La Heredera 513

La Heredera 513

Capítulo 513 

La pregunta martilleaba en la mente de Valerio sin cesar: ¿de dónde emanaba el inmenso poder de Isabel? ¿Por qué la familia Blanchet la protegía con tal ferocidad? Y sobre todo, ¿cómo había logrado ganarse el favor incondicional del legendario señor Allende de París? La implacable presión que ejercía sobre la familia Galindo rayaba en la crueldad pura

Cuando Valerio emergió de sus cavilaciones, Isabel ya se había desvanecido en el aire como si nunca hubiera estado ahí. Sus piernas lo impulsaron a seguirla, pero fue en vano ni rastro quedaba de su presencia

-¡Maldita sea! -bramó, descargando su frustración en forma de bofetadas contra sus propias mejillas

La indiferencia absoluta de Isabel hacia él y toda la familia Galindo lo consumía por dentro. La desesperación amenazaba con arrastrarlo a la locura. El recuerdo de su mirada distante y sus palabras cortantes se clavaba en su mente como espinas venenosas

¿Qué voy a hacer ahora? ¿Cómo voy a sacar a la familia de este abismo?, su mente daba vueltas sin encontrar respuesta. Cada intento por hallar una solución había resultado inútil. Aquellos que antes se jactaban de su amistad con los Galindo ahora cortaban la llamada al reconocer su voz. La familia entera se había convertido en paria social, evitada como si portara una enfermedad contagiosa

La rabia lo mantuvo clavado en el mismo sitio durante lo que pareció una eternidad. Sus ojos escudriñaban los alrededores buscando a Isabel, pero ella se había esfumado sin dejar huella. El destino, con su cruel ironía, eligió ese preciso momento para añadir insulto a la injuria

Un empujón repentino lo mandó directo al suelo. Su furia, que bullía sin encontrar escape, explotó como un volcán dentro de su pecho. Era la excusa perfecta para desahogar toda su frustración acumulada

-¿Qué manera de caminar es esa? -vociferó con veneno en la voz-. ¿No tienes ojos en la cara o qué? Si no los usas, ¿para qué diablos los tienes

Solo después de su arrebato notó que quien lo había empujado era apenas un niño. Los padres de la criatura, justamente indignados, le propinaron una golpiza memorable

-¡Lengua viperina! -le gritaban mientras los puños llovían sobre él-. ¡Meterse con un niño, qué bajo has caído

Los golpes pulverizaron su arrogancia, pero la rabia solo creció, enquistándose más profundo en su interior. Ni él mismo supo cómo logró arrastrarse de vuelta a la mansión Galindo, su cuerpo cubierto de moretones que florecían como manchas oscuras sobre su piel

La casa languidecía casi vacía. La ausencia de personal era un testimonio más de su caída en desgracia. Iris había ahuyentado a dos sirvientes por falta de pago, e incluso el mayordomo, quien había servido fielmente a la familia durante años, se había marchado sin mirar atrás. Solo quedaba Marta en la cocina, aguantando únicamente por la esperanza de cobrar su 

sueldo atrasado

Su actitud hacia Valerio e Iris destilaba un desprecio apenas contenido. La mujer, que antes se deshacía en atenciones, ahora les mostraba la espalda con deliberada indiferencia. Al fin y al cabo, ¿quién no detesta que le retengan su salario

Cuando Valerio apareció magullado, Marta ni se dignó a mirarlo. Simplemente giró el rostro con un desprecio que hablaba más que mil palabras. Su actitud era un reflejo perfecto del desprecio que ahora inspiraban los Galindo en todos sus conocidos

-¡Fuera de aquí! -rugió Valerio al ver su expresión. Si vas a trabajar, hazlo como se debe. Si no, ¡lárgate! ¿Quién te crees que eres para poner esa cára

Jamás, ni en sus peores momentos, la familia Galindo había tolerado semejante insolencia de la servidumbre. ¿En qué momento todo se había torcido tanto? ¿Cuándo habían caído tan bajo que hasta la cocinera se atrevía a mostrarles tal desprecio

-Cuando me paguen lo que me deben, me voy -replicó Marta con un resoplido desdeñoso que 

resonó en la cocina vacía

¿De verdad creen que alguien querría quedarse en este manicomio?, pensó con amargura. Cuando pagaban nos trataban como basura, y ahora que ni siquiera pagan, ¿todavía quieren darse aires de grandeza?” 

Con la cabeza palpitando de dolor y rabia, Valerio soltó un bufido y se dirigió a las escaleras, ignorando deliberadamente a Marta. Cada paso era un recordatorio punzante de la golpiza 

recibida

-Mira nada más -murmuró ella cuando lo vio subir, su voz cargada de sarcasmo-. Los deudores actuando como señores

Al llegar al segundo piso, la voz alterada de Iris se escapaba de su habitación, rebotando contra las paredes del pasillo como un eco de su desesperación

-Eres mi tía, ¿quién más va a ayudarme si no ? -suplicaba con una mezcla de desesperación y exigencia en la voz-. Si no te hubiera metido en la empresa, ¿crees que tendrías la vida que llevas? Tienes que convencer a mi papá para que me ayude con el dinero de las medicinas

La mención de mi papále reveló a Valerio la identidad de la interlocutora. Su rostro se ensombreció mientras cojeaba hacia la habitación de su hermana, cada paso despertando oleadas de dolor en su cuerpo maltrecho

Desde el umbral, observó a Iris sentada frente al tocador, de espaldas a la puerta, ajena a su presencia. La rabia emanaba de Valerio en ondas, espesando el aire de la habitación

-¿Cómo que no eres mi tía? -chilló Iris de repente-. ¿Qué estás insinuando con eso

-¿Te crees que por haberle dado un par de mellizos a mi papá ya eres dueña de todo? Te 

equivocas, Valerio y yo seguimos siendo parte de esta familia. Más te vale conseguirme esos 

213 

15.03 

Capítulo 513 

cuarenta millones… 

La negación del parentesco fue la chispa que encendió la pólvora. Iris explotó en un arrebato de furia incontrolable

-¡Si no fuera por , seguirías fregando platos en algún cuchitril, sin soñar siquiera con la vida que tienes ahora! ¡Malagradecida de porquería! ¿Hola? ¿Hola? ¿HOLA

La llamada se cortó antes de que pudiera terminar su diatriba. Con un grito que mezclaba rabia y frustración, Iris estrelló el teléfono contra el tocador. El estruendo reverberó en la habitación como un trueno. El impacto desencadenó un violento ataque de tos que salpicó el espejo con un fino rocío carmesí, una marca más de su deterioro físico y mental

3/3 

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Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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