La Heredera 20

La Heredera 20

Capítulo 20 

Daniela abrió la boca para decir algo más, pero Isabel la interrumpió. El collar de diamantes pesaba en sus manos como una cadena que por fin se atrevía a romper

-Señora, disculpeme, pero Sebastián no es el tipo de hombre con quien podría compartir mi vida

El silencio que siguió fue espeso, casi tangible. Daniela apretó los labios, sus dedos tamborileando nerviosamente sobre el brazo del sillón de cuero italiano

Isabel se enderezó, su postura emanando una determinación inquebrantable

-Ni siquiera le pido que me sea completamente fiel. Pero al menos esperaba un mínimo de respeto

-Mira, hijaDaniela se detuvo, buscando las palabras correctas. La verdad pesaba en su lengua: su hijo no había mostrado ni el más básico respeto hacia su prometida

Sus ojos se suavizaron con preocupación maternal

-Pero piénsalo bien. Sin Sebastián respaldándote, ¿qué vas a hacer? La familia Galindo te la va a poner más difícil todavía

El recordatorio del estatus de Isabel en la familia Galindo flotó entre ellas como una nube oscura. A pesar del desprecio general hacia Iris, su posición en la familia seguía siendo innegable

Isabel bajó la mirada, sus pestañas proyectando sombras sobre sus mejillas. El silencio fue su única respuesta

-No me contestes ahorita -Daniela se inclinó hacia adelante-. Voy a hablar con Sebastián. Y te prometo que a Iris la vamos a mandar lejos muy pronto

La frustración hervía bajo su piel. ¿De dónde había sacado Iris ese poder para manipular tan completamente a Sebastián? Ver a su hijo comportándose cada vez más descaradamente con ella le revolvía el estómago

-La familia Galindo está del lado de Iris -su voz se suavizó-. Si sigues teniendo problemas con Sebastián, te la van a hacer imposible

El mensaje era claro: aguanta, yo siempre estaré de tu lado. Como todos los demás, Daniela también creía que Isabel no tenía lugar en la familia Galindo, que los Bernard eran su única 

tabla de salvación

Isabel levantó la mirada, sus ojos brillando con determinación

-¿Difícil? Ya pasamos ese punto, señora. Las cosas entre Sebastián y yo no tienen remedio

Su tono no dejaba espacio para argumentos. No quería dar falsas esperanzas a nadie. Odiaba las complicaciones; prefería cortar por lo sano

Capitulo 20 

-Esta niña-Daniela sacudió la cabeza, claramente ofendida. Después de todo lo que había intentado, incluso poniendo en riesgo su propia reputación, ¿y así le respondía

-Con permiso

Isabel depositó firmemente el collar en las manos de Daniela y se dio la vuelta. Sus tacones resonaron contra el mármol mientras se alejaba, cada paso marcando el fin de una era

Daniela la observó marcharse, el collar pesando en sus manos como un recordatorio de sus esperanzas destrozadas. Detrás de ella, el mayordomo apareció silenciosamente

-¿Quién se cree que es para darse esos aires? -murmuró Daniela con amargura-. Fuera de Sebastián, ¿quién más la va a querer

Entre las familias prominentes de Puerto San Rafael, ¿quién sería tan insensato como para desposarla? Y con la familia Galindo en su contraSi perdía a Sebastián, su vida se volvería un infierno

-Es joven todavía, señora comentó el mayordomo, mirando hacia donde Isabel había desaparecido-. No puede tragarse el orgullo tan fácilmente

Daniela resopló

-Que haga su berrinche si quiere. Pero en la familia Galindo que no se las de digna 

conmigo

Si no fuera porque la matriarca insistía en que Sebastián debía casarse con Isabel, alegando que su horóscopo era excepcionalmente favorablePara Daniela, ninguna de las Galindo valía realmente la pena

La rabia burbujeaba en su interior: furiosa con Sebastián por enredarse con Iris, pero aún más furiosa porque Isabel había sido quien tomó la iniciativa de romper el compromiso. Los Bernard habían perdido la cara por completo

Y ahora la matriarca exigía que convenciera a Isabel de volverCon esa actitud desafiante, ¿cómo podría lograrlo

-¡Me va a dar algo! -exclamó Daniela, masajeándose las sienes-. ¿En qué hospital está Iris

-En el General de San Rafael, señora

El aire fresco de la tarde golpeó el rostro de Isabel mientras salía de la mansión Bernard. Al acercarse a su auto, el ronroneo de un motor llamó su atención. Giró para encontrarse con el RollsRoyce de Sebastián estacionado a pocos metros

¿Todavía no se ha ido?” 

Sebastián descendió del vehículo con la gracia felina que lo caracterizaba, un cigarrillo entre sus dedos. Su figura esbelta proyectaba un aura de autoridad natural, esa distinción que gritaba mantén tu distancia

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03:32 

Capitulo 20 

Isabel no pudo evitar admitir que era terriblemente atractivo. Bajo su liderazgo, el Grupo Bernard había duplicado su valor en un año. Siempre mostraba el debido respeto a sus mayores. Todo en él era perfectoexcepto por su pésimo gusto en mujeres

Sus miradas se encontraron. La de ella, fría como el hielo

-Dale las llaves a José -ordenó él-. Él llevará tu coche a los Petit. vienes conmigo

Isabel alzó una ceja, su voz destilando sarcasmo

-Sé manejar, gracias

Ahí estaba el encanto de una mujer independiente: nunca sería la que se quedara atrás

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Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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