Capítulo 509
La confusión se dibujó en el rostro de Isabel mientras observaba a Esteban, incapaz de descifrar el motivo de su repentina preocupación. El ambiente en la sala VIP del aeropuerto, con su sobria elegancia y su tranquilidad artificial, pareció volverse más denso.
Mathieu, con una mueca de desconcierto que acentuaba el cansancio en sus facciones, se inclino hacia adelante en su asiento.
-¿A qué te refieres con eso? -preguntó, estudiando el rostro de su amigo con creciente perplejidad.
-¿Cómo se la recetaste? -la voz de Esteban resonó con una gravedad que no admitía
evasivas.
El silencio se instaló entre ellos mientras Mathieu procesaba la pregunta, parpadeando con visible confusión. Sus dedos tamborilearon inconscientemente sobre el reposabrazos del sillón mientras buscaba una respuesta que sonara razonable.
-Pues… la vi y se la di–respondió finalmente, encogiéndose de hombros.
La mirada de Esteban se oscureció, y sus ojos escrutaron a Mathieu como si evaluara la profundidad de su imprudencia.
-Si algo le pasa, ¿vas a hacerte responsable? -cada palabra resonó con el peso de una
amenaza velada.
El rostro de Mathieu perdió color mientras procesaba la implicación. Sus manos se movieron en un gesto defensivo.
-¿Cómo le va a hacer daño? Son solo partículas de pepsina para la digestión, tú lo sabes perfectamente.
-Es verdad -intervino Isabel, su voz suave contrastando con la tensión del momento-. Son simplemente partículas de pepsina.
La mirada penetrante de Esteban se posó primero en el vaso y luego en Isabel. Con un movimiento decidido, le arrebató el medicamento de las manos.
-¿Qué está pasando? -la perplejidad en la voz de Mathieu iba en aumento-. Es solo una molestia estomacal, ¿ahora necesitamos un diagnóstico completo para darle un simple medicamento?
“Este hombre está exagerando“, pensó Mathieu, observando la escena con incredulidad.
-Te estás pasando de la raya masculló, sacudiendo la cabeza-. Estar al pendiente es una
cosa, pero esto…
La mirada de Esteban se clavó en él con una intensidad que lo hizo callar.
-Podría estar embarazada, ¿y tú le das cualquier medicamento sin pensarlo?
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Capítulo 509
Las palabras cayeron como una revelación en la sala. Mathieu e Isabel se quedaron paralizados, sus expresiones congeladas en un momento de súbita comprensión.
Los ojos de Mathieu se ensancharon mientras su mirada saltaba de Esteban a Isabel. De pronto, se golpeó la frente con la palma de la mano.
-¡Por Dios, es cierto! ¡lsa, podrías estar embarazada!
Su mente comenzó a repasar velozmente los últimos días. La falta de apetito, el sueño constante, los cambios en sus preferencias alimenticias… todo encajaba perfectamente.
-¿Estoy embarazada? -murmuró Isabel, su voz apenas audible, como si temiera que las palabras mismas pudieran alterar esta nueva posibilidad.
-¿Me estás preguntando a mí si tú estás embarazada? -replicó Mathieu, arqueando una ceja.
Isabel permaneció en silencio, su mente procesando esta revelación que podría cambiar su vida por completo.
“¿Embarazada?“, las palabras resonaban en su mente como un eco interminable.
Esteban acarició con ternura el cabello de Isabel antes de dirigir una mirada severa hacia Mathieu.
-Te vas a Horizonte de Arena Roja.
-¡Fue un error! ¡No seas tan duro! -protestó Mathieu, la desesperación tiñendo su voz.
-¿Olvidaste algo tan importante? -la voz de Esteban destilaba reproche.
Mathieu se hundió en su asiento, derrotado.
-Lo admito, la regué.
“¿Desde cuándo se volvió tan minucioso?“, se preguntó Mathieu, aunque sabía la respuesta: siempre había sido así cuando se trataba de Isabel.
La desesperación lo llevó a buscar una última salida. Sus ojos se posaron suplicantes en Isabel.
-Isa, por favor, di algo imploró.
Isabel miró a Esteban, considerando intervenir, pero antes de que pudiera abrir la boca, la voz cortante de este la detuvo.
-Si intercedes por él, serán seis meses más.
-¡No, no digas nada! ¡Por favor, no hables! ¡Yo puedo manejarlo! -Mathieu interrumpió precipitadamente, agitando las manos con desesperación.
Isabel se quedó boquiabierta ante el intercambio.
-Eres muy cruel, de verdad que eres muy cruel -murmuró Mathieu, mirando a su amigo con ojos de cachorro abandonado.
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Capitulo 509
Los labios de Esteban se curvaron en una sonrisa apenas perceptible.
-¿Quieres que le agregue un poco más…?