Capítulo 218
Sebastián apretó el teléfono con fuerza, su mandíbula tensa mientras intentaba mantener la
compostura
-Iris–respondió, esforzandose por sonar paciente.
La voz dulce y ansiosa de Iris resonó al otro lado de la linea
-Sebas, ¿donde andas?
-Estoy ocupado. Te marco después.
Antes de que pudiera terminar la llamada, la voz de Iris se volvió más aguda, casi acusatoria
-Estás en la Sierra de los Géisers, ¿verdad?
El silencio de Sebastián fue toda la confirmación que ella necesitaba.
Sus dedos se crisparon alrededor del teléfono mientras tomaba una respiración profunda.
-¿Qué pasa?
-¿Qué asunto tan importante tienes que atender en la Sierra de los Geisers que no puede esperar a la oficina? -La voz de Iris temblo ligeramente- ¿O acaso fuiste a darte un baño en las aguas termales?
La amargura en su tono era palpable. Un músculo se tensó en la mandibula de Sebastian mientras sus ojos se oscurecian peligrosamente
-isabel está alla contigo, ¿no es cierto? -continuó Iris sin esperar respuesta. La fuiste a buscar¿verdad?
Las palabras de Noelia Beringer resonaban en su mente el enfrentamiento con Isabel, la presencia de Sebastian, el misterioso hombre que la protegia. La rabia burbujeaba en su interior “¿Por qué isabel siempre tiene que estar en medio de todo?“, pensó con amargura, “¿Que tienen los hombres que ver en ella?”
La frustración de ins crecia con cada segundo de silencio. El fracaso con Chalet Eco dei Bosque ya era suficiente humillacion pero saber que Sebastian e label estaban juntos en la Sierra de los Geisers le hacia sentir como a le claxaran agujas en el pecho.
-ins–la voz de Sebastian se torno gelida
Ese tono cortante la tuzo reaccionar Como por arte de magia, su agresividad se transforme en vulnerabilidad -Setias lengo miedo
El cemo los ojos por un momento, agotado. Lo se
-Entonces si fuiste a buscar a isabel?
NO
Capitulo 218
-Pero…
Sebastián se masajeó las sienes, intentando aliviar el dolor punzante.
-Tengo asuntos que atender aquí. Hablamos después.
En otros tiempos, le habría dado explicaciones detalladas a Iris, pero ahora no podía darse ese lujo. Si no resolvía la situación con la familia Blanchet, tanto él como Iris estarían en problemas.
Cortó la llamada sin más preámbulos.
En la habitación del hospital, Iris se quedó paralizada, el pitido de la línea muerta resonando en sus oídos. “Sebastián… me colgó“, pensó aturdida.
Carmen entró en ese momento, su rostro pálido como el papel. Al ver la expresión desolada de Iris, intentó mantener la calma mientras se acercaba a ella.
-Iris, ¿qué pasó, mi amor?
Los ojos de Iris se llenaron de lágrimas. -Mamá, Sebas e Isa están en la Sierra de los Géisers… juntos.
-¿Qué? -El shock se reflejó en el rostro de Carmen.
Iris se limpió la nariz con un pañuelo.
-¿Será que Sebas y yo no estamos destinados? Tal vez él siempre ha sido para Isa, y yo solo… yo solo me metí en medio.
-No digas tonterías -Carmen se sentó junto a ella, tomando su mano-. Lo importante ahora es que te recuperes. Sebas solo está esperando a que te mejores.
El corazón de Carmen se retorcía de dolor al ver a Iris así. En su mente, Iris y Sebastián estaban destinados a estar juntos, y había sido Isabel, su propia hija, quien los había separado.
“Si no hubiera buscado a mi hija biológica…“, pensó con amargura. “Si no hubiera convertido a Iris en mi hija adoptiva… la familia Bernard no se habría opuesto. Si no hubiéramos encontrado a Isabel, Iris y Sebastián ya tendrían una familia“. El remordimiento la consumía por dentro.
-Pero mamá -sollozó Iris-, creo que Isa tampoco puede olvidarlo.
El nombre de Isabel era como una punzada en las sienes de Carmen.
-¿Cómo supiste que estaban en la Sierra de los Géisers?
-Noelia me dijo que los vio allá -respondió Iris entre hipidos-. Cuando llamé a Sebas, me colgó el teléfono. Seguro estaba con ella.
-¿Te colgó? -Carmen no podía creerlo. Primero el fracaso con Bahía del Oro, ¿y ahora esto?
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