La Heredera 300

La Heredera 300

Capítulo 300 

La tensión en el hospital era palpable. Carmen no solo había desoído las advertencias, sino que ahora su imprudencia había causado que Valerio resultara herido. Sus ojos, hinchados por el llanto, recorrían la sala de espera mientras se aferraba al brazo de una silla

-Mi hijo está aquí, no pienso irme -murmuró Carmen con voz temblorosa, sus nudillos blancos de tanto apretar el reposabrazos

Patricio apretó la mandíbula. Una vena palpitaba en su sien mientras observaba a la mujer que había destrozado a su familia

-Desde hoy, él ya no es tu hijo. Solo te queda Iris -sentenció con una frialdad que heló el 

ambiente

La presencia de Sebastián en la habitación no alteró la determinación de Patricio. El imperio empresarial de los Galindo se desmoronaba, y las noticias sobre el caos en el Grupo Bernard, tras perder la oportunidad de asegurar los recursos minerales del señor Allende, solo 

confirmaban que ya no podían contar con esa familia

Sebastián no pudo evitar fruncir el ceño ante las palabras cortantes de Patricio. El resentimiento y la frustración se reflejaban en cada línea de su rostro

-¿Qué estás diciendo? -Carmen se levantó tambaleante-. ¿Quieres romper lazos conmigo

Patricio, no puedes… 

-Que la familia Galindo se haya casado con una mujer como es la peor desgracia -la interrumpió Patricio, el desprecio goteando de cada palabra-. ¡Lárgate! ¡Lárgate de una vez

El silencio que siguió fue ensordecedor

-Luis, sácala de aquí -ordenó Patricio, su voz no dejaba lugar a réplicas

A pesar de los forcejeos y súplicas de Carmen, Luis cumplió la orden y la escoltó hacia la salida. Patricio no perdió tiempo en buscar al director del hospital; necesitaba al mejor equipo de especialistas para Valerio. La mano de su hijo no podía quedar inutilizada, sin importar el 

costo

Durante todo este tiempo, no dirigió ni una mirada más a Sebastián. El hecho de que Valerio hubiera regresado herido de Bahía del Oro, después de ir con él, había sembrado una semilla de resentimiento que crecía por momentos

La nieve caía incesante sobre Bahía del Oro. Isabel, sentada en el alféizar de la ventana de su habitación, observaba los copos blancos danzar en el aire. El contraste entre el frío extremo del exterior y el calor acogedor de la casa creaba una atmósfera casi mágica

Esteban la encontró así, con sus ojos brillantes perdidos en el paisaje invernal. Recordó cómo esa tarde ella había insistido en salir a jugar, pero él se había mantenido firme en su negativa. Mathieu había sido claro: con sus heridas recientes, un resfriado era lo último que necesitaba

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Se acercó silenciosamente y la envolvió en un abrazo por detrás. Isabel sintió el calor de su cuerpo y giró el rostro hacia él. Sus alientos se mezclaron cuando Esteban depositó un suave beso en sus labios

-¿En qué piensas? -susurró contra su piel

-En hacer un muñeco de nieve -respondió Isabel con una sonrisa soñadora

-Qué niña eres -Esteban soltó una risa suave antes de besar su frente

Isabel intentaba liberarse de sus brazos, consciente de las intenciones traviesas que brillaban en los ojos de su hermano adoptivo

-¿Por qué te mueves tanto? Solo quiero abrazarte un rato -murmuró Esteban, apretando más su abrazo

-Mathieu me advirtió que debo cuidarme, y que los hombres no son muy confiables en ese aspecto -dijo Isabel con un tono juguetón

El silencio se instaló por un momento mientras la respiración de Esteban se volvía irregular

-¿Eso te dijo? —preguntó con voz ronca. Esta pequeña traviesa, ¿me está llamando poco confiable?” 

-Yo pienso igual -añadió Isabel con una sonrisa pícara

Una risa maliciosa escapó de los labios de Esteban mientras mordisqueaba suavemente el lóbulo de su oreja, provocando que Isabel intentara escapar con más ahínco

-Ay, no… 

-¿Ahora te atreves a insultarme en mi cara? -la voz de Esteban destilaba diversión

-Mmm, eso dolió -se quejó Isabel, recordando cómo casi se había quedado sin voz la última vez que le había suplicado que se detuviera. Definitivamente, Mathieu tenía razón sobre su falta de confiabilidad

Esteban intensificó su abrazo, y ella aprovechó para cambiar de tema

-¿Encontraron a Céline

-No

-¿No? -la preocupación se filtró en su voz. Céline había intentado robarle, y si no la encontraban, ¿cómo podría salir con seguridad? Aunque, con este clima infernal, parecía que mañana no sería un buen día para aventurarse afuera de todos modos

Antes de que Esteban pudiera elaborar, el teléfono interrumpió el momento. Era Vanesa, su voz al otro lado de la línea desbordaba ansiedad

-Hermano, por favor, manda a alguien a buscartampoco puedo contactar a Céline

El rostro de Esteban se ensombreció instantáneamente. Isabel no pudo evitar que una sonrisa irónica se dibujara en sus labios. Así que planeaban una conspiración desde adentro y afuera

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Capitulo 300 

¿y ahora dice que no puede contactar a Céline?” 

-De verdad no puedo contactarla, no lo malinterpretes -la voz de Vanesa se volvió más desesperada al notar el silencio de Esteban-. Yosolo le pedí que fuera por mi Isa, nunca quise lastimarla

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Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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