La Heredera 511

La Heredera 511

Capítulo 511 

El murmullo de su conversación se vio interrumpido cuando Lorenzo apareció en el umbral de la puerta. Isabel, por instinto, se acurrucó contra Esteban, adoptando la postura de una niña obediente. La atmósfera en la habitación cambió sutilmente mientras Esteban, con un destello de severidad en su mirada, dirigía su atención hacia Lorenzo

-¿Qué sucede? -inquirió Esteban, su voz teñida de autoridad

-El señor Galindo está aquí, en la sala de espera. Insiste en ver a la señorita

La mención de Valerio provocó que la expresión de Esteban se endureciera

-¿Insiste? -pronunció cada sílaba con desprecio

-Está armando un escándalo -confirmó Lorenzo-. Al parecer, se enteró del regreso de la señorita a París y teme que no vuelva a Puerto San Rafael. Ya ni siquiera le preocupa mantener las apariencias

La urgencia de Valerio era palpable. Después de todo, con la familia Galindo en ruinas, en su desesperación creía que todo podría resolverse si lograba convencer a Isabel. La noticia de su partida lo había empujado al límite de la desesperación

Esteban permaneció en silencio por un momento, sus ojos cerrados en contemplación. Cuando los abrió, su voz surgió afilada y contundente

-Que lo saquen

Si Valerio había perdido el sentido del decoro, entonces que enfrentara las consecuencias de su humillación pública

-Espera -intervino Isabel, apoyando su mano suavemente sobre el brazo de Esteban

-¿Qué pasa? -preguntó él, estudiando su rostro con curiosidad

-Si tanto desea sufrir, ¿por qué no complacerlo

Esteban arqueó una ceja, divertido

-Echarlo también lo hará sufrir. Con toda la gente en el aeropuertosi es que puede soportar la vergüenza

Desde su llegada a Puerto San Rafael, Lorenzo había investigado exhaustivamente a la familia Galindo por orden de Esteban. Nuevos ricos obsesionados con las apariencias. El espectáculo público en el aeropuerto sería suficiente para destruir lo poco que quedaba de su reputación

-Para ellos, la imagen ya no significa nada -respondió Isabel, poniéndose de pie con determinación-. ¿Dónde está exactamente? -preguntó, dirigiéndose a Lorenzo

-En la entrada principal

Isabel asintió y miró a Esteban

Capitulo 511 

-Regreso en un momento

Sin esperar respuesta, se encaminó hacia la puerta. Una sonrisa enigmática se dibujó en los labios de Esteban mientras observaba su partida. Cuando Lorenzo hizo ademán de seguirla, Esteban lo detuvo con un gesto

-Déjala ir sola. Ya no caerá en engaños

La niña de antaño había desarrollado colmillos afilados, capaces de defenderse por misma

-Es verdad -concordó Lorenzo-. La señorita ha madurado bastante

Ya no era aquella pequeña que buscaba refugio en los brazos de su padre ante cualquier adversidad. Lorenzo no podía precisar el momento exacto en que Isabel había comenzado a enfrentar sus batallas por misma

La sonrisa de Esteban se tornó indulgente

-¿Madurar? Más bien se ha vuelto astuta

Lorenzo guardó silencio, comprendiendo la verdad en esas palabras. Isabel había jugado magistralmente con los Galindo, conduciéndolos paso a paso hacia su propia destrucción. La expresión en sus rostros al descubrir su verdadera identidad como miembro de la familia Blanchet había sido un espectáculo digno de recordar

En la entrada, Valerio esperaba como un animal herido. A pesar de sus amenazas de armar un escándalo, su mano lastimada y su pierna cojeante apenas le permitían mantenerse en pie. Lo único que le quedaba era su obstinación y una voz que no cesaba de exigir

-No me iré hasta ver a la señorita Allende -insistía, enfrentándose a los guardias con una determinación nacida de la desesperación

Ya no se atrevía a llamarla hermana, no aquí, no en el aeropuerto, no bajo el dominio de Esteban. No hacía falta ser un genio para entender que mencionar ese vínculo sería un error fatal

Los guardias, hartos de su insistencia, comenzaron a considerar medidas más drásticas

-Señor, creo que necesitaremos usar la fuerza -sugirió uno de ellos por teléfono a Lorenzo

Antes de recibir respuesta, Isabel emergió de entre las sombras del pasillo. Los guardias se cuadraron al instante

-Señorita

Con un gesto elegante, Isabel les indicó que se retiraran

-Déjenlo

Los ojos de Valerio se iluminaron al verla, como si toda su frustración se disolviera en un instante. Durante el trayecto había ensayado este momento, consciente de que podría ser su 

Capitulo 

última oportunidad

-Isa, por fin accedes a verme -extendió su mano temblorosa hacia ella-. Hermana… 

Isabel esquivó el contacto con un movimiento fluido, sus ojos destilando un desprecio visceral. Ese título, hermana, le provocaba repugnancia. Recordaba cómo Valerio había usado la misma palabra con Iris Galindo, pronunciándola con exagerada devoción

¿Ahora resulta que soy su hermana?” 

El brazo de Valerio quedó suspendido en el aire, como una rama marchita. Lo retrajo torpemente, sus labios temblando en busca de palabras

Isabel se le adelantó, su voz suave pero cortante

-Dime, ¿qué te trae por aquí? ¿Vienes por Iris o por Carmen

Valerio se quedó paralizado

¿Carmen? ¿Así se refiere a nuestra madre?“, pensó, mientras la indignación comenzaba a burbujear en su interior, amenazando con desbordarse en cualquier momento.

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Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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