La Heredera 436

La Heredera 436

Capítulo 436 

La revelación cayó como una pieza final en un rompecabezas que nadie sabía que estaba armando. La misteriosa conexión entre Iris y la directora financiera era más profunda de lo imaginado: eran familia. El vínculo se extendía más allá de las casuales salidas y almuerzos que Andrea había notado. Cada encuentro, cada conversación había sido parte de un elaborado plan que comenzó cuando Iris la introdujo estratégicamente en la empresa

-Vaya que sabe jugar bien sus cartas -comentó Isabel, su voz aterciopelada enmascarando la amargura que le provocaba la situación

-Por supuesto -respondió Paulina-. Aunque la señora Ruiz la trate como a una hija, al final 

no comparten sangre

-Claro, su tía es quien realmente importa, y mira nada más hasta dónde ha llegado gracias a esa conexión

La ironía de la situación no escapaba a Isabel. No solo había conseguido beneficios empresariales, sino que también había logrado que Patricio, su propio esposo, se pusiera del lado de aquella mujer

-Es toda una experta en diferenciar entre los suyos y los ajenos añadió Isabel con sutil mordacidad

El recuerdo afloró en su mente como una burbuja amarga: al llegar a Puerto San Rafael, tanto Carmen como Valerio Galindo la habían reprendido por no saber distinguir entre allegados y extraños. La vida, con su peculiar sentido del humor, les había regalado a alguien que dominaba ese arte a la perfección

-Ya le envié la información a la señora Ruiz, no te preocupes -comentó Paulina con un dejo de 

satisfacción

-¿Le mandaste el mensaje a Carmen? -La sorpresa se reflejó en la voz de Isabel

-Por supuesto que sí -afirmó Paulina con determinación-. Si mis cálculos son correctos, la noticia ya debe estar circulando en la residencia Galindo

Isabel guardó silencio, asimilando la velocidad con que se movían las piezas en este juego. 

-Carmen tendrá mucho que agradecerte -murmuró finalmente

Que agradezca o no, ya no importa, pensó Isabel. Lo verdaderamente significativo era que Carmen por fin sabría a quién había estado protegiendo todo este tiempo. Las evidencias del accidente automovilístico no habían logrado conmoverla, quizás porque en el fondo nunca había visto a Isabel como una verdadera hija. Pero ahora que el veneno de Iris amenazaba directamente sus intereses, Isabel esperaba con genuina curiosidad la reacción de Carmen… 

En su habitación en París, Paulina sostenía el teléfono mientras ignoraba los llamados insistentes del servicio para que bajara a cenar. Había preguntado si Carlos seguía presente,

14:50 

Capítulo 436 

ante la respuesta afirmativa, se había negado rotundamente

-Dejemos de lado a los Galindo por un momento -dijo Isabel-. AnocheCarlos no intentó nada, ¿verdad

-¿De verdad me estás preguntando eso? -La indignación tiñó la voz de Paulina

La última persona de la que quiero hablar es Carlos, pensó mientras un escalofrío le recorría la espalda

-Tuve que amontonar todos los muebles contra la puerta

-¿Era necesario llegar a tanto? -preguntó Isabel

-¿Cómo puedes preguntarme eso

-Carlos es incapaz de lastimarte, no es una mala persona

Paulina enmudeció ante semejante declaración. ¿El hombre que parecía llevar el peligro grabado en cada gesto no era malo

-Definitivamente no estamos viendo la misma realidad -sentenció Paulina antes de cortar la 

llamada

Si Carlos no es malo, ¿entonces quién lo es?, se preguntó con amargura. ¿Acaso mi ropa se quitó sola aquella noche?” 

Un golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos

-No tengo hambre, gracias -respondió, intentando esquivar otro encuentro con Carlos

Era imposible no sentir temor ante su presencia dominante y esa mirada que parecía 

atravesarla

-Sé que estás ahí -La voz profunda de Carlos resonó desde el pasillo

Un estremecimiento recorrió su cuerpo al reconocerlo. ¿Realmente estaba ahí afuera

Cerrando los ojos, se acurrucó más entre las sábanas

-De verdad, no tengo apetito

-Tienes cinco minutos para bajar -La orden resonó con autoridad

¡¿Es que acaso no entiende un simple no?!, pensó Paulina con desesperación

Cuando Hugo y Eric se acercaron por el pasillo, encontraron a Carlos recargado contra la pared junto a la puerta de Paulina, el humo de su cigarrillo elevándose en espirales perezosos

Eric observó la escena con resignación. A este paso, el jefe terminaría por ahuyentar definitivamente a la mujer que se escondía tras esa puerta

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Score 9.9
Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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