Capítulo 51
Esa era Isabel en toda su esencia.
A través de los años, después de alejarse de la familia Allende, su respuesta siempre fue la misma: si alguien la golpeaba, ella devolvía el golpe con el doble de fuerza. Si alguien osaba insultarla, su respuesta era inmediata y cortante. ¿Perder? Esa palabra simplemente no existía
en su vocabulario.
Una sonrisa burlona se dibujó en los labios de Camila.
-¿Me crees idiota o qué? Con razón Sebastián no te aguanta. Eres tan voluble que estaría loco si quisiera algo contigo.
Las manos de Isabel se cerraron en puños, sus nudillos blanqueándose por la presión.
-¿Estás ciega o qué te pasa? Yo fui quien lo mandó a volar.
El desprecio de Isabel por gente como Camila era visceral. Era obvio que sus prejuicios venían directamente de Iris, como un veneno que se había filtrado en su mente.
Camila soltó una risa seca.
-¿Tú lo dejaste? No me hagas reír. Seguro ya le echaste el ojo a alguien con más dinero, ¿no? Pero te vas a arrepentir, Isabel, marca mis palabras.
Isabel abrió la boca, lista para soltar toda su furia contenida, pero Camila la interrumpió con un tono cargado de malicia.
-Ni te has enterado, ¿verdad? Sebastián está dispuesto a gastar millones por Iris. Compró el Chalet Eco del Bosque en Bahía del Oro. ¿Sabes siquiera qué es eso?
El silencio de Isabel fue toda la respuesta que Camila necesitaba.
“¿Comprar el Chalet Eco del Bosque?“, el pensamiento resonó en su mente mientras su mirada
recorría la habitación.
-¿Cómo vas a saber qué es el Chalet Eco del Bosque? Si eres una ignorante. Es la propiedad con la mejor vista al mar de todo Puerto San Rafael -el veneno goteaba de cada palabra de Camila-. Es más grande que cualquier parque que hayas visto en tu vida. ¿Qué te dio él en los dos años que fuiste su prometida? ¡Ya ni te lamentes, perdiste tu oportunidad!
Era evidente que Ander la había lastimado; Camila no paraba de escupir palabras como si fueran dardos envenenados.
Una sonrisa irónica curvó los labios de Isabel.
-¿El Chalet Eco del Bosque? ¿Estás segura de que Sebastián lo compró para Iris?
-¡Está en proceso! Ya verás, tú nunca tendrás esa suerte.
-Cuando lo tenga en sus manos, entonces ven a presumir.
Capitulo 51
“Qué nivel de estupidez“, pensó Isabel. Todo ese esfuerzo por quedar bien con Iris…
seguramente por Valerio. Qué lástima que Camila ni siquiera supiera la clase de basura que era. Lo trataba como un tesoro cuando ni siquiera sabía que tenía un hijo de dos años con otra mujer.
Isabel cortó la llamada sin más. No valía la pena perder el sueño por gente así.
Apenas había colgado cuando su teléfono volvió a sonar. Era Paulina.
-Pauli.
-No vas a creer lo que me acabo de enterar. Sebastián está moviendo cielo, mar y tierra para comprar el Chalet Eco del Bosque para Iris. ¿Se volvió loco o qué?
Isabel guardó silencio, su mente procesando la información.
-¿Y la familia Bernard no piensa hacer nada?
La voz de Paulina destilaba indignación. Ya estaba harta de las actitudes de Iris, y ahora con este espectáculo… era el colmo. Una hija adoptiva de los Galindo, desplazando a la hija biológica, queriéndolo todo para ella. ¿Y ahora qué pretendía? ¿Que todo Puerto San Rafael se enterara del prestigioso estatus de la recogida?
Isabel, conociendo el desprecio de Paulina por Iris, soltó una risa suave.
-No te preocupes. Con o sin la familia Bernard metida, Sebastián no va a poder comprar el Chalet.
-¿Ah sí? ¿Cómo estás tan segura?
-Lleva años queriendo comprar Bahía del Oro. Si hubiera podido, ya lo habría hecho. Si ahora están circulando rumores, seguro es Iris presionando a Sebastián.
-¿Neta? Qué asco de persona.
Isabel arqueó una ceja, una sonrisa maliciosa bailando en sus labios.
-Lo triste es que Sebastián ni cuenta se da. Al final, cuando no puedan comprarlo por el verdadero dueño detrás de todo, él va a quedar como un payaso, e Iris… bueno, será la comidilla del pueblo.