La Heredera 374

La Heredera 374

Capítulo 374 

La estancia en Puerto San Rafael se había prolongado más de lo habitual, algo 

verdaderamente extraordinario para alguien como Esteban. Las suaves brisas marinas y el aroma a sal que impregnaba el ambiente parecían haber detenido el tiempo, pero todos sabían que era Isabel quien había logrado este pequeño milagro

-Haz lo que consideres mejor para ti -dijo Esteban con voz serena, mientras observaba el oleaje a través de la ventanilla del auto

-¿E Isa? ¿Está contigo? -preguntó Vanesa por teléfono

-Está aquí

-Pues cuídala bien, ya sabes cómo se pone Yeray cuando se trata de ella el tono de Vanesa se endureció al mencionar ese nombre, como si cada sílaba le provocara un sabor amargo

Esteban contempló a Isabel, que permanecía tranquila a su lado. Una sonrisa suave se dibujó en sus labios mientras respondía

-Ella es mucho más astuta que

-¿¡Qué estás insinuando!? -la indignación en la voz de Vanesa quedó truncada cuando Esteban cortó la llamada

-Deberías tener más cuidado al hablar así de mi hermana, podría vengarse -advirtió Isabel con un brillo travieso en los ojos

-¿Y qué podría hacer ella

-Subestimar a la gente puede ser peligroso, ¿no crees? -respondió Isabel, recordando cómo Yeray había cometido ese mismo error en Avignon

La mirada de Esteban se detuvo en las marcas rojizas que adornaban el cuello de Isabel. Con delicadeza, alzó su mentón para examinarlas mejor

-¿Esto lo hizo Yeray

-Le di con la regadera en la cabeza -confesó ella con un destello de orgullo en su voz

La tensión momentánea en el rostro de Esteban se transformó en una sonrisa comprensiva

-Sabías que no te lastimaría realmente

Yeray, ¿cómo podríasUn destello sombrío atravesó la mirada de Esteban mientras consideraba las verdaderas intenciones del hombre hacia Isabel

Con un movimiento fluido, la atrajo hacia sí, acomodándola en su regazo. El gesto repentino arrancó una exclamación sorprendida de Isabel

-¿Qué haces

Mathieu, en el asiento delantero, se cubrió los oídos con dramatismo, intentando ignorar la 

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Capitulo 374 

escena que se desarrollaba detrás de él

-Cada vez que te pierdo de vista, alguien intenta llevarte lejos -murmuró Esteban, sus dedos trazando patrones invisibles en la cintura de Isabel

Se dirigió a Lorenzo, que conducía

-Hay ciertas garras que necesitan ser cortadas

Lorenzo asintió con entendimiento

-Me encargaré de inmediato

-¿Garras? -Isabel lo miró confundida-. ¿Vas a cortarle la mano a alguien

La respuesta de Esteban se perdió en un beso que borró toda duda de la mente de Isabel. Cuando el panel divisorio se elevó silenciosamente, supo que era inútil resistirse

Lorenzo manejaba mientras organizaba todo por 

-Louis Roy y Caleb quedan fuera

-Entendido

teléfono

El ceño de Mathieu se arrugó profundamente al escuchar la conversación

-¿No provocará esto que Yeray actúe con desesperación? -cuestionó, consciente de que Louis 

y Caleb habían sido los brazos ejecutores de Yeray durante años

Lorenzo depositó su teléfono bajo el parabrisas con indiferencia

-Se metió dos veces con la señorita

-Una vida como advertencia -murmuró Lorenzo

-Pero Isabel fue prometida a él por el viejo señor y el señor Méndez -señaló Mathieu

La mirada que Lorenzo le dirigió podría haber congelado el infierno

-Ay, mi bocota-Mathieu se arrepintió al instante

Una mano surgió desde atrás y le propinó un golpe certero en la cabeza. Era Esteban; el panel divisorio había descendido sin que lo notara

-Ya entendí, ya entendí, me equivoqué -gimoteó Mathieu

¿Por qué mi lengua siempre va más rápido que mi cerebro?, se lamentó internamente. En el fondo, Mathieu sentía que Esteban le había arrebatado a Isabel, pero Yeray tampoco era fácil de descifrar. Isabel y Esteban se amaban, ¿qué necesidad había de interponerse? Como si por arte de magia ella fuera a decidir casarse con él

-¿Qué prefieres, el desierto o el agua? -preguntó Esteban con voz engañosamente suave

-Ninguno de los dos -respondió Mathieu sin pensar, recordando su reciente experiencia nadando diez kilómetros en el mar

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10:30 

Capítulo 374 

Isabel frunció los labios, sus mejillas teñidas de carmín mientras miraba la nuca de Mathieu

-El desierto estaría bien, así se le secaría la garganta y dejaría de decir tonterías

-Por favor, ten piedad-balbuceó Mathieu, tragándose las palabras mocosa insolenteque amenazaban con escapar de sus labios

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19:30 

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Score 9.9
Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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