Capítulo 137
En su momento, la revelación golpeó a Ander como una bofetada: Isabel, la mujer que había menospreciado, era nada menos que la hermana adoptiva de Esteban Allende. La sonrisa que se dibujaba en su rostro intentaba ocultar la inquietud que le carcomía por dentro.
Isabel sintió el agarre de Ander en su brazo como una intrusión. Sus músculos se tensaron
instintivamente mientras intentaba liberarse del contacto no deseado con un movimiento sutil pero firme.
Antes de que pudiera apartarse por completo, Ander extrajo una pequeña caja de su saco y la extendió hacia ella.
-Un pequeño detalle para disculparme.
Isabel arqueó una ceja, su gesto característico cuando algo le resultaba sospechoso.
“¿Un regalo? ¿En serio?“, pensó mientras su mirada se detenía en el logotipo de la prestigiosa joyería que adornaba la caja de terciopelo rojo. La simple vista de ese empaque gritaba “soborno” tan fuerte que casi podía escucharlo.
-¿Qué pretende con esto, señor Vázquez?
Ander mantuvo su sonrisa diplomática, aunque sus ojos revelaban cierta tensión.
-Camila se portó como una inconsciente. Vengo a disculparme en su nombre -hizo una pausa calculada-. Ya me encargué de ella. La tengo… digamos que aislada. No podrá
contactar a nadie por ahora.
Sus labios se curvaron en lo que pretendía ser un gesto tranquilizador.
-Puedes estar tranquila, no volverá a molestarte.
Isabel sintió que una risa amarga se le atoraba en la garganta.
“¿Molestias? ¿De verdad cree que este es un simple asunto de molestias?”
Sin darle tiempo a rechazarlo, Ander prácticamente le empujó la caja entre las manos.
-¿Podrías interceder por mí con tu hermano? Esta colaboración es vital para nosotros.
La frustración emanaba de cada poro de Ander. Los últimos días había estado a punto de matar a Camila por su estupidez. Todo marchaba perfectamente por teléfono antes de que Esteban llegara a Puerto San Rafael, pero Camila lo había echado todo a perder.
Y ahora esto… esta conexión entre Isabel y Esteban era algo que jamás hubiera imaginado. La hermana que Esteban había recogido y criado personalmente. El descubrimiento le heló la sangre al recordar cómo solían tratar a su “gente“.
La imagen del destino de la familia Méndez flotaba en su memoria como una advertencia. Esta mujer no era alguien a quien quisieras tener de enemiga.
16-42 T
Capitulo 137
“Maldita Camila“, pensó mientras la rabia le corroía las entrañas. Y pensar en Sebastián y los Galindo… ni siquiera quería imaginar lo que les esperaba. En estos días, con solo investigar hasta dónde llegaba la protección de Esteban hacia su hermana, ya sentían escalofríos.
Isabel empujó la caja de vuelta hacia las manos de Ander, sus movimientos deliberadamente lentos y controlados.
-Si intercedo por usted, estaría firmando su sentencia.
Los ojos de Ander se abrieron con sorpresa.
-Esto…
-Señor Vázquez -el tono de Isabel destilaba ironía-, ¿investigó mi relación con él pero no se enteró que lo que más detesta son los tratos bajo la mesa?
Ander sintió que el suelo se movía bajo sus pies.
“¡Eso sí lo había investigado!“, pensó con amargura. Pero había apostado a que con Isabel sería diferente. Después de todo, era alguien especial para Esteban.
-Pero nuestra colaboración se arruinó por tu culpa, justo en el banquete de cumpleaños de mi abuelo -protestó, la desesperación filtrándose en su voz.
Todo iba sobre ruedas hasta que Camila e Isabel se enfrentaron. Había visto hermanos protectores antes, pero nunca alguien como Esteban, con esa obsesión por su hermana. La situación le resultaba perturbadora.
Isabel lo miró con una mezcla de fastidio y condescendencia.
-Si lo pone así, señor Vázquez, entonces no tengo nada qué agregar.
-No, espera.
El pánico cruzó por el rostro de Ander. Si Isabel no tenía nada que decir, la colaboración con Esteban estaba verdaderamente muerta.
Con movimientos pausados, Isabel se dirigió hacia su silla ejecutiva y tomó asiento. El cuero crujió suavemente bajo su peso mientras observaba a Ander empujar nuevamente la caja de terciopelo sobre el escritorio.
Un suspiro escapó de sus labios.
-Está bien, haré una llamada.
Ander era diferente a Camila, eso tenía que reconocerlo. Su reputación en Puerto San Rafael seguía siendo respetable, y francamente, Isabel no estaba segura si el enojo de Esteban tenía que ver con ella o con algo más. Pero viendo la insistencia de Ander hoy, era evidente que no se detendría hasta conseguir esta “entrada trasera“.
Sacó su celular y marcó el número de Esteban frente a Ander. La respuesta fue casi inmediata.
-Isa -la voz de su hermano sonaba cálida al otro lado de la línea.
2/3
Capitulo 13
-Hermano, ¿qué opinas de Ander?
La pregunta directa hizo que Ander frunciera el ceño con preocupación. Esto no era lo que había esperado cuando le pidió que intercediera por él. No quería que discutieran su carácter con Esteban.
“Bueno, ya qué“, pensó con resignación. Siempre había creído que su carácter era intachable, pero ahora, mientras Isabel lanzaba esa pregunta a Esteban, su corazón dio un vuelco de
ansiedad.
16.42