Capítulo 19
La tensión en el ambiente era palpable. Isabel observó a Sebastián con detenimiento, notando cómo la vena en su sien palpitaba con cada segundo de silencio. Una sonrisa sarcástica se dibujó en sus labios mientras alzaba una ceja, un gesto que sabía que lo irritaba
profundamente.
-¿Y ahora qué? ¿Qué supuesta travesura me vas a inventar?
Los puños de Sebastián se cerraron con fuerza. Un músculo se tensó en su mandíbula antes de hablar.
-Iris solo regresó para su tratamiento. ¿Por qué tienes que ser tan…?
Una carcajada lo interrumpió. Isabel se llevó una mano al pecho con fingida sorpresa.
—¿Mezquina, yo? -sus ojos brillaron con malicia-. A ver, explícame algo: ¿No hay hospitales en el extranjero? ¿O será que no hay doctores? -hizo una pausa dramática. ¿0 más bien es que la pobrecita necesita que Tú le consigas las citas y la acompañes?
El rostro de Sebastián enrojeció. Sus dedos tamborilearon sobre el escritorio, un tic que delataba su creciente irritación.
-El tratamiento de Iris es complejo -escupió las palabras como si fueran veneno-. Está gravemente enferma, tiene problemas en varios órganos. Pero eso ya lo sabías, ¿no?
Isabel se reclinó en su asiento, sus labios curvándose en una sonrisa que no alcanzó sus ojos.
-Qué curioso… tan joven y tan enferma -arrastró las palabras con deliberada lentitud-. ¿Será por su estilo de vida? ¿O será que ya le llegó la hora?
-¡Basta! -Sebastián golpeó el escritorio con la palma abierta-. Guárdate tu veneno.
Sus ojos se encontraron en un duelo silencioso antes de que él continuara:
-Llámala. Dile que regrese.
Isabel se enderezó, toda traza de diversión abandonando su rostro.
-¿Perdón? ¿A quién crees que le estás dando órdenes?
Sebastián la miró con frialdad, sus siguientes palabras cayendo como piedras entre ellos.
-Te lo voy a dejar muy claro: la boda se celebrará hasta que Iris se recupere -sus labios se curvaron en una sonrisa amenazante. Si crees que puedes seguir con tus jueguitos y retrasar todo, adelante. Pero atente a las consecuencias.
-¿Me estás amenazando? -Isabel soltó una risa seca-. Yo puedo aguantar lo que sea. ¿Pero
ella?
Sebastián dio un paso amenazador hacia ella.
-Si algo le pasa a Iris, tú tampoco la vas a pasar nada bien.
Capítulo 19
-¿Quién no la va a pasar bien si le pasa algo a quién?
La voz cortante de Daniela resonó en la habitación. Se acercó con pasos firmes, sus tacones marcando un ritmo amenazador contra el piso de mármol. Sin ceremonias, tomó el brazo de
Isabel y enfrentó a su hijo.
-¿Qué fue exactamente lo que acabas de decir sobre consecuencias, Sebastián?
Sebastián retrocedió un paso, su seguridad evaporándose ante la presencia de su madre.
-Mamá, esto…
-¿Ya se te olvidó nuestra conversación en el estudio?
El silencio que siguió fue ensordecedor. Sebastián, con la mandíbula tensa, giró sobre sus talones y se dirigió hacia la puerta.
-¡Alto ahí!
Él se detuvo por un instante, pero tras una breve vacilación, continuó su camino sin mirar atrás. Cuando quedaron solas, Isabel se soltó suavemente del agarre de Daniela. Con movimientos deliberados, se llevó las manos al cuello y se desabrochó el collar de diamantes,
depositándolo en las manos de la mujer mayor.
-Señora… -Daniela comenzó, pero Isabel la interrumpió.
-Ya vio cómo se comporta su hijo cuando se trata de asuntos personales.
Isabel había estado buscando la manera de explicarle a Daniela por qué ella y Sebastián no podían estar juntos. A pesar del buen trato que había recibido de los Bernard durante los últimos dos años, ahora Sebastián mismo le había facilitado el camino.
Daniela asintió con expresión preocupada.
-Tienes razón, mi hijo está mal. Voy a hablar seriamente con él.
-Isa, está confundido -sus ojos se suavizaron- ¿Podrías darle otra oportunidad? Te prometo que esta vez sí lo voy a poner en su lugar.
Isabel bajó la mirada, sus dedos jugando distraídamente con el borde de su blusa.
-Le he dado oportunidades estos dos años. Ni siquiera me quejé cuando iba al extranjero a ver a Iris–su voz se endureció-. Pero esto es diferente.
Daniela parpadeó sorprendida.
-¿Cómo que iba a ver a Iris?
-El mes pasado, el día de mi cumpleaños, él estaba en el extranjero…
No necesitó decir más. El hecho de que compartiera fecha de cumpleaños con Iris, y que su prometido hubiera estado “en un viaje de negocios” ese día, cobró un nuevo significado.
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Capitulo 19
Daniela sintió que la sangre le hervía.
-¡Ese…!–se contuvo de completar la frase-. Y esa Iris… ¿No fue suficientemente clara la conversación de hace dos años? ¡No tiene ni una pizca de dignidad!
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