La Heredera 486

La Heredera 486

Capítulo 486 

Isabel masticaba con deleite, sus mejillas rebosantes como las de una ardilla que ha encontrado el tesoro más preciado del bosque. Al ver entrar a Esteban, intentó articular palabras a pesar de tener la boca llena

-¡Hermano, esto está increíble! ¿Dónde los compraste? -preguntó mientras saboreaba el último bocado

La pregunta flotó en el aire mientras Isabel contemplaba con asombro cómo había vivido tanto tiempo en Puerto San Rafael sin descubrir estas delicias

Una sonrisa suave se dibujó en el rostro de Esteban mientras observaba su expresión de placer infantil

-Si tanto te gustan, le diré a Lorenzo que compre más para que te los lleves a París

Los ojos de Isabel resplandecieron como estrellas al escuchar la palabra mágica: París

-¿Entonces sí nos vamos hoy? -preguntó, incapaz de contener su emoción

-Así es, salimos esta noche

La alegría inundó el rostro de Isabel. La palabra de Esteban era garantía suficiente; no habría más retrasos ni contratiempos. Su mente voló hacia Pauli, preocupada por el estado de angustia en que la había dejado. Carlos no había mostrado la menor consideración al asustarla de esa manera

Un pensamiento repentino atravesó su mente

-Oye, Yeray y Vanesa ya regresaron a París -comentó, recordando que no había podido decírselo la noche anterior cuando llegó ebrio, ni esa mañana cuando despertó y él ya no estaba

Las cejas de Esteban se juntaron levemente

-¿Te llamaron

-Síconfirmó Isabel

Y vaya que Yeray se portó insoportable durante esa llamada, pensó, pero prefirió guardárselo

-¿Que no se suponía que Vanesa estaba en Las Dunas? -preguntó, mirando a Esteban con 

curiosidad

La presencia de Dan Ward en ese lugar hacía inexplicable el repentino regreso de Vanesa

París

Con un movimiento fluido, Esteban la atrajo hacia su regazo y le ofreció otro dulce. Isabel negó 

suavemente

-No, gracias. Ya estoy satisfecha

14:28 

Capitulo 486 

-¿Desde cuándo comes tan poco

Isabel se quedó pensativa, cayendo en cuenta de que algo había cambiado. Antes devoraba todo lo que encontraba a su paso, y ahora apenas había probado una pequeña porción

-La verdad no qué me pasa últimamente, pero no tengo mucho apetito -confesó, recordando cómo habían desaparecido sus legendarios antojos de medianoche

-¿Andrea te revisó

-No, tuvo que irse antes de la consulta. Parece que ha estado bastante ocupada

-¿Y por qué regresaste tan temprano? -preguntó Isabel, notando que apenas había terminado su llamada cuando él ya estaba de vuelta

-Las cosas se resolvieron rápido

Omitió mencionar que su pronto regreso se debía a la presencia de Ander

Isabel asintió y, cediendo al cansancio que comenzaba a invadirla, se recostó contra el pecho 

de Esteban

-¿Viste a Valerio en la entrada

-Sí

A diferencia de Sebastián, Esteban no se había molestado en echar a Valerio. Con los Galindo

su estrategia era el desprecio absoluto; su indiferencia era el castigo más efectivo para una familia que ya lo había perdido todo

Isabel se acurrucó más contra él, buscando su calor

-Cuando volvamos a París, no quiero regresar nunca a Puerto San Rafael

-¿Te entristece? -preguntó él, jugueteando con el lóbulo de su oreja

-No es tristezaes repugnancia

La palabra pesaba en su lengua como plomo. A pesar de todo lo que había presenciado en París, la familia Galindo había conseguido redefinir sus límites de lo despreciable

-¿Repugnancia? -Esteban arqueó una ceja

-Síafirmó Isabel con convicción

Son la escoria que jamás imaginé encontrar en la familia Allende“, pensó. Al principio, cuando ris la trataba con desprecio, no le había dado mayor importancia. Pensaba mantener su distancia y evitar confrontaciones. Pero todo cambió cuando descubrieron su verdadera dentidad. La transformación de Carmen fue reveladora: primero intentando aprovecharse de as posibles ventajas que la familia Allende podría ofrecer, y luego, al ver frustradas sus ntenciones, mostrando su verdadera naturaleza

Observando la indignación en el rostro de Isabel mientras hablaba de los Galindo, Esteban sonrió. Con un movimiento suave, tomó su barbilla y la besó

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Capítulo 486 

-Mmm-protestó Isabel débilmente

¿Otra vez?, pensó. Apenas le había dado tregua la noche anterior, y eso únicamente porque el alcohol lo había aplacado un poco. Aunque, pensándolo bien, ni siquiera ebrio se comportaba

Después de un momento que pareció eterno, Esteban finalmente se apartó

-Cuando regrese Mathieu, que te examine para ver qué está pasando

La falta de apetito de Isabel seguía siendo motivo de preocupación para él

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Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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