Capítulo 217
Esteban clavó su mirada penetrante en Mathieu, sus ojos oscuros reflejando un destello de
advertencia.
Mathieu se frotó las manos con vigor, intentando combatir el frío que comenzaba a calarle los huesos.
-A ver, tampoco te la agarres conmigo -protestó-. Ya le diste su escarmiento a esa mujer, y yo ni la conozco.
“Aunque el empujón fue bastante considerado viniendo de Esteban“, pensó Mathieu, consciente de que la familia Béringer podría causarle problemas después. No creía que Esteban lo dejara pasar así nada más, especialmente después de lo ocurrido con Isabel. Pero él realmente no tenía nada que ver en todo esto.
-¿No vino contigo? -La voz de Esteban no dejaba lugar a dudas.
-Pues sí, pero apenas y nos conocemos. Solo la he visto una vez. -Mathieu se giró hacia Isabel-. Oye, ¿qué onda con ella? ¿Ya se conocían?
Era evidente que había tensión entre ellas desde el primer momento.
Isabel torció los labios en una mueca de desprecio.
-Es la mejor amiga de Iris.
Las cejas de Mathieu se fruncieron al instante, como si todas las piezas del rompecabezas encajaran de golpe. Ahora entendía perfectamente. Era obvio por qué Iris atormentaba a Isabel: temía que le arrebatara su lugar en la familia Galindo.
“Con esa mentalidad retorcida“, reflexionó Mathieu, “seguramente ha estado difamando a Isabel por todos lados. Cualquiera cercano a Iris debe odiarla por default“. Si los Galindo ya estaban tan manipulados por Iris, ¿qué podía esperarse de una simple amiga?
“Si hubiera sabido de su conexión con Iris, ni loco me hubiera acercado“, se lamentó internamente. Ofender a quien fuera era una cosa, ¿pero provocar a Esteban? Eso era suicidio social.
Miró a Esteban, intentando aligerar el ambiente.
-¿Ya supiste que llegó el señor Vázquez? ¿No vas a ir a saludarlo?
-Lorenzo y Gonzalo ya fueron.
-Ah, ya veo.
“Así que solo vino a cuidar a Isabel en las aguas termales“, pensó Mathieu. Recordando algo importante, se dirigió a Isabel.
-Por cierto, ¿has estado yendo a la acupuntura estos dos años?
Capítulo 217
Isabel murmuró un débil “ajá“.
“Lo sabía“, pensó Mathieu con resignación. La chica le tenía pánico a las agujas. Fuera de Esteban, ¿quién más podría controlarla?
Mientras tanto, Noelia Béringer hervía de rabia mientras llamaba a Iris para desahogarse.
-¡Ya casi convencía a Mathieu de ayudarte! Y todo se fue al caño por culpa de esa cabrona -Se contuvo de usar una palabra más fuerte- de Isabel.
La furia hacía temblar su voz. No podía entender cómo esa hija rechazada de los Galindo, a quien nadie soportaba, seguía teniendo protectores tan poderosos.
Al otro lado de la línea, Iris sintió que la sangre le hervía al escuchar sobre el encuentro en Sierra de los Géiseres. Una punzada de nostalgia mezclada con resentimiento le atravesó el pecho. Cada invierno, la familia Galindo solía visitar Sierra de los Géiseres junta. Este año, por su condición, no pudieron ir.
De pronto, Noelia interrumpió su propio relato con una exclamación ahogada.
-¡No vas a creer quién está aquí! ¡Acabo de ver a Sebastián!
-¿Qué? -La voz de Iris se tensó-. ¿Sebastián está en Sierra de los Géiseres?
-Sí, lo acabo de ver. ¿Será que vino siguiendo a Isabel?
Al otro lado de la línea, Iris guardó un silencio sepulcral. La simple sugerencia de Noelia hizo que sus ojos brillaran con un destello peligroso.
-Iris, tienes que mantener vigilados a los hombres -continuó Noelia-. Sobre todo con Isabel cerca. No tienes idea de lo astuta que es. Por poco y se casa con Sebastián usando sus artimañas.
Sus palabras salían atropelladas por el enojo.
-Y hace rato había un tipo defendiéndola como si fuera su guardaespaldas. Hasta Mathieu parece tener algo con ella. Te odia tanto que seguro está intentando quitarte a Sebastián otra
vez.
La simple mención de Mathieu bastaba para aumentar la rabia de Noelia. Todos habían visto cómo ese hombre protegía a Isabel, incluso la había seguido con desesperación.
El rostro de Iris se contorsionó en una máscara de furia contenida. Sus labios temblaron mientras escupía tres palabras entre dientes:
-Ya me enteré.
Sin esperar respuesta, cortó la llamada bruscamente.
Sus dedos se cerraron alrededor del teléfono con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. Su respiración se volvió irregular, entrecortada por la rabia.
17:16
Capítulo 217
Finalmente, incapaz de contenerse un segundo más, marcó el número de Sebastián.
El teléfono sonó varias veces antes de que la llamada se cortara abruptamente. Iris frunció el ceño, la ira burbujeando en su interior.
“¿Por qué no contesta?“, pensó mientras un escalofrío de duda le recorría la espalda. ¿Sería cierto lo que insinuaba Noelia? ¿Habría ido tras Isabel? ¿No podía olvidarla?
Un brillo oscuro cruzó su mirada mientras sus dientes se clavaban en su labio inferior. Volvió a
marcar.
La llamada se cortó de nuevo.
Temblando de rabia, presionó el botón de remarcar una vez más.
Mientras tanto, en Sierra de los Géiseres, Sebastián ya estaba al borde de su paciencia. Las acciones de Isabel lo tenían bastante alterado, y encima no lograba localizar al heredero de la familia Blanchet.
Su irritación alcanzó el punto de ebullición al ver que Iris insistía en llamar una y otra vez. La vena en su sien palpitaba peligrosamente mientras observaba la pantalla de su teléfono iluminarse de nuevo.