La Heredera 156

La Heredera 156

Capítulo 156
“Entonces no hay de otra, hay que operarla ya. De Isabel no podemos esperar nada”, pensó Valerio, las palabras escapando de su boca antes de poder contenerlas.
El peso de la situación lo golpeó como una losa. Si no lograban convencer a Andrea y Mathieu, perderían algo más que el útero de Iris, podrían perderla a ella. Todos sus esfuerzos por hacer que Andrea regresara, toda esa lucha para salvar el útero de Iris… y ahora, cuando la vida misma pendía de un hilo, nada de eso importaba.
La amargura le subió por la garganta mientras pensaba en Isabel. Ya no había duda: esa
ingrata ni siquiera se consideraba parte de la familia. Es más, casi parecía que deseaba la muerte de Iris. El pensamiento le revolvió el estómago.
Carmen dejó escapar un suspiro derrotado, sus hombros hundiéndose visiblemente.
-No sirve de nada.
-¿Cómo que no sirve? -la voz de Valerio tembló.
Los ojos de Carmen se llenaron de lágrimas contenidas.
-El doctor dice que en estos días se ha esparcido demasiado. Ya perdimos la ventana ideal para la operación -su voz se quebró-. Están haciendo lo posible por controlarlo, pero el riesgo
es altísimo. Puede que ni siquiera sobreviva a la cirugía.
La realidad los golpeó como un mazo: necesitaban a Mathieu y Andrea más que nunca.
-Si la hubiéramos operado antes… pero ya esperamos demasiado.
El rostro de Valerio se contorsionó con incredulidad.
-¿Demasiado? ¡Pero si solo han pasado unos días!
Carmen cerró los ojos, el dolor dibujado en cada línea de su rostro.
-Para la gente normal, el tiempo vuela. Pero para alguien con cáncer, cada minuto puede significar la diferencia entre la vida y la muerte su voz era apenas un susurro-. Esos pocos días podrían haberle costado toda una vida.
El silencio que siguió fue ensordecedor. La verdad flotaba entre ellos: Iris ya cargaba con varias enfermedades mortales.
Valerio inhaló profundamente, intentando controlar el temblor en sus manos.
La rabia ardía en los ojos de Carmen.
-¿Y ahora qué hacemos? Isabel me mintió. Me dijo que si firmaba el acuerdo de desvinculación, ella haría que Mathieu y Andrea regresaran para tratar a Iris -el veneno goteaba de cada palabra-. ¡Me engañó!
-¿A ti también te mintió? -la respiración de Valerio se volvió errática,
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apitulo 156
Había venido directo después de enterarse del desmayo de su madre, dispuesto a enfrentar a Isabel. Pero no solo había fallado en su objetivo, se había llevado una paliza en el proceso.
Un escalofrío le recorrió la espalda, colándose por el hueco de sus dientes adoloridos, helándole hasta los huesos.
La voz de Carmen estaba teñida de una tristeza infinita.
-Me convenció de firmar con la promesa de que Andrea y Mathieu volverían a tratar a Iris.
Valerio lo entendía ahora. Se había preguntado por qué su madre simplemente no firmaba, cuando la salud de Iris era claramente lo más importante. Pero ahora veía la verdad: firmara o no, Isabel nunca había tenido la intención de permitir que Mathieu y Andrea participaran en el tratamiento.
La furia explotó en su pecho.
-¡Esto es el colmo! ¡Voy a buscarla! -se giró bruscamente, listo para volver y enfrentar a Isabel.
Pero apenas colgó el teléfono, el recuerdo del hombre de presencia amenazante en la oficina de Isabel lo paralizó. Si volvía ahora…
El simple pensamiento de otro enfrentamiento lo hizo temblar de rabia impotente, sus puños apretándose hasta que los nudillos se le pusieron blancos.
El teléfono vibró nuevamente en su mano. Esta vez era Patricio.
-Ven a la empresa ahora mismo -la voz de Patricio cortó cualquier saludo.
-¿Qué pasó?
La seriedad en el tono de Patricio hizo que un escalofrío le recorriera la espalda.
Después de colgar, Valerio miró una última vez hacia la entrada de Torre Orion. Finalmente, con el rabo entre las piernas, decidió no buscar a Isabel.
Mientras tanto, en la oficina de Isabel, ella misma se encontraba en una situación desconcertante.
Por puro instinto, intentó arrebatar la caja de terciopelo de las manos de Esteban, pero sus reflejos fueron más rápidos. Con un movimiento fluido, esquivó su intento y abrió la caja.
Sus ojos se clavaron primero en el enorme anillo de diamantes que descansaba sobre el terciopelo negro, y luego se alzaron hacia Isabel con una intensidad que la hizo estremecerse.
-Isa, ¿qué es esto? -su voz era engañosamente suave.
Isabel sintió que se le helaba la sangre. Las palabras comenzaron a tropezar unas con otras al salir de su boca.
-Hermano, no es lo que piensas, déjame explicarte. La persona que lo mandó está
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Capitulo 156
completamente loca, ¡te lo juro!
“Ander dijo que era un regalo de disculpa”, pensó frenéticamente. Ella misma se había quedado en shock al abrirlo. ¿Quién en su sano juicio manda un anillo de diamantes como disculpa? Era completamente absurdo…

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Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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