La Heredera 299

La Heredera 299

Capítulo 299 

La vida en Bahía del Oro seguía su curso, imperturbable ante la visita de Valerio y Sebastián. El mar continuaba su eterno vaivén contra la costa, y los negocios florecían bajo el cálido sol del Pacífico

Pero a kilómetros de distancia, en los blancos y asépticos pasillos del hospital, Carmen y Patricio enfrentaban su peor pesadilla. El diagnóstico del médico había caído como una losa sobre sus cabezas: la mano de Valerio, herida en un punto crítico, probablemente quedaría inutilizada de por vida

Carmen se tambaleó al escuchar la noticia, su rostro perdiendo todo color mientras se apoyaba contra la pared para no desplomarse. Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, dejando surcos en su maquillaje corrido

Los ojos de Patricio relampaguearon con furia contenida. Sus puños se cerraron con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos

-¡¿Por qué demonios tuvo que ir a buscarla?! -el rugido de Patricio hizo que varias enfermeras voltearan a verlo. ¿Y todavía por Iris? ¿A Bahía del Oro

El nombre de Isabel flotaba en el aire como un fantasma. Todos sabían lo mucho que detestaba cualquier cosa relacionada con Iris. Y ahora, por ella, por buscarla en su territorio, Valerio había pagado un precio terrible

Carmen se llevó una mano temblorosa al pecho, donde el dolor se había vuelto casi insoportable

-¿Y qué querías que hiciéramos? -su voz sonaba quebrada, desesperada-. Iris ya no tenía medicinas en la casa

Las imágenes de la noche anterior la atormentaban: Iris retorciéndose de dolor, tomando más pastillas de las debidas en su desesperación. Y ahora, sin medicamentos, ¿qué opciones tenían? No podían salir del país, y Bahía del Oro era su única esperanza

La mención de Iris encendió aún más la ira de Patricio. Una vena palpitaba en su sien

-¡Con un carajo! ¡Vas a destruir a toda la familia por ella

El rostro de Carmen se tensó, sus ojos brillando con una mezcla de miedo y desafío

-¿Quéqué quieres decir con eso

Patricio dio un paso hacia ella, su rostro congestionado por la furia. 

-¿De verdad eres tan ingenua, Carmen? ¿O te has vuelto loca? ¿No te das cuenta por qué el Grupo Galindo está como está

Carmen retrocedió un paso, sus labios temblando mientras respondía

-Eses culpa de Isabel, ¿no? Nos odia, quiere destruirnosNunca debínunca debí tenerla

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El silencio que siguió fue ensordecedor. Patricio la miró como si no la reconociera. Que incluso en ese momento, con su hijo en el hospital, siguiera culpando a IsabelLa ira lo consumió por completo, tiñendo su rostro de un tono púrpura

-¡Todo esto viene del pleito entre Isabel e Iris! -su voz resonó por el pasillo-. ¡El señor Allende está acabando con el Grupo Galindo porque nosotros no supimos cuidar a Isabel en estos dos años! ¿¡Es tan difícil de entender!? 

El rostro de Carmen perdió el poco color que le quedaba

-Peropero ya le expliqué todo sobre ese conflicto -tartamudeó-. Es ella la necia que no quiere soltar el pasado. ¿Qué querías que hiciera? ¿Ver morir a Iris sin hacer nada

Su voz se había vuelto histérica, al borde de la locura. La forma en que hablaba de Iris, con esa compasión desmedida, fue la gota que derramó el vaso

El sonido de la bofetada resonó por todo el pasillo como un disparo. Sebastián, que hasta ese momento se había mantenido apartado, volteó instintivamente hacia la escena

Carmen se llevó una mano temblorosa a la mejilla, sus ojos desorbitados por la sorpresa

-¿Meme pegaste

-¡¿No entiendes lo que Valerio significa para esta familia?! -rugió Patricio-. ¡Mandaste todo al carajo por Iris, y ahora hasta arruinaste a tu propio hijo

-Pero yoCarmen balbuceó, lágrimas rodando por sus mejillas-. Lo de Isabel¿fue solo culpa mía

Se quedó en blanco al pronunciar el nombre de su hija. Era cierto que nunca había podido aceptar el carácter de Isabel, que siendo su propia hija, la había tratado con frialdad. Pero ni Patricio ni Valerio la habían tratado mejor. ¿Por qué toda la culpa tenía que caer sobre ella? ¿Acaso no compartían todos la responsabilidad

-¡Ahorita no quiero discutir eso contigo! -la voz de Patricio temblaba de rabia-. ¡Lárgate de aquí! ¡Ya no quiero verte

La decepción en sus ojos era absoluta. Valerio siempre había sido su orgullo, el heredero que había elegido para continuar su legado. Y ahora, por la obsesión de Carmen con su hija adoptiva, todo se había ido al diablo

-Tú… 

-¡Que te largues te digo! ¡No te quiero ver! ¿No eres la consentida de Iris? ¡Pues vete con ella

Cada palabra salía como veneno de la boca de Patricio. Ya no quedaba nada del amor que alguna vez sintió por Carmen. Desde el principio le había advertido que no se metiera con Isabel, que la dejara en paz. Pero ella nunca escuchó

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16:29 

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Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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