La Heredera 379

La Heredera 379

Capítulo 379 

La furia bullía en las venas de Yeray mientras sus pasos resonaban por el pasillo del hospital. El eco de sus pisadas presagiaba la tormenta que estaba por desatarse. Acababa de enterarse que Timothy, ese miserable, había puesto sus ojos en Isabel con las más bajas intenciones. La sangre le hervía con cada paso que daba

Sin mediar palabra, Yeray descargó una patada brutal contra la entrepierna de Timothy

-¡Agh! -el grito ahogado de dolor resonó por la habitación mientras Timothy se desplomaba, retorciéndose sobre el suelo

Los testigos contuvieron el aliento, paralizados ante la violenta escena que se desarrollaba 

frente a ellos

-Señor Méndez, por favor, tranquilícese -suplicó Timothy entre jadeos entrecortados

La respuesta de Yeray fue una lluvia de patadas que impactaron sin piedad contra el cuerpo postrado

-¿Te gusta jugar con la gente? Te voy a dar una lección que nunca vas a olvidar

-No, se lo suplico -gimoteó Timothy-. Si hubiera sabido que era su prometida, ni por todo el oro del mundo me habría atrevido¡Agh

Oliver yacía en una cama cercana, recién salido del quirófano. Su rostro, todavía marcado por la palidez de la anestesia, observaba la escena en silencio. Louis y Caleb se habían esfumado. Esta vez Yeray había traído consigo un contingente considerable, pero Esteban ya le había inutilizado a dos de sus mejores hombres, lo que solo alimentaba más su ira descontrolada

-¡Agh! -los alaridos de Timothy resonaban por la habitación

Cuando Yeray alzó el pie para asestar el golpe definitivo, la voz de Oliver cortó el aire

-Espera, recuerda que es el hermano de Gabriel

La relación entre los hermanos Timothy y Gabriel distaba mucho de ser cordial, pero era inevitable que el mayor tomara represalias si algo grave le ocurría al menor. Yeray, cegado por la ira, respondió con una última patada devastadora que dejó a Timothy reducido a un despojo 

humano

Un grito desgarrador, casi animal, estremeció las paredes

Oliver guardó silencio. Quizás era lo mejor: ese degenerado ya no podría lastimar a ninguna mujer. Se había atrevido a poner sus ojos en ella, en esa joya preciosa que Yeray jamás imaginó que podría ser suya. Y encima con las más bajas intenciones. Debía tener el cerebro podrido

Pero Yeray no se detuvo ahí. Qrdenó a sus hombres que le dieran una paliza a Timothy antes de arrojarlo como un fardo a los pies de su hermano

Oliver observaba a Yeray, incapaz de ignorar la tormenta que seguía rugiendo en su interior

15:55 

Capitulo 

Tras un momento de reflexión, se atrevió a preguntar

-Dime la verdad, ¿realmente te importa la pequeña princesa

La pregunta quedó flotando en el aire. Antes había intentado llevársela en secreto de Puerto San Rafael, pero esta vez parecía diferente. Un secuestro solo complicaría más las cosas

-Tengo la impresión de que cada vez que buscas a Esteban por algo, en realidad ese algo no te importa -continuó Oliver

Durante dos años, mientras Esteban lo perseguía por medio mundo, Yeray también había estado monitoreando cada movimiento de su rival. Bastaba un rumor de que Esteban había encontrado a Isabel para que Yeray apareciera como una sombra en Puerto San Rafael. Y esta vez había llegado más lejos que nunca. 

Yeray encendió un cigarrillo y aspiró profundamente, manteniendo un silencio denso

-Sabes 

que ella ya es la mujer de Esteban, ¿verdad? -presionó Oliver

El brazo de Yeray se quedó suspendido en el aire, el cigarrillo olvidado entre sus dedos. Su mutismo fue toda la respuesta que Oliver necesitaba

-Si lo sabes, ¿por qué no puedes dejarla ir

Una risa amarga escapó de los labios de Yeray mientras exhalaba el humo

-Aunque no quieras escucharlo, ellos dos están enamorados. En verdad … 

-¿Enamorados? -la voz de Yeray cortó el aire como un latigazo

Oliver se estremeció. -¿No lo están

-Esteban es un descarado -la furia volvió a teñir las palabras de Yeray

-i

-De verdad, con alguien tan terco como tú, es imposible razonarsuspiró Oliver, rindiéndose ante la evidencia

El tema de Isabel parecía una herida destinada a sangrar eternamente. Mejor cambiar de 

rumbo

-¿Entonces qué vamos a hacer ahora? -preguntó Oliver-. Y por favor, te lo suplico, no provoques a ese demonio cuando Esteban esté presente

La mordaz lengua de Isabel era legendaria. Esta vez casi pierde una pierna. En su experiencia, tentar tanto a la suerte solo podía terminar mal

Las personas deberían saber cuándo retirarse, pensó Oliver, pero se guardó el comentario para mismo

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Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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