Capítulo 216
Aunque era evidente que el hombre que abrazaba a Isabel en ese momento tenía un aire El vapor de las aguas termales flotaba en el aire como una neblina etérea, mientras Noelia Béringer estudiaba al hombre que abrazaba protectoramente a Isabel. A pesar de su porte elegante y su presencia imponente, la sonrisa despectiva no abandonó sus labios. “¿Qué clase de hombre importante podría fijarse en alguien como Isabel?“, pensó, jugando distraídamente con un mechón de su cabello húmedo. La idea de que Isabel pudiera aspirar a alguien de la alta sociedad de Puerto San Rafael le parecía risible.
Los ojos de Esteban se entrecerraron peligrosamente, su mirada tornándose glacial. A su lado, Mathieu observó la escena con creciente tensión, su rostro ensombreciéndose al reconocer a
Noelia Béringer.
La mujer, percatándose de la presencia de Mathieu, transformó su expresión como por arte de magia. Sus ojos, antes llenos de veneno, se humedecieron teatralmente.
-¡Mathieu! ¿Apenas vas llegando? -Su voz adoptó un tono meloso y vulnerable.
Isabel alzó una ceja, intercambiando una mirada significativa con Esteban.
El rostro de Mathieu se endureció.
-¿Qué está pasando aquí?
Noelia hizo un puchero, su labio inferior temblando en una perfecta imitación de aflicción.
-Ellos me estaban molestando -gimoteo, señalando acusadoramente a Isabel y Esteban.
“Igual que Iris“, pensó Isabel, conteniendo apenas el impulso de poner los ojos en blanco. “Las dos son igual de dramáticas“.
-¡Tienes que ayudarme! -Noelia dio un paso hacia Mathieu, intentando tomar su mano.
Mathieu retrocedió como si el contacto le quemara, esquivando ágilmente el gesto.
El rostro de Noelia se contrajo en una mueca de dolor genuino ante el rechazo.
-Pero tú…
-¿Qué ‘tú‘? -la cortó Mathieu, su voz cargada de disgusto-. ¿Por qué te comportas así? Lo vi todo.
Sus pensamientos eran un torbellino de frustración. ¿Qué clase de cita a ciegas le habia arreglado su familia? Era como un refresco sin gas ni sabor; ni siquiera la conocía bien y ya estaba actuando de esta manera.
Mathieu se acercó a Isabel, ignorando la mirada herida de Noelia.
-¿No te lastimó? -preguntó, la preocupación evidente en su voz.
Isabel negó suavemente con la cabeza.
17:150
Capítulo 216
-Para nada.
Esteban, sin soltar a su hermana, clavó su mirada penetrante en Mathieu.
-Deberías revisarte la vista -Su tono era cortante.
Sin más palabras, se giró llevándose a Isabel consigo.
Mathieu no pudo evitar sentir la crítica velada en las palabras de Esteban. Era un reproche a su falta de juicio con las personas.
-¡Oye! No es tan simple -protestó, aunque más para sí mismo-. ¿Quién puede ver a través de alguien en la primera cita?
Comenzó a seguir los pasos de Esteban, pero la voz desesperada de Noelia lo detuvo.
-¡Mathieu, espera!
Se giró para encararla. La amabilidad que había mostrado durante el café había desaparecido por completo de su rostro.
Noelia tomó aire, sus dedos entrelazándose nerviosamente.
-Tú e Isabel… ¿acaso…?
-¿Qué? -la interrumpió Mathieu, su voz cargada de sarcasmo-. ¿Vas a acusarla de seducirme? ¿De arruinar lo “nuestro“?
Noelia se quedó paralizada, las palabras muriendo en su garganta.
-Ustedes las mujeres… ¿todas piensan igual o qué? ¿Ven a un hombre y una mujer juntos y automáticamente asumen que hay algo?
-Yo… no…
-Ya, mejor ahí la dejamos -la cortó Mathieu-. No tiene caso que nos volvamos a ver.
Sin esperar respuesta, se alejó en la dirección que habían tomado Esteban e Isabel, dejando a Noelia plantada junto al lavabo, todavía goteando agua.
El shock la mantuvo inmóvil. Las palabras “mejor ahí la dejamos” resonaban en su cabeza como un eco cruel. A pesar de ser su primera cita, había desarrollado un genuino interés por Mathieu. No solo era atractivo, sino que sus logros en medicina lo hacían aún más valioso a sus ojos.
Pero lo que más le dolía era haber descubierto que él era precisamente el cardiólogo brillante que Irís necesitaba con tanta urgencia. Ella había planeado ganarse su confianza para convencerlo de unirse al equipo médico de Iris lo antes posible.
El recuerdo del constante cambio de especialistas en el caso de Iris le provocó una punzada de ansiedad. Pero ahora…
-¡lsabel! -El nombre escapó de sus labios como una maldición mientras sus uñas se clavaban en las palmas de sus manos-. ¡Todo es tu culpa! Si no fuera por ti, Mathieu y yo…
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Capitulo 216
Cuando Mathieu finalmente alcanzó a Isabel y Esteban, estos ya estaban sumergidos en las aguas termales. El vapor ascendía en espirales perezosos, creando un ambiente casi místico. Justo cuando se disponía a unirse a ellos, la voz cortante de Esteban lo detuvo.
-Ni se te ocurra meterte.
Mathieu se quedó congelado a medio camino.
“¿Es en serio?“, pensó con frustración. El frío del ambiente le calaba los huesos mientras observaba con envidia el agua humeante. ¿Por qué no lo dejaban entrar? La orilla era helada y él también quería disfrutar del calor reconfortante del agua termal.