Capítulo 204
La voz de Carmen atravesó el teléfono, cargada de veneno y desesperación.
-¡No me importa cómo le hagas, pero quiero que Isabel se largue de Puerto San Rafael! ¡Que se vaya de una buena vez!
Isabel permaneció inmóvil, una sonrisa irónica dibujándose en sus labios mientras observaba a Carmen sosteniendo el teléfono con manos temblorosas. “Así que me están esperando aquí“, pensó, recordando el teatrito que Iris acababa de montar, obviamente también con la intención de forzar su salida de la ciudad.
Un músculo se tensó en su mandíbula. “¿No les basta con que haya roto lazos con Sebastián y su adorada familia? ¿También quieren que me vaya de Puerto San Rafael?”
Las imágenes del caso de los cien mil pesos que le había encargado investigar a Lorenzo sobre Iris destellaron en su mente como fotografías bajo luz estroboscópica. No había duda: todo esto estaba conectado con ese dinero. Su repentina urgencia por sacarla de la ciudad solo confirmaba que había algo más, algo que querían mantener oculto a toda costa.
La voz ronca y malhumorada de Valerio resonó a través del altavoz del teléfono.
-¿Y ahora qué pasó?
El cansancio se filtraba en su tono; los últimos días habían sido un infierno en la empresa, con juntas interminables toda la noche anterior. La simple mención del nombre de Isabel pareció irritarlo aún más.
Carmen, con el rostro enrojecido por la histeria, prácticamente gritó al teléfono.
-¡Si ella se queda en Puerto San Rafael, Iris terminará muerta! ¡Tarde o temprano la va a
matar!
Un suspiro exasperado escapó de los labios de Valerio.
-¿Ahora qué le hizo a Iris? Si ya rompió lazos con la familia, ¿por qué siguen teniendo problemas?
Carmen apretó el teléfono con tanta fuerza que sus nudillos se tornaron blancos.
-¡No me importa! ¡Encuentra la manera de sacarla de aquí!
La desesperación en su voz era palpable; lo único que quería era que Isabel desapareciera de Puerto San Rafael, que sus caminos nunca volvieran a cruzarse.
Valerio guardó silencio, la frustración bullendo en su interior. El recuerdo del fallido intento de cerrar el estudio de Isabel seguía fresco en su memoria. Después de ese incidente, había quedado claro que quien respaldaba a Isabel no era alguien con quien quisiera meterse.
-¿Me estás escuchando? -La voz de Carmen se elevó aún más-. ¿O prefieres ver muerta a
Iris?
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Capítulo 204
El peso de esas palabras pareció aplastar a Valerio.
-Yo… me encargaré de esto -respondió finalmente, las palabras saliendo como si le costara pronunciarlas.
La llamada se cortó abruptamente.
Carmen clavó su mirada en Isabel, destilando odio puro.
-Ya verás.
Isabel arqueó una ceja, una sonrisa burlona bailando en sus labios.
-¿Ver qué? ¿Todavía tengo que esperar? Con lo eficiente que es la familia Galindo, pensé que hoy mismo me sacarían de Puerto San Rafael.
Sus palabras, venenosas, estaban diseñadas para provocar. Lorenzo no pudo evitar mirar de reojo a su jefa, admirando su temple.
La sonrisa de Isabel se ensanchó mientras observaba a Iris, quien seguía aferrada a Carmen como una niña asustada.
-Lorenzo…
-¿Sí, señorita?
-¿Cómo va ese asunto de los cien mil pesos que te pedí investigar?
El efecto fue inmediato. Iris se atragantó con su propia respiración, su cabeza girándose hacia Isabel como un resorte. El pánico brilló en sus ojos mientras su cuerpo comenzaba a temblar
incontrolablemente.
“¿Quieren drama?“, pensó Isabel, su sonrisa tornándose predadora. “Pues vamos a darles un poco más de emoción“.
El rostro de Iris perdió todo color. “Los cien mil… ¿Se refiere a los cien mil pesos que le di a esa persona? ¿Cómo… cómo lo supo?”
Carmen parpadeó confundida, sus ojos moviéndose entre Isabel e Iris.
-¿Cuáles cien mil?
Al notar el temblor incontrolable de Iris, Carmen la sujetó con más fuerza, la preocupación nublando su rostro. Iris intentó recomponerse, pero su cuerpo la traicionaba, temblando como una hoja en medio de una tormenta.
Isabel, saboreando cada segundo de la situación, ensanchó aún más su sonrisa.
-¿Que cuáles cien mil? Eso, mi querida señora Carmen, es algo que tendría que preguntarle a su adorada Iris.
El rostro de Iris, ya pálido como la cera, pareció perder el poco color que le quedaba. Su mente era un torbellino de preguntas sin respuesta. “¿Cómo lo supo? ¿Por qué lo sabe?”
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Capítulo 204
Su respiración se volvió errática, su corazón golpeando contra su pecho como si quisiera escapar. El mundo a su alrededor comenzó a girar, y por un momento, todo se volvió borroso.
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