Capítulo 465
Con los hombros caídos y la mirada clavada en el suelo de mármol, Paulina siguió el consejo de Isabel. Su voz, apenas un susurro tembloroso, atravesó el espacio entre ellos.
-Perdón, no fue mi intención.
No importaba ya la reacción de Carlos, ni siquiera si en el fondo deseaba borrarla del mapa; disculparse era su única opción. En cuanto Isabel regresara, Paulina tenía clara su decisión: empacar y marcharse sin mirar atrás. Aunque su amiga insistiera en que se mudara con la familia Allende, ella aceptaría cualquier alternativa antes que permanecer bajo el mismo techo que ese hombre. La convivencia entre un hombre y una mujer siempre traía sus complicaciones, y el desafortunado incidente de esta noche era la prueba definitiva.
Desde lo alto de la escalera, Carlos la observaba con atención. Paulina parecía un colibrí asustado, con sus delicados movimientos y su actitud temerosa. Aunque no podía distinguir claramente su expresión desde ese ángulo, su arrepentimiento resultaba evidente y, de alguna manera, entrañable. Una sonrisa cargada de curiosidad se dibujó en sus labios.
-¿Por qué te disculpas?
Las palabras de Paulina apenas se escucharon.
-No debí haberle quitado la toalla.
El cerebro de Paulina entró en cortocircuito. Isabel le había advertido específicamente que no mencionara ese incidente, que simplemente admitiera su error y punto. La presencia de Carlos era abrumadora, como una tormenta a punto de desatarse.
-Yo… yo no quise decir eso.
La mirada penetrante de Carlos se clavó en ella.
-¿Ah, no? Entonces, ¿qué quisiste decir?
-No fue intencional -balbuceó Paulina.
Y era verdad, no lo había hecho a propósito. Cada paso de Carlos al descender resonaba como un tambor en su pecho, amplificando su nerviosismo. Cuando finalmente se detuvo frente a ella, sus dedos largos y elegantes se posaron bajo su barbilla, obligándola a alzar el rostro. Un escalofrío recorrió su espina dorsal.
-Señor Esparza, tome un poco de agua ofreció con voz trémula, extendiendo el vaso medio lleno. Su mente no dejaba de reproducir la escena reciente, deseando que la tierra se abriera y la tragara. ¿Cómo había podido ser tan torpe?
Carlos ignoró el vaso ofrecido. Sus dedos permanecieron firmes bajo la barbilla de Paulina.
-¿Qué viste hace un momento?
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Capítulo 465
Paulina sintió que su corazón se detenía. Lo había visto todo…
-Vi eso–murmuró antes de que su cerebro pudiera detener sus palabras.
“¿En qué estás pensando?“, se recriminó mentalmente. Sacudió la cabeza.
-No vi nada.
La mirada de Carlos se intensificó, y Paulina se apresuró a añadir:
-No vi nada, se lo juro.
“Mentirosa“, le susurró su conciencia. Lo había visto todo. ¿Quién decía que él no era capaz? Claramente estaban equivocados. Si no fuera capaz, entonces… Su mente se negó a completar ese pensamiento cuando la voz de Carlos la interrumpió:
-¿En serio?
Paulina asintió con tanta energía que pareció que su cabeza se desprendería.
-Sí, no vi nada. Puede estar tranquilo, sigue siendo igual de decente.
“Aunque yo ya no pueda decir lo mismo“, pensó con amargura. Después de todo, ambos se habían visto… Carlos dejó escapar un bufido divertido, liberó su barbilla y tomó el vaso de agua antes de subir las escaleras. Solo cuando escuchó el clic de la puerta al cerrarse, Paulina se permitió soltar el aire contenido y llevó una mano temblorosa a su pecho.
“¡Virgen Santísima!”
Su corazón latía desbocado. Tratar con un hombre como Carlos requería nervios de acero. Justo cuando se disponía a refugiarse en su habitación, el teléfono resonó en el silencio de la casa. Sin más remedio, retrocedió sobre sus pasos para contestar.
-¿Hola?
-Qué tal, futuro amor de Carlos. Soy Julien.
Paulina exhaló con resignación. ¿Cuántas veces tenía que repetir que no era el futuro amor de nadie? ¿Qué pasaba con estos hombres? ¿En qué universo habían visto que ella tuviera algo que ver con Carlos para llamarla así?
-Esta noche te encargo que cuides a nuestro Carlos -continuó Julien-. No vayas a dejar que se bañe.
-¿Eh? Pero… ya se bañó.
-¿QUÉ?
El grito de Julien casi le perfora el tímpano. Paulina se estremeció, alejando el auricular de su
oído.
-Esta noche vas a tener que cuidarlo mejor. Carlos seguramente tendrá fiebre.
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10.10