Capitulo 47
Esnahan estate a punto de decir algo, su cefc fruncido en une expresión severa, cuando el
estómago de tabella taidoné con un grufido incportune. La escuridad en el rostro de su hermano se intensificó all instante
-No que ya habias comido?-El tono de Esteban ere hielo purc
abel se fundió un poco en el asiento de quero, sus dedos jugando nerviosamente con el dobladillo de su vestid
-Solo alitamine a grobar un bocads–mummute con voz dequeñe
La mimada gelide de Emaban de diavo en Watthieu a traves del espejo retroviser, haciendo que el
ansdico de santomedians Wisiblements
-No de pregume si habis comit bien? Wo me dijiste que s
Mathieu atago saliva Sal habis llevado a Isabella comer gero aceso tenia que darle la
comide on is bogs? We me on uns nifie
NO as culpe die Winthine–tabel a apresumir- Apenas habia empezado cuando illegaron a comum problems
– Vos? tilla to mi diciendo yo no tuve nude que v
Mathing quentie que lhe e perder la cabezo tante fonte trataba a su hermana como si fuera sme soliquin aingido, como si nunce hubiere gjate te sur le Sabe que encontró años atrás. Y Cuniquiore que caussure all mine mimimic disgusto a tailed, mwanablemente terminaba pagando
Ell gumbito del seintono corto la tension in numer Desoneerde billaba en la pantalla.
=Dign=ta woy de trataban on cftante
Sahor Allende soy yo. He entiente que paso. Por que se fueron así? Yo aquí… La voz de Andim sohaha temblorosa al horde de la desesperadon
Calahan aorta is liamata sin coromania
સમય
liams Reshma a anim y dille -Esteban mee una pausa, sus gros estudiando a Isabel
Ne part malle, on with–Sa apsurd & deor, intentandre estar lo inevitable
e que manin Rumanindle me Same use the mujer de oruge primere dhe gamer arthen an su
Capítulo 47
casa.
Isabel contuvo el aliento. “¿Poner orden en su casa?” El mensaje era claro como el agua: Ander debía encargarse de Camila. Todo había empezado con una disputa entre ellas, y conociendo el poder que Ander tenía en la familia Vázquez, Camila no tendría escapatoria.
-Entendido -respondió Lorenzo.
-¡No! Si Ander es un buen socio, déjalo así.
Las palabras brotaron de Isabel casi sin pensarlo. A pesar de todo, ella no había salido perdiendo. Como siempre, los intereses de Esteban eran su prioridad.
Lorenzo observó la interacción por el espejo retrovisor, recordando con amargura eventos pasados. ¿Por qué la señorita Vázquez había tenido que meterse con la persona más preciada para su jefe?
El recuerdo de París atravesó su mente como un relámpago. Aquellas herederas que se habían burlado de Isabel por ser adoptada… nadie fuera de la familia sabía exactamente qué les había pasado, pero él sí. La protección de Esteban hacia Isabel era absoluta desde el día que la encontró, apenas una recién nacida. ¿Cómo iba a permitir que alguien lastimara a la niña que había criado con sus propias manos?
El auto se detuvo frente a Bahía del Oro. La cena ya estaba servida en la cocina, y en cuanto Isabel se sentó a la mesa, su hambre se manifestó con renovada intensidad.
Esteban le servía los platos con meticulosa atención.
-Come más despacio, nadie te va a quitar la comida.
Mathieu observaba la escena con una sonrisa divertida.
-Los niños tienen que crecer libres. Mira qué bien come ahora, nada que ver con antes.
La mirada que le lanzó Esteban podría haber congelado el infierno.
-Solo digo la verdad -Mathieu se encogió de hombros-. Cuando estábamos en París, siempre se ponía sus moños para comer.
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