Capítulo 388
Carmen intentaba procesar la cifra. Cinco millones ya eran una fortuna, y ahora les pedían más, mucho más.
Sus ojos se encontraron con los de Iris. En aquella mirada desesperada, Carmen vio el terror descarnado de quien se aferra a su último aliento. Un nudo le oprimió la garganta, obligándola a desviar la vista.
-Doctora Marín, debe haber otra solución -suplicó Carmen, su voz apenas un susurro quebrado.
Treinta millones de un solo golpe. La cifra danzaba en su mente como una burla cruel. Patricio, quien siempre había sido su tabla de salvación, ahora estaba sumido en sus propios problemas. La imagen de aquella mujer y sus gemelos, un niño y una niña, se materializó en su mente, avivando las brasas de una rabia que amenazaba con consumirla.
-Por ahora, es nuestra única opción. La salud de Iris… necesitamos resolver esto en una semana. Después, ni la mejor medicina podrá hacer nada.
Andrea se retiró sin más palabras, dejando tras de sí el peso de una sentencia. No había mentido: el medicamento existía, era real. Su precio astronómico había limitado su distribución, pero representaba una esperanza tangible. La única pregunta era si tendrían la fortaleza para aferrarse a ella.
En la quietud de la habitación, Iris buscó la mano de Carmen, aferrándose a ella como si fuera su único ancla a la vida.
-Mamá, ¿me vas a salvar? Dime que me vas a salvar.
-Yo… -las palabras se atoraron en la garganta de Carmen.
-Mamá, no quiero morir–la voz de Iris se quebró-. Por favor, no quiero morir.
-Pero…
La realidad era despiadada. Entre Valerio y ella apenas reunirían poco más de diez millones. Iris prácticamente no tenía ahorros. Las acciones de la empresa, en su estado actual, valían menos que papel. Patricio, obsesionado con aquella mujer y sus hijos, no sería de ayuda.
Y aunque lograran el milagro de juntar los treinta millones, cada mes necesitarían cinco más. Con el Grupo Galindo al borde de la quiebra, era una meta imposible.
-Por favor, mamá, te lo suplico.
La desesperación en los ojos de Iris hizo que Carmen se quebrara por dentro. ¿Cómo podría negarle la vida a la hija que había criado con tanto amor?
-Mamá encontrará una manera, mi amor. No te preocupes.
Las palabras salieron de su boca casi automáticamente, pero su mente era un torbellino. Veinte millones más, y después cinco millones mensuales. La cifra parecía crecer como una
20.144
Capítulo 388
sombra monstruosa, y el reloj corría inexorable. Una semana. Solo tenían una semana.
La nieve caía suavemente sobre la ciudad cuando Andrea, tras salir de la residencia Galindo,
marcó el número de Isabel.
-Andrea–contestó una voz adormilada.
-¿Te desperté?
-Mmm, sí. Estaba descansando un rato. Con esta nevada, es imposible no quedarse dormida.
-Acabo de salir de la casa de los Galindo -anunció Andrea.
-¿Y qué tal te fue? -la voz de Isabel cobró vida, el sueño desvaneciéndose ante la promesa de información jugosa.
-Como sugeriste, les di una esperanza… con un precio estratosférico.
-¿Qué tan estratosférico?
-Nada del otro mundo, solo poco más de treinta millones.
-Vaya… -Isabel hizo una pausa significativa-. Para los Galindo eso debe ser una fortuna imposible, ¿no? Sobre todo en efectivo. Patricio apenas ha podido sacar migajas después de tantos años trabajando con los Bernard. Ellos siempre han tenido el control absoluto.
-Cuando llegué vi una escena bastante peculiar -continuó Andrea-. Una mujer armando tremendo escándalo. Los Galindo parecían no saber dónde meterse.
-Ah, esa debe ser la mujer de Valerio. Ya hasta le dio un hijo.
-Con razón -Andrea sonrió-. Me voy unos meses de Puerto San Rafael y todo se pone patas
arriba.
-Esto complica bastante las cosas para Iris, ¿no crees? -reflexionó Isabel-. Por más que hayan crecido juntos, cuando hay una mujer y un hijo de por medio…
-En la familia Galindo eso no necesariamente aplica la interrumpió Isabel.
-Mejor aún. Si Valerio no puede olvidar a Iris, esa mujer no dejará de exigir compensación.
-En eso tienes razón -concedió Isabel-. Las mujeres, cuando se trata de sus hijos, son capaces de cualquier cosa.
2/2