Capítulo 211
En las oficinas centrales del Grupo Bernard, la tensión era palpable en el aire. El aroma a café recién hecho y el sonido del aire acondicionado creaban una atmósfera engañosamente tranquila, contrastando con la tormenta que estaba por desatarse.
José Alejandro Serrano irrumpió en la oficina de Sebastián, su respiración agitada delataba la urgencia de su mensaje. Sus nudillos apenas rozaron la madera de la puerta.
-Licenciado Bernard, el señor Vázquez y todo su equipo se acaban de ir a la Sierra de los
Géiseres.
Sebastián, que había estado revisando documentos en su escritorio, levantó la vista bruscamente. Un músculo se tensó en su mandíbula.
-¿Cómo que se fueron para allá?
-Van a revisar el contrato hoy mismo.
El silencio cayó pesadamente en la oficina mientras Sebastián procesaba la información. “El contrato con los Blanchet“, pensó, su mente trabajando a toda velocidad. “Ander debía revisar ese contrato hoy… ¿Por qué eligieron ese lugar para reunirse?”
De un movimiento brusco, Sebastián se levantó de su silla ejecutiva, sus dedos cerrándose instintivamente sobre el saco italiano que descansaba en el respaldo del sofá de piel.
José Alejandro se aclaró la garganta.
-Su padre también va en camino.
Sebastián se detuvo en seco, sus ojos entrecerrándose con suspicacia.
-¿Mi padre también?
-Así es.
“Maldita sea“, pensó Sebastián, su ceño frunciéndose profundamente. Si su padre estaba involucrado, definitivamente los Blanchet estarían presentes. Los recientes movimientos de su padre respecto al hospital no dejaban lugar a dudas: sin esta colaboración, Iris sería la primera en sufrir las consecuencias.
Sebastián se pasó una mano por el cabello, un gesto inconsciente de nerviosismo.
-Vámonos para allá. Y trae una copia del contrato.
Sus ojos brillaban con determinación. Hoy, al encontrarse cara a cara con esa persona, no solo aseguraría la colaboración, sino que firmaría ese contrato. Aunque esa persona prefiriera trabajar con Ander, él se aseguraría de obtener su parte.
-Claro que sí, le pido al departamento legal que lo prepare de inmediato.
José Alejandro salió apresuradamente de la oficina. Sebastián no perdió tiempo y se dirigió
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Capítulo 211
hacia la puerta, su mente ya anticipando los posibles escenarios. Esta colaboración con los Blanchet tenía que concretarse, sin importar el costo.
El zumbido de su celular interrumpió sus pensamientos. Al ver el nombre de Iris en la pantalla, su expresión se suavizó ligeramente.
La voz quebrada de Iris surgió del auricular.
-Sebas, ¿estás muy ocupado?
Sebastián tensó la mandíbula, reconociendo el tono vulnerable en su voz.
-¿Qué pasó?
–Ya no aguanto estar en este hospital. Tu tío y tu mamá…
La voz de Iris se quebró completamente, incapaz de continuar.
-¿Mi madre? -Sebastián apretó el teléfono con más fuerza. ¿No se suponía que su padre había enviado a alguien al hospital? ¿Por qué su madre…?
La expresión de Sebastián se oscureció mientras las implicaciones se asentaban en su mente.
-Tu mamá vino a verme -susurró Iris, su voz cargada de una tristeza que hizo que el corazón de Sebastián se contrajera.
No necesitaba más detalles para saber que Daniela había sido especialmente cruel con Iris. El dolor de cabeza que había estado amenazando con aparecer toda la mañana finalmente se manifestó con toda su fuerza.
-Sebas, ¿no me puedo dar de alta ya? -suplicó Iris.
-Espérame tantito más, por favor.
-¿Y qué pasó con el Chalet Eco del Bosque?
-El dueño no lo quiere vender. Te voy a buscar otro lugar.
Sebastián había decidido renunciar al Chalet. No le había dicho a Iris que Isabel vivía ahí, ni que el dueño era el hombre que la protegía. Esta vez, sin importar el precio, sabía que era una batalla perdida.
-Ya veo…
La decepción en la voz de Iris era palpable. En su mente, revoloteaban los recuerdos de su apuesta con Isabel, las palabras arrogantes que había pronunciado. Ahora, la realidad de que no podría mudarse allí la golpeaba con fuerza, dejándola con una sensación de vacío y derrota. José Alejandro regresó con el contrato en mano. Sebastián miró el documento y luego volvió su atención al teléfono.
-Tengo que colgar, surgió algo urgente.
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17:150
Capitulo 211
Sin esperar respuesta, terminó la llamada. Los Blanchet eran la prioridad ahora, y con Ander involucrado, no podían perder más tiempo.
En la habitación del hospital, Iris miró fijamente la pantalla de su celular, sus ojos brillando con una mezcla de incredulidad y rabia. ¡Le había colgado!
Carmen salió del baño, secándose las manos con una toalla de papel.
-¿Pudiste hablar con Sebastián?
-Sí, y me colgó -respondió Iris, su voz temblando ligeramente.
El rostro de Carmen se endureció, las arrugas alrededor de su boca profundizándose con disgusto. ¿Qué se creía Sebastián con esa actitud? A pesar de las hirientes palabras de Daniela ese día, Carmen seguía creyendo que no debían alejarse de él. Al menos no todavía.