Capítulo 229
Carmen corrió tras Sebastián, sus tacones resonando contra el suelo pulido. El eco de sus pasos delataba su desesperación.
Sebastián se giró al escucharla, la sorpresa dibujándose en su rostro.
-¿Señora? ¿Qué hace aquí?
Carmen tomó un momento para recuperar el aliento. Sus manos temblorosas alisaron arrugas imaginarias en su falda mientras intentaba controlar su ansiedad.
-Sebas, dime la verdad. ¿Viniste por Isabel?
El silencio cayó como una losa entre ellos. Sebastián se quedó inmóvil, su mandíbula tensa. José Alejandro, a su lado, mantuvo un silencio incómodo.
La pregunta tan directa había tocado un nervio. Pero lo que más perturbó a Sebastián fue escuchar a Carmen decir “Isabel“. Si su memoria no le fallaba, ella siempre la había llamado “Isa“, reservando el nombre completo para Iris. Y pensar que Isabel era su hija biológica…
Por primera vez, Sebastián notó el contraste cruel en cómo Carmen trataba a ambas. Como si una venda cayera de sus ojos, finalmente entendió la amargura de Isabel hacia los Galindo.
José Alejandro observaba la escena con desconcierto. “¿Cómo puede preguntar eso sobre su propia hija?“, pensó. “¿No fueron ellos mismos quienes la enviaron con el señor hace dos años? ¿Y ahora viene con esta actitud?”
Sebastián frunció el ceño, sus ojos oscureciéndose.
-¿Te mandó Iris?
El recuerdo de la llamada de Iris le hizo hervir la sangre. Él había estado resolviendo crisis tras crisis mientras ella se “recuperaba“, ¿y ahora mandaba a Carmen a cuestionarlo por un problemita en la empresa?
Carmen se encogió visiblemente ante su tono cortante.
-No, no es eso… yo… -sus palabras tropezaban unas con otras-. Es que… tú sabes cómo está Iris, tan delicada. Cuando se enteró que tú e Isa estaban aquí… ni siquiera quiere tomar sus medicinas,
-¿Qué? La alarma tiñó la voz de Sebastián.
Carmen, notando la preocupación en sus ojos, aprovechó para presionar más.
-Tú sabes cuánto depende de ti. Si estuviera bien, sería más… razonable. Pero ahora es diferente, está entre la vida y la muerte.
La aflicción en su voz era genuina. La irritación inicial de Sebastián se disipó como niebla bajo
el sol.
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Capitulo 229
Sacó su teléfono y marcó. Iris contestó casi al instante.
-Sebas… -su voz sonaba débil, quebradiza.
-¿Por qué no estás tomando tus medicinas como debes?
Su tono era severo pero teñido de preocupación.
El sonido de sollozos llegó través del teléfono.
La frustración se apoderó de Sebastián.
-He estado ocupadísimo con la empresa. ¿No podrías cooperar un poco?
-Pensé… pensé que ya no te importaba -hipó Iris-. Fuiste a la Sierra de los Géiseres… Isa también está allá.
Sebastián apretó la mandíbula. Isabel. Mejor ni mencionarla. Su sola existencia lo irritaba en
estos momentos.
-Estos días han sido una locura con la empresa -suavizó su tono-. ¿Podrías intentar estar bien?
El asunto con la familia Blanchet estaba resuelto, habían firmado con Ander. Si su padre no había podido manejarlo, Sebastián ya anticipaba la tormenta que se avecinaba para el Grupo Bernard. No tenía tiempo para visitas al hospital.
Después de algunas palabras más de consuelo, cortó la llamada. Carmen, que no se había movido de su lado, notó que aunque su tono era amable, su paciencia se había adelgazado como hielo en primavera.
Sebastián le lanzó una mirada penetrante.
Carmen se retorció las manos.
-¿De verdad no tiene nada que ver con Isabel?
La desesperación la había llevado a cruzar una línea. El rostro de Sebastián se ensombreció al instante.
La miró con ojos distantes antes de darse la vuelta.
Carmen dio un paso hacia él.
-Sebas, yo…
-Señora -la cortó con voz cortante-. Lo que debería preocuparle es el Grupo Galindo.
Sus siguientes palabras cayeron como dagas.
-Dicen que quien está moviendo los hilos contra el Grupo Galindo es WanderLuxe Travels, la misma empresa que hizo que Isabel ganara millones el año pasado. ¿No le parece… interesante la conexión?