La Heredera 330

La Heredera 330

Capítulo 330 

Aaaay! ¿Te volviste loca o qué? -El grito de Isabel resonó en el jardín mientras se limpiaba la sangre de los labios

Yeray permaneció inmóvil, aturdido por lo que acababa de suceder. A pesar de haberse mantenido alerta durante todo el viaje, consciente de la peculiar tendencia de Isabel a morder, no había logrado evitarlo. La marca en su muñeca era profunda, como si ella hubiera estado afilando sus dientes durante semanas solo para este momento

Un pedazo de carne cayó sobre el césped con un sonido húmedo. Isabel lo escupió con una mueca de satisfacción

El mayordomo palideció, incapaz de articular palabra

Yeray observaba, paralizado por la incredulidad, alternando su mirada entre la mancha sangrienta en el césped y la herida pulsante en su muñeca. La furia se fue acumulando en su interior como una olla a presión

-Isabel -su voz temblaba de rabia-, te juro que te voy a arrancar los dientes uno por uno

La vibración insistente de su celular interrumpió sus amenazas. Con movimientos bruscos, sacó el aparato del bolsillo. El nombre de Esteban brillaba en la pantalla

Durante la huida, habían mantenido todos los dispositivos apagados para evitar ser rastreados. Apenas los habían encendido al llegar y ya tenían a Esteban encima. Al pensar en la obsesiva protección que Esteban sentía por Isabel, en todo lo ocurrido en Puerto San Rafael, la frialdad en los ojos de Yeray se intensificó. Su mirada se asemejaba a la de un león herido en su orgullo

Sin apartar la vista de Isabel, contestó

-Esteban, ¿qué tal? ¿De verdad vale tanto la pena tu hermanita

La voz de Esteban surgió como un siseo amenazante

-Si le llega a faltar un solo cabello, Yeray, te aseguro que Flora te llegará en pedacitos

No sé si le faltará algún cabello, pensó Yeray con amarga ironía, pero a mí ya me falta un pedazo de carne

-¿Me estás amenazando con Flora? -soltó una risa seca-. Déjame decirte algo: Flora ya no significa nada para

Cabel arqueó una ceja ante esa declaración. Las palabras de Yeray revelaban que no solo la familia Galindo era capaz de tal crueldad hacia sus propios miembros

-Mi paciencia tiene un límite, Esteban -continuó Yeray, su voz adquiriendo un tono cada vez más errático-. Por los viejos tiempos, espero que me facilites las cosas. En estos dos años casi me destrozas la vida. Si sigues presionándome-su ojos brillaron con un destello de locura-, me encargaré de Isabel ahora mismo

Isabel observaba la transformación en su rostro, un tic nervioso apareciendo en la comisura de su ojo. ¿Las persecuciones de Esteban lo habrían vuelto loco? ¿Todavía hablaba de viejos tiemposdespués de todo

-No te atreverías -la voz de Esteban era un susurro mortal

-Ja, a estas alturas, Yeray solo tiene esta miserable vida. No me provoques

Cortó la llamada de golpe y arrojó el celular al césped con violencia. Con manos temblorosas, encendió un cigarrillo y dio una calada profunda. Sus ojos, cuando se posaron nuevamente en Isabel, seguían reflejando ese brillo de demencia 

Al notar su expresión atónita, soltó una risa burlona

-¿Qué? ¿Te asusté

-¿¿¿???Isabel parpadeó, desconcertada

¿Asustada? Para nada. Solo sentía una extraña mezcla de lástima y curiosidad. ¿Qué le había hecho su hermano para reducirlo a este estado

Habla -exigió él

-¿Qué quieres que diga

-Si me tienes miedo o no

Ay , me das muchísimo miedo -respondió ella con evidente sarcasmo

Yeray soltó una carcajada que, combinada con su expresión desquiciada, solo servía para confirmar su aparente locura. Era 

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comprensible, después de todo lo que Esteban le había hecho pasar en los últimos dos años

Nunca entendí por qué llevaste las cosas tan lejos con él -murmuró Isabel-. Crecieron juntos desde niños

Ella conocía bien la verdadera naturaleza de Esteban

-Además, y Flora nunca fueron muy unidos que digamos

Si no eran cercanos, ¿por qué entonces, supuestamente para ayudar a Flora, se habían llevado a su madre y a Vanesa? ¿Por qué ayudar a Flora a lograr su objetivo de alejar a Esteban

Los ojos de Yeray se entrecerraron ante la mención de Flora. Un destello cruzó su mirada

-Si tú no tienes cerebro, está bien, pero ¿Allende también? Me están volviendo loco

-¿Qué? -Isabel frunció el ceño, desconcertada. Solo había hecho una pregunta, ¿en qué momento lo había ofendido

Yeray se dio la vuelta, dispuesto a marcharse

-¡Mejor llévame de regreso a casa! -le gritó Isabel a su espalda

-Ni lo sueñes

Isabel apretó los dientes. ¿Conque ni lo sueñe? Bueno, ya vería si no cambiaba de opinión más tarde

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Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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