Capítulo 483
La voz grave de Esteban resonó a través del teléfono con un gruñido afirmativo.
-¿Era necesario hacer venir a Andrea? -preguntó Isabel, mientras se acomodaba en el sofá-. No me siento mal ni nada por el estilo.
-Es que estos días apenas has probado bocado.
Isabel exhaló suavemente, pensando en lo excesivamente protector que podía ser su hermano.
-¿Qué tal va todo por allá? -inquirió Esteban.
-El auto se quedó atascado en un bache, pero ya pedimos una grúa -respondió Isabel con naturalidad.
Un silencio desconcertado se instaló al otro lado de la línea.
-Bueno, no te distraigo más. Regresa con cuidado añadió Isabel.
-Está bien.
La llamada terminó, y el pulso acelerado de Isabel aún no se normalizaba cuando el teléfono volvió a vibrar. Esta vez era Andrea.
-Oye, Isa, cuéntame qué síntomas tienes. Dime y coordino para que te manden
medicamentos.
-¿Eh? ¿Qué te pasó? ¿Ya pudieron sacar el auto?
-Surgió una emergencia, no voy a poder ir -explicó Andrea apresuradamente.
Isabel comprendió de inmediato; el trabajo de Andrea siempre era demandante.
-No te preocupes, no es nada grave.
-Pero, ¿no estabas enferma?
-Para nada, es mi hermano que se pone paranoico.
“Los últimos días he comido como nunca“, pensó Isabel, “es normal que ahora el apetito haya disminuido un poco“. ¿De verdad era necesario involucrar a un médico por algo tan trivial?
Andrea suspiró al otro lado de la línea. -Bueno, si no es nada serio, entonces me quedo en la
ciudad.
Intercambiaron algunas palabras más antes de despedirse.
Apenas Isabel apartó el teléfono de su oído, el mayordomo apareció en el umbral de la puerta.
-Señorita, el señor Vázquez solicita verla.
-Que pase–respondió Isabel con indiferencia.
No comprendía el motivo de la visita de Ander, aunque ya le había dejado clara su postura
212
14:28
Capitulo 483
anteriormente.
Ander ingresó con paso decidido. Su expresión cambió al encontrar a Isabel sola en la habitación.
-¿No está Esteban?
-¿No venías a verme a mí? ¿Qué tiene que ver si mi hermano está o no?
Ander titubeó visiblemente. -Tiene mucho que ver.
Era evidente que la presencia de Esteban causaba cierto efecto, especialmente cuando se trataba de Isabel. De haber sabido que no estaría, quizás habría reconsiderado su visita.
Isabel arqueó una ceja con curiosidad. -¿Por qué?
-Es importante.
Isabel guardó silencio, procesando la información. Así que Ander no se atrevía a verla sin la presencia de su hermano.
-¿Por qué no te vas entonces?
Ander vaciló. ¿Marcharse ahora?
-Ya estoy aquí. Me costó trabajo venir, pero me enteré de lo que pasó con la familia Béringer.
Esteban no se andaba con medias tintas. El altercado entre Noelia Béringer e Isabel en el centro comercial había llegado a oídos de Ander. Para complicar las cosas, Camila había estado presente, y aunque insistía en su inocencia, Ander necesitaba asegurarse.
Las familias Galindo y Bernard ya habían caído. La familia Béringer podría ser la siguiente, y él quería tener certeza de su posición.
Isabel lo observó con curiosidad. -¿Qué es lo que buscas exactamente? Te lo advierto, aquí no funcionan los favores ni las influencias.
-Además, con el mineral en tu poder, eres la única en todo Puerto San Rafael que lo tiene, ¿qué otras influencias podrías necesitar?
En su momento, la familia Bernard había competido ferozmente por obtenerlo, sin éxito.
Por eso, Isabel no terminaba de entender las verdaderas intenciones detrás de la visita de
Ander.
La mención de “influencias” dejó a Ander sin palabras, especialmente al recordar el incidente anterior cuando envió el regalo equivocado.
Aquel malentendido casi había arruinado la colaboración.
Por eso ahora, al escuchar a Isabel mencionar las “influencias“, un nerviosismo sutil se apoderó de él.
Sacudió la cabeza con rapidez. -No, no busco usar influencias.
213
Capitulo 483