La Heredera 500

La Heredera 500

Capítulo 500 

La súplica de Andrea resonó en el corazón de Isabel con una fuerza abrumadora. Jamás había percibido tal determinación en su voz, tal desesperación en sus gestos. Durante años había sido testigo de cómo su amiga soportaba con entereza las exigencias de la familia Espinosa, siempre manteniendo la compostura, siempre resistiendo. Que ahora eligiera huir, que su espíritu inquebrantable finalmente se doblegara, solo podía significar que algo verdaderamente grave había sucedido

-Está bien, te llevaré conmigo -respondió Isabel con firmeza, sin titubear

El rostro demacrado de Andrea se transformó ante estas palabras. Sus ojos, antes apagados por el peso de secretos inconfesables, se iluminaron con un destello de esperanza. La fragilidad de su expresión contrastaba con la fortaleza que siempre la había caracterizado

-¿De verdad? -susurró Andrea, su voz apenas audible

-Síconfirmó Isabel con la misma determinación

Una sombra de preocupación cruzó el rostro de Andrea

-Pero, ¿y Fabio

La pregunta quedó suspendida en el aire como una amenaza velada. Isabel podía sentir el miedo que se ocultaba tras esas palabras, el terror de que él no permitiera su partida. Aunque desconocía los detalles que habían llevado su relación a este punto sin retorno, la urgencia en los ojos de Andrea era suficiente

-No te preocupes, tengo un plan

Sin perder tiempo, Isabel extrajo su teléfono y marcó el número de su hermano

-Hermano, voy a llevarme a Andrea a París. Hay un problema con Fabio

Andrea se aferró a la colcha del hospital con dedos temblorosos, conteniendo la respiración mientras esperaba la respuesta. Al otro lado de la línea, el silencio de Esteban pesó por unos segundos eternos

-Yo me encargorespondió él finalmente

Tres palabras simples que actuaron como un bálsamo instantáneo. El cuerpo tenso de Andrea se relajó visiblemente, como si un peso invisible se hubiera levantado de sus hombros

-Bien, entonces haz que Mathieu Lambert venga al hospital -continuó Isabel, pensando en la necesidad de evaluaciones médicas antes de emprender el viaje esa misma noche

-Está bien -la voz de Esteban mantenía ese tono afectuoso que siempre reservaba para su hermana

Tras intercambiar algunas palabras más, Isabel finalizó la llamada y se volvió hacia Andrea

-Todo listo

Capitulo 500 

Una sonrisa amarga se dibujó en los labios de Andrea

-Isa, realmente te envidio

Isabel guardó silencio, comprendiendo perfectamente el significado tras esas palabras. Esteban Allende, a pesar de su fama en París, siempre había respetado los deseos de su hermana, cumpliendo cada una de sus peticiones sin cuestionamientos. Tiempo atrás, Isabel había creído que Andrea y Fabio compartían una dinámica similar. Ahora, observando a su amiga tan vulnerable, tan sometida, era evidente que algo en Fabio la había empujado más allá de sus límites, obligándola a comprometerse hasta perder su propia esencia

En su habitación en París, Paulina Torres sufría las consecuencias de haber devorado demasiados fideos salados. La sed la atormentaba, pero el temor era más fuerte. En el piso inferior, Carlos Esparza y sus amigos podrían estar aún presentes, y el solo pensamiento de encontrárselos la paralizaba. Cualquier comentario imprudente podría despertar la ira de Carlos, y ella terminaría pagando las consecuencias

El timbre de su teléfono rompió el hilo de sus preocupaciones. Era Isabel, con una noticia que 

la desconcertó: Andrea vendría a París

-¿Viene de vacaciones? ¿Fabio también vendrá con ella

Para Paulina, Andrea y Fabio eran como una ecuación inseparable. Donde uno aparecía, el otro no podía estar lejos. O más precisamente, donde Fabio decidía estar, Andrea debía estar presente, sometida siempre a su voluntad dominante

-No vendrá -respondió Isabel

-¿Ah? ¿Fabio lo permitirá

La pregunta brotó de sus labios automáticamente. La idea de Andrea viajando sola parecía impensable. Durante años, Fabio había mantenido un control absoluto sobre los movimientos de Andrea, llevándola consigo como una extensión de su propia voluntad

Antes de que Isabel pudiera responder, unos golpes en la puerta interrumpieron la conversación. Paulina se sobresaltó, apretando el teléfono contra su pecho

-¿Quién es? -gritó, su voz traicionando su nerviosismo

-Es hora de cambiar el vendaje -la voz severa de Carlos resonó desde el pasillo

El corazón de Paulina se aceleró violentamente, mientras un pensamiento inquietante cruzaba 

su mente

¿No estaban sus hombres alli? ¿Por qué tenía que llamarla a ella para cambiar un vendaje?” 

Capitulo 501 

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Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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