualquier otra cosa

-¿Desde cuándo tan obediente? -la voz de Esteban llegó suave, teñida de ese cariño especial que solo reservaba para ella

Isabel jugueteó distraídamente con un mechón de su cabello

-Cuando no tengo hambre, simplemente no como más -respondió con suavidad. No tienes que preocuparte tanto, ¿

-No puedo evitar preocuparme por ti -murmuró Esteban

Isabel guardó silencio por un momento. Si tanto le gusta preocuparse, pues que se preocupe. pensó con resignación cariñosa

Capitulo 132 

-¿A qué hora regresas? -preguntó, su voz notablemente más suave-. ¿Has estado bebiendo

-Llegaré en un par de horas -respondió Esteban-. Tomé un poco, pero no me esperes despierta. Ve a dormir

-Mmm, está bien

Después de colgar, Isabel regresó al comedor. Era imposible resistirse: necesitaba otro plato. El mayordomo observó con una mezcla de diversión y vergüenza cómo se servía no uno, sino dos platos más. Después de todo, tener buen apetito era una bendición

Apenas terminó de cenar, Isabel salió al patio a dar un paseo para bajar la comida. El aire fresco de la noche la envolvió, pero la paz del momento se vio interrumpida por una llamada

Era Sebastián

Su primer impulso fue colgar, pero algo la detuvo. Una vena comenzó a palpitar en su sien 

mientras respondía

-¿Qué quieres ahora? -su voz destila ba desprecio-. ¿No has tenido suficiente con todo lo que 

has hecho

Al otro lado de la línea, la respiración de Sebastián se volvió más agitada

-¿Quién es el dueño del Chalet Eco del Bosque? -demandó sin preámbulos

Isabel alzó una ceja, divertida por su tono desesperado

-¿Y para qué quieres saber eso

-Pregúntale cuánto quiere por la propiedad. Yo la compro

Isabel guardó silencio por un momento. Seguramente Iris le metió más ideas en la cabeza en el hospital, pensó con amargura. Era tan predecible: cuando se trataba de Iris, Sebastián siempre perdía el control

-Ni lo sueñesrespondió con frialdad-. No está en venta

-¡Dime quién es el dueño! -explotó Sebastián-. Me dijeron que tiene 66 años. ¿Es eso lo que quieres, Isabel? ¿Estar con un viejo que tiene un pie en la tumba

La mandíbula de Isabel se tensó. Los últimos días habían sido un desfile interminable de especulaciones sobre su vida personal. Y ahora esto. Sebastián ni siquiera sabía quién era el verdadero dueño del Chalet, pero entre la enfermedad de Iris y sus propias obsesiones, su 

mente era un caos total

-¿Y qué si quiero heredar su fortuna? -respondió Isabel con sarcasmo-. ¿Prefieres que me conforme con alguien como , que viene con todo el drama familiar incluido? ¿Para qué? ¿Para aguantar ese circo por años? No, gracias. El viejo es perfecto: sin padres, sin madre, sin parientesuna vida tranquila

El silencio que siguió fue absoluto. Isabel casi podía visualizar a Sebastián sufriendo un infarto por la impotencia

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Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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