La Heredera 540

La Heredera 540

Capítulo 540 

-Pero el coraje no se me quita tan fácil -murmuró la señora Blanchet, su voz cargada de una furia contenida que parecía danzar en el aire

-¡Ay, , pobrecita la señorita Isabel! Esta vez que la hicieron pasar por un calvario

-respondió Patricia, dejando que la compasión se deslizara en cada palabra como un susurro cálido

-Así es continuó la señora Blanchet, con un brillo de orgullo asomando en sus ojos- Por suerte, esa cabecita brillante no se dejó encandilar por esos muchachitos bobos de afuera. Su buen juicio es lo que siempre la saca adelante

-Claro, señora -asintió Patricia con una sonrisa cómplice-. Todos estos años la han tenido en un pedestal, ¿cómo iba a voltear a ver a esos de allá

Al escuchar aquello, una chispa de satisfacción iluminó el rostro de la señora Blanchet, suavizando sus rasgos endurecidos por el enojo

-No ha sido en vano que Esteban la haya cuidado tan bien todo este tiempo -dijo, mientras un dejo de ternura se colaba en su tono

Ambas seguían charlando en ese francés parisino que llenaba el ambiente de elegancia, como si las palabras mismas vistieran de gala la villa

Mientras tanto, en el camino de regreso, Isabel iba sumida en sus pensamientos, imaginando cómo enfrentaría a su madre por lo de Esteban, con el corazón latiéndole en una mezcla de ansiedad y esperanza

Pero al captar el murmullo de aquella conversación entre su madre y Patricia, un alivio tibio se extendió por su pecho, disipando las sombras de su inquietud

-¿Ya se te pasó el nerviosismo? -preguntó Esteban, su voz serena al notar cómo los hombros de Isabel se relajaban

-Ajá, ya no estoy nerviosa -respondió ella con un leve asentimiento, una sonrisa tímida asomándose en sus labios

Después de todo, si su madre estaba tan tranquila, ¿qué había que temer? Bastaría con reconocer su error y endulzar un poco las cosas para que todo fluyera de nuevo

Así era la familia Allende, el refugio que Isabel llevaba grabado en el alma desde niña. No importaba cuánto se equivocara; siempre había creído que con un mea culpa sincero y un toque de humildad, las aguas volverían a su cauce

No como los Galindo en Puerto San Rafael

Al principio, sus intrigas la habían desconcertado, pero con el tiempo comprendió que esa familia era un torbellino de complicaciones, un laberinto sin fin

La señora Blanchet y Patricia seguían inmersas en su plática

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Capitulo 540 

-¿Crees que a Isa todavía le guste esto? ¿Y esto otro? -preguntaba Charlotte, con una ansiedad casi infantil tiñendo su voz

Habían pasado años sin verse, y la señora Blanchet interrogaba a Patricia con el temor de quien teme haber olvidado los gustos de un ser querido

Pero antes de que Patricia pudiera responder, la voz de Isabel irrumpió, clara y dulce

-¡Me gusta, me gusta todo! exclamó, dejando que su entusiasmo llenara el espacio

Charlotte Blanchet estaba de espaldas a la puerta, revolviendo algo en la cocina con dedos inquietos

Al escuchar a Isabel, su cuerpo se endureció de golpe, como si el tiempo mismo se hubiera detenido en su espalda

Isabel esperaba que su madre girara al instante, y ya se preparaba para correr hacia ella y envolverla en un abrazo cargado de añoranza

Sin embargo, el calor que anticipaba no llegó

La señora Blanchet permaneció inmóvil, de espaldas, y el silencio que se formó apretó el corazón de Isabel como una mano invisible

Hasta que notó el leve temblor en los hombros de su madre

El alma se le estrujó. Con pasos cuidadosos, avanzó

-Mamá -susurró, la palabra cayendo suave como una caricia

Pero Charlotte no se volteó

Al acercarse más, Isabel distinguió con claridad cómo los hombros de su madre vibraban, sacudidos por una emoción contenida

Sin pensarlo más, dio un par de pasos rápidos y la abrazó por la espalda, rodeándola con brazos que buscaban sanar la distancia de los años

-Mamá, ya volví -dijo, su voz un hilo de ternura que cosía el momento

Entonces, Charlotte se giró por fin y la estrechó con fuerza, como si quisiera fundirla en su pecho

-¡Eres una tonta! ¿Qué, necesitabas que fuera por ti para acordarte del camino a casa? -le reprochó, con un tono que pretendía ser firme pero dejaba traslucir el amor

Era alta, imponente, una figura que Esteban había heredado junto con los rasgos nobles del 

señor Allende

Por eso Isabel, a su lado, parecía pequeña, aunque al menos alcanzaba el cuello de su madre, donde ahora escondía el rostro

-Ay, mamá, ¿ya no estás enojada, verdad? Isa sabe que metió la pata -murmuró

acurrucándose más cerca, buscando el perdón en ese abrazo

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Capítulo 540 

-¡Hum! Hoy me vas a explicar todo con lujo de detalle, o no te perdono tan fácil -respondió Charlotte, frunciendo el ceño con fingida severidad

¡¡¡!!!-el sobresalto de Isabel se reflejó en sus ojos abiertos de par en par

-¿Y qué es eso de que le dijiste mamáa otra? -añadió la señora Blanchet, clavándole una mirada inquisitiva

Isabel torció la boca, atrapada

¿Otra? ¿Carmen Ruiz, tal vez?-pensó, mientras un nudo se le formaba en la garganta

-Te juro que no, mamáse defendió, alzando las manos como si jurara ante un tribunal

Capítulo 541 

-¿Acaso soy tan fácil de persuadir

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