Capítulo 280
La manera en que la familia Blanchet había estado buscando a Isabel durante todos estos años dejaba claro lo mucho que la valoraban. Este pensamiento hacía que el pecho de Carmen ardiera de rabia.
“Si hubiera sabido que esto pasaría, jamás la habría traído de vuelta“, pensó mientras apretaba los puños. “De nada sirvió que se criara con los Blanchet. No solo no obtuvimos ningún beneficio, sino que ahora tenemos todos estos problemas encima“.
Los recientes problemas en la empresa, todos causados por Isabel, le revolvían el estómago. Valerio abrió la boca para decir algo, pero el sonido estridente de su celular lo interrumpió.
-¿Diga?-contestó con brusquedad.
La voz de su asistente sonaba sombría al otro lado de la línea.
Valerio apretó la mandíbula.
-Habla.
-La señorita probablemente no podrá salir del país.
Las pupilas de Valerio se contrajeron mientras su mirada volaba instintivamente hacia
Carmen.
-¿Qué quieres decir con eso? -su voz salió como un gruñido contenido.
-Ningún país está aceptando su entrada. Su pasaporte ha sido bloqueado, ni siquiera puede comprar boletos.
El pecho de Valerio subía y bajaba con violencia. No era ningún idiota. Después de todo lo que había pasado, era obvio que Isabel estaba detrás de esto también.
“¿Tanto poder tiene?“, pensó. “¿De verdad quiere acorralar a Iris hasta matarla?”
-Entonces nos iremos a otra ciudad -las palabras salieron entre sus dientes apretados.
Si no podían salir del país, al menos podrían alejarse de Puerto San Rafael. En otro lugar sería más fácil encontrar una solución.
-Las otras ciudades tampoco son opción. La señorita está restringida a Puerto San Rafael, ya
lo intenté todo.
-¿Qué?
-Ya sea por tierra, mar o aire… no hay forma de que salga de la ciudad.
El corazón de Valerio se hundió aún más. Sin hospitales que la aceptaran, sin médicos que quisieran atenderla, y ahora sin posibilidad de escape. Isabel realmente iba por la vida de Iris.
Su rostro perdió todo color mientras colgaba el teléfono.
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Capítulo 280
Carmen, que había escuchado toda la conversación, se llevó una mano temblorosa al pecho.
-¿Entonces Iris no puede salir ni del país ni de la ciudad?
Valerio cerró los ojos, conteniendo una ira que amenazaba con desbordarse. Solo pudo asentir.
-¡Esto es demasiado! -explotó Carmen-. ¡Realmente quiere matar a mi niña!
Con dedos temblorosos, sacó su celular.
-Voy a llamar a tu padre.
La llamada apenas sonó dos veces antes de ser cortada. Carmen, furiosa, volvió a intentar, pero obtuvo el mismo resultado.
El teléfono de Valerio volvió a sonar. Esta vez era de la empresa.
-Presidente Galindo la voz angustiada del jefe de proyecto sonaba al borde del colapso-. La Unión Mundial de Innovación quiere cancelar nuestra colaboración.
-¿Qué?
-Su postura es inflexible. No quieren pagar la penalización por incumplimiento y amenazan con llevarnos a juicio.
Valerio sintió que el suelo se movía bajo sus pies. La Unión Mundial de Innovación era uno de los pocos proyectos rentables que les quedaban. Sin esto…
-¿Mi padre? ¿Está en la reunión buscando una solución?
-¿El presidente? No está en la empresa.
-¿Qué? -la respiración de Valerio se volvió pesada mientras miraba a Carmen, quien seguía absorta en su preocupación por Iris.
-Voy para allá ahora mismo.
En Bahía del Oro, la suite se había convertido en un campo de batalla diferente. Isabel miraba a Esteban con ojos acusadores mientras él, con una sonrisa satisfecha, le pellizcaba la mejilla con suavidad.
Indignada, Isabel soltó un resoplido y volteó el rostro, negándose a mirarlo. Era evidente que no había forma de apaciguar su enojo.
Esteban la atrajo hacia su pecho con ternura.
-Ya, pequeña, a dormir.
-Ya no te hablo -murmuró Isabel entre dientes-. Después de lo que me hiciste… ¡hmph!
Los ojos de Esteban brillaron con diversión.
-Como si eso dependiera de ti.
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Capítulo 280
Isabel, todavía molesta, frotó su cabeza contra su pecho con fuerza, arrancándole una risa profunda.
-Ya, ya, deja de pelear.
-La próxima vez no puede ser así -advirtió Isabel, aunque su voz había perdido algo de filo.
Por toda respuesta, Esteban besó su frente.
-¿Me estás escuchando? -insistió ella-. ¿Tu silencio qué significa? No me digas que ya estás pensando en una próxima vez…
La sonrisa de Esteban se volvió peligrosa.
-Si no te duermes ahora, tal vez te toque algo peor.
Los ojos de Isabel se abrieron como platos.
“¿Qué otras maldades tendrá planeadas?“, pensó, decidiendo que era mejor no tentar su suerte. Aunque la indignación seguía burbujeando en su interior, el miedo a que usara otro de sus trucos sucios la mantuvo en silencio.
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