Capítulo 490
La preocupación se había vuelto una constante en la vida de Isabel. Sus labios se curvaron en una mueca al percibir la fragilidad en la voz de su amiga. La experiencia le había enseñado que la frase “sin imprevistos parecía invocar precisamente lo contrario, y Paulina lo había aprendido de la manera más dura.
El aire vibraba con la tensión acumulada mientras Isabel recordaba cada incidente. Su amiga, acostumbrada a una vida tranquila y predecible, ahora se encontraba en medio de un torbellino de acontecimientos que amenazaban con desbordar su delicada sensibilidad.
-Bueno… entonces te espero, pero por favor, que no haya imprevistos–suplicó Paulina entre
sollozos entrecortados.
-Está bien, que no haya imprevistos–respondió Isabel, aunque la duda serpenteaba en su
mente.
La realidad era cruel y caprichosa. El destino de Isabel estaba entrelazado con el de Esteban, y cualquier contratiempo en sus asuntos tendría repercusiones inevitables. Sin embargo, se guardó estas reflexiones para sí misma, consciente de que Paulina no necesitaba más preocupaciones.
“Si algo sucede con Esteban, quizás debería regresar por mi cuenta“, meditó Isabel, sopesando alternativas para proteger a su amiga.
La voz de Paulina se suavizó al escuchar las palabras tranquilizadoras de Isabel.
-Bueno, entonces te espero, regresa temprano mañana.
-De acuerdo.
-Baja del avión y ven directo, ya no quiero estar aquí con él, no quiero volver a verlo.
-¡¡¡!!!–La exclamación de Isabel resonó con alarma- ¿Qué hiciste ahora?
Los recuerdos de incidentes anteriores desfilaron por su mente: el cinturón de Carlos, la toalla… cada encuentro había dejado a Paulina más alterada que el anterior. Por el tono desesperado en su voz, este último incidente parecía especialmente grave.
“¿Será lo de la fiebre?“, se preguntó Isabel.
-Espera, anoche cuando trataste de bajarle la fiebre a Carlos… -Isabel hizo una pausa, aclarándose la garganta- ¿No lo desnudaste por completo y te descubrieron, verdad?
El silencio al otro lado de la línea fue ensordecedor. Hasta los sollozos de Paulina se habían
detenido.
-¿Será posible que sea cierto? -murmuró Isabel, conteniendo la respiración.
“¿Todo esto por bajar una fiebre?“, pensó Isabel. -¿Así que lo dejaste completamente desnudo?
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Capitulo 490
El recuerdo del agarre firme de Carlos en su muñeca hizo que Paulina soltara un pequeño gemido.
-No digas tonterías, no soy tan tonta -protestó débilmente.
-¿Ah?
-No lo desvestí por completo, es solo que no me atreví a mirar, y cuando estaba tratando de bajarle la fiebre a ciegas, toqué algo que no debía… ¡Ay, ya no preguntes más sobre eso!
La vergüenza teñía cada palabra de Paulina. Aquella noche, con Carlos rechazando ayuda externa y sin responder llamadas, ella no había tenido más remedio que actuar por su cuenta.
Una sonrisa maliciosa se dibujó en los labios de Isabel.
-¿Tocaste algo que no debías? ¿Carlos lo sabe?
-¡¡¡!!! -La exclamación de Paulina vibró con mortificación–¡Ya dije que no preguntaras! ¿Por qué eres tan curiosa?
Paulina suspiró derrotada.
-Él me agarró la muñeca, ¿tú qué crees?
El asombro paralizó a Isabel por un momento, imaginando la incómoda escena.
-Entonces, ¿Carlos está enojado?
-Pero no está molesto por eso.
-¿No está molesto por eso? -La curiosidad de Isabel se intensificó- Entonces, ¿por qué te
asustó?
Su mente analítica comenzó a trabajar.
-¿Carlos no tenía problemas en ese aspecto? Si un hombre es inseguro en ese sentido, ¿cómo es que no se enojó cuando tocaste?
En ese preciso instante, Esteban cruzó el umbral de la puerta, captando la última frase de Isabel. Un dolor punzante atravesó sus sienes mientras contemplaba el rumbo que había tomado la conversación de su pareja.
“Primero Vanessa, luego Mathieu, y ahora esto…“, pensó con resignación, observando cómo la inocencia de Isabel se desvanecía poco a poco bajo aquellas influencias.
Capítulo 491