La Heredera 470

La Heredera 470

Capítulo 470 

El teléfono de Iris no había dejado de sonar durante todo el día. Una a una, sus antiguas amigas llamaban expresando una falsa preocupación que apenas ocultaba su morbosa curiosidad. La hipocresía era palpable- ni una sola se había dignado à visitarla durante su enfermedad, pero ahora que la desgracia se cernía sobre la familia Galindo, todas querían ser testigos de primera mano de su caída

Sebastián mantuvo su mirada fija en ella, sus ojos oscuros revelando un profundo desencanto

-Sebas, por favor, ayúdame -suplicó Iris, su voz quebrándose con cada sílaba-. Ya no me queda nadie más

La vulnerabilidad en su tono era palpable mientras sus dedos se aferraban al borde de la silla 

de ruedas

-Por lo que vivimos juntos, ayúdame solo esta vez. Te lo ruego

Esta vez Carmen tiene que salir de esta situación, pensó Iris con desesperación. Si no lo logra, perderé mi posición en la familia Galindo. Y ahora que Valerio me muestra tan poco 

interés” 

Primero Patricio, ese viejo, y ahora Valerio¿tanto les importa la sangre? ¡Después de todos estos años! Y Valerio ni siquiera me dirige la palabra.” 

Una risa amarga escapó de los labios de Sebastián

-¿Lo que vivimos juntos? ¿Te refieres a esa relación que construiste sobre mentiras? ¿Sobre manipulaciones que casi cuestan vidas? ¿A eso llamas una historia de amor

Las palabras cayeron sobre Iris como un peso insoportable. Sus ojos se abrieron con incredulidad mientras el mundo parecía detenerse a su alrededor

-¿De verdad crees que lo nuestro fue pura manipulación de mi parte

Manipulación. La palabra resonaba en su mente como un eco interminable, abriendo un abismo en su interior. Si quedara algún vestigio de cariño en él, jamás habría usado esa palabra

-¿Acaso no lo fue? -respondió él con una sonrisa desprovista de humor

-¿Por un accidente de auto niegas todo el amor que te tuve? ¿Te parece justo tratarme así

¿Y por qué lo hice?, gritaba su mente. ¿No fue por ti? Por terror a perderte cuando Isabel regresara, por miedo a quedarme sin nada, sin ti” 

-¿Intentaste matarla y ahora me hablas de justicia? -La mirada de Sebastián destilaba desprecio, como si contemplara a una extraña

-¿Y por qué crees que hice lo que hice? ¡Era terror a perderlo todo! -exclamó Iris-. Sebastián, crecí llamando papá y mamá a quienes no lo eran durante más de dos décadas, para que al final me dijeran que no era parte de su familia

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Capitulo 470 

Sus palabras brotaban como un torrente incontrolable

-Hasta , mi prometido, estabas destinado a la verdadera hija de los Galindo. ¡Claro que tenía 

miedo

La palabra miedoflotó en el aire sin encontrar el consuelo que antes Sebastián le habría ofrecido. En su lugar, su mirada se endureció aún más

-¿El miedo justifica intentar matar a alguien? 

-¡lsabel sobrevivió! ¡Está viva y se quedó con todo lo mío! ¿Eso te parece justo? -Los ojos de Iris brillaban con una mezcla de rabia y desesperación

El rostro de Iris se contorsionó en una mueca de dolor mientras las palabras seguían brotando

-La familia Galindo se desmoronó por su culpa. ya no me hablas por ella. ¡Ella está viviendo perfectamente y yo lo perdí todo

Sus manos temblaban sobre el reposabrazos de la silla de ruedas mientras su voz se elevaba en la noche

-Sí, me equivoqué, ¡pero no murió! -Su grito desgarrador resonó en el aire nocturno

Sebastián la observó como si por fin pudiera ver a través de una máscara que había llevado durante años. Una sonrisa cargada de amargura se dibujó en su rostro mientras su mirada se tornaba más distante con cada segundo

-Sobre lo de la familia Galindo no puedo ayudarte. Se lo buscaron ustedes solos, no hay más culpables

Las palabras se clavaron en Iris como dardos, dejándola sin aliento y sin capacidad de 

respuesta

-¡Arranca! -ordenó Sebastián

José Alejandro soltó un suspiro de alivio apenas contenido. Las ventanas subieron con un zumbido mecánico y el motor rugió a la vida antes de que Iris pudiera procesar lo que sucedía. -¡Sebas, Sebas, escúchame! -gritó ella con desesperación

Su única respuesta fue el rugido del motor alejándose. El viento que levantó el auto al partir la sacudió violentamente en su silla de ruedas, mientras la oscuridad de la noche parecía engullir sus últimas esperanzas

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Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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