Capítulo 378
La noticia sobre Louis y Caleb resonaba en el ambiente como un eco ominoso. El poder de Esteban se manifestaba una vez más, pero esta vez con una sutileza casi artística: sin escándalos, sin dramas, solo resultados contundentes. Dos años atrás, cualquier amenaza hacia Isabel provocaba su furia inmediata. Ahora, su respuesta era como un veneno silencioso: letal, pero imperceptible.
El grupo se trasladó con premura al aeropuerto, donde Carlos Esparza ya los aguardaba. La atmósfera se tensó cuando el teléfono de Esteban comenzó a vibrar. Mientras escuchaba el mensaje, su expresión se transformó gradualmente, como nubes de tormenta acumulándose en el horizonte.
-Tienes que volver a París inmediatamente -ordenó Esteban tras finalizar la llamada.
-¿Surgió algún problema? -inquirió Carlos, incorporándose de su asiento.
-Romain ha estado moviendo sus piezas. Logró introducir un cargamento de armas desde
Islas Gili hasta París.
Los ojos de Carlos destellaron con un brillo peligroso mientras se ponía de pie. Su imponente presencia llenó el espacio, realzada por el enigmático tatuaje que asomaba por el cuello de su camisa. Era un hombre que conjugaba una belleza casi aristocrática con un aura de amenaza latente. A pesar de su conocida debilidad por mujeres de curvas pronunciadas, jamás se le había visto mostrar un ápice de ternura. El terror de Paulina ante su presencia resultaba más que comprensible.
-Lo tomaré todo -declaró Carlos mientras ajustaba su traje con precisión milimétrica.
-Intenta mantener cierta… discreción -sugirió Esteban, aunque ambos sabían que era una mera formalidad.
‘Mantener la discreción mientras lo tomas todo… qué paradoja tan absurda“, pensó Isabel, ntercambiando una mirada cómplice con Mathieu.
Apenas Carlos se había marchado cuando el teléfono de Isabel comenzó a sonar. Era Paulina
Torres.
-¿Entonces es cierto que Maite expulsó a Iris de la familia Galindo? -preguntó Isabel, anticipando otro jugoso chisme del círculo social.
Era casi una tradición: cada llamada de Paulina traía consigo revelaciones sobre los Bernard o os Galindo. Sin embargo, esta vez el tono de su amiga sugería algo diferente.
-No, no se trata de eso -respondió Paulina con voz apagada.
-¿Por qué suenas tan desanimada? ¿Sigues pensando en aquel beso? -susurró Isabel la iltima parte, consciente de la delicadeza del tema.
-Mejor olvida eso por ahora aconsejó Isabel, recordando la intimidante presencia de Carlos. Ese hombre es peligroso por naturaleza“.
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Capítulo 378
-Ay, eso es lo que menos me preocupa ahora mismo -confesó Paulina con un suspiro.
-¿Entonces qué ocurre?
-Voy rumbo a París. ¿Ya estás allá?
-¿Eh? -la sorpresa en la voz de Isabel era evidente.
-Mi mamá está actuando muy raro. Me mandó a París así, de repente. Ni siquiera pude hacer mi maleta, ya estoy en el avión -explicó Paulina con nerviosismo-. Si tú estás allá, me sentiría más tranquila.
A pesar de sus frecuentes viajes internacionales, Paulina detestaba enfrentarse sola a lugares desconocidos. La presencia de Isabel siempre le proporcionaba un ancla de seguridad.
-Regresaré en dos o tres días -respondió Isabel con suavidad.
-¿Qué está pasando con tu mamá? -preguntó Isabel, recordando a Alicia Torres con afecto. Aunque sus encuentros habían sido limitados, siempre había admirado cómo Alicia apoyaba a
Paulina en sus momentos difíciles.
-Te cuento cuando llegue a París -respondió Paulina apresuradamente-. ¡Ya vamos a despegar! Hablamos cuando aterrice.
La llamada se cortó abruptamente, dejando a Isabel con una sensación de inquietud. Se volvió hacia Esteban, quien pareció leer sus pensamientos.
-Por los horarios, es muy probable que coincidan -comentó él, refiriéndose al inevitable encuentro entre Paulina y Carlos.
-¡¿Qué?! -exclamó Isabel.
“¿Será que el destino está jugando con ellos?“, se preguntó, contemplando las extrañas coincidencias que parecían entretejer los caminos de ambos.
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