La Heredera 277

La Heredera 277

Capítulo 277 

El dolor se había convertido en su única compañía desde que la dieron de alta esa mañana. Iris yacía en su cama, con el rostro perlado de sudor, mientras los analgésicos que le habían recetado en el hospital parecían burlarse de su sufrimiento. Ya no tenía el lujo de contar con un equipo de especialistas monitoreando cada medicamento que ingería, controlando cuidadosamente las dosis. La pequeña bolsa de medicamentos que le habían entregado al salir apenas alcanzaría para dos días, y ni siquiera parecían estar funcionando

Su estómago se retorcía de hambre, pero el dolor era como una garra invisible que le apretaba la garganta, impidiéndole tragar siquiera un bocado. Carmen, desesperada ante la situación de su hija adoptiva, había llamado a Valerio y Patricio tan pronto como regresaron a casa. Sin embargo, ninguno de los dos había aparecido hasta el anochecer

Sebastián, por su parte, brillaba por su ausencia. Cuando Carmen intentó contactarlo, solo consiguió toparse con la voz cortante de Daniela al otro lado de la línea, quien no perdió la oportunidad de llenarla de reproches

La tez de Valerio perdió todo color mientras procesaba la información. Sus mandíbulas se tensaron hasta que los músculos de su rostro formaron líneas duras y perfiladas

-¿Me estás diciendo que en todo Puerto San Rafael no hay un solo hospital que quiera atender a Iris? -sus palabras salieron filosas-. ¿Ni siquiera podemos conseguir un médico que venga 

a casa

Sus pensamientos volaron inmediatamente hacia Isabel. No conforme con atacar la empresa, ahora se atrevía a interferir con el tratamiento médico de Iris. ¿Qué crimen tan terrible había cometido la familia Galindo para merecer semejante venganza? , quizás habían descuidado un poco a Isabel en los últimos años, pero estoesto era demasiado

Carmen se llevó una mano temblorosa al pecho. Sus ojos brillaban con una mezcla de impotencia y rabia

-No solo quiere destruir la empresa -su voz se quebró-. Ahora también va por la vida de Iris. Ni un solo médico en toda la ciudad acepta venir a verla. Hasta nuestro médico de cabecera renunció

El odio goteaba de cada una de sus palabras. La misma Isabel que había rechazado ser su hija ahora pretendía arrebatarle a la que había criado con tanto amor y dedicación. La crueldad de la situación le revolvía el estómago

Una vena palpitaba violentamente en la frente de Valerio mientras apretaba los puños

-Entonces la mandaremos al extranjero para que reciba tratamiento

El silencio cayó como una losa en la habitación. Carmen y Patricio intercambiaron miradas, procesando la sugerencia. No era mala idea. Desde el regreso de Iris, Isabel no había hecho más que causar problemas. Tal vez, si la alejaban lo suficiente, si la ponían fuera de su vista… 

Patricio asintió con gesto severo

Capitulo 277 

-Hay que mandarla cuanto antes

En realidad, siempre se había opuesto al regreso de Iris. Cuando ella les informó de su enfermedad por teléfono, él había insistido en que se tratara fuera del país. Pero Carmen, con su instinto maternal, había insistido en tenerla cerca para poder cuidarla mejor. Si hubiera sabido el caos que desataría su regreso, jamás habría cedido

El rostro de Patricio se ensombreció al pensar en las pérdidas que estaba sufriendo la empresa. Y ahora, observando la situación con más claridad, comenzaba a sospechar que Iris, la niña que habían criado con tanto cariño, quizás no era tan inocente como aparentaba

-Encárgate de los arreglos -le ordenó a Valerio

-Lo haré

Mientras discutían los detalles del viaje, Patricio recibió una llamada urgente de la empresa. Antes de marcharse, le pidió a Valerio que se quedara esa noche en la casa. Este, preocupado por el estado de Iris, aceptó sin dudar

Al entrar en la habitación de su hermana adoptiva, el cambio en su aspecto le provocó un nudo en la garganta. En solo veinticuatro horas, Iris parecía haberse marchitado como una flor sin 

agua

-Hermanosusurró ella con voz quebradiza-. Por fin llegaste

Sus palabras estaban cargadas de reproche y vulnerabilidad. El contraste con su estancia en el hospital era doloroso: allí siempre había tenido a Valerio y Sebastián a su lado. Pero ahora, en casa, solo encontraba silencio y una Carmen completamente sobrepasada por la situación, incapaz siquiera de conseguirle atención médica mientras el dolor la consumía

-¿Ya tomaste tu medicina? -preguntó Valerio, aunque la palidez del rostro de Iris y sus ojeras pronunciadas respondían por sí solas

El rostro de Iris se contrajo en una mueca de dolor

-Me duele muchísimo, hermano -sus ojos se llenaron de lágrimas-. Los medicamentos no me hacen nada. ¿Me voy ame voy a morir

El dolor era insoportable, y aunque Carmen insistía en que comiera algo, cada intento de tragar 

era una tortura

-No digas tonterías -la reprendió Valerio con suavidad

-Pero es que me duele tanto-las lágrimas rodaban por sus mejillas-. No puedo probar bocado. ¿No podríamos conseguir que algún especialista venga a verme? 

La desesperación en su voz era palpable. Los medicamentos que le habían dado en el hospital, sin el complemento intravenoso, parecían completamente inútiles

Valerio solo pudo exhalar un suspiro cargado de impotencia mientras observaba a su hermana 

retorcerse de dolor

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Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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