La Heredera 549

La Heredera 549

Capítulo 549 

Yeray irrumpió con tal furia en busca de Vanesa que ella apenas tuvo tiempo de asimilarlo. El torbellino de su llegada la dejó tambaleándose, atrapada entre la sorpresa y un destello fugaz de temor que le erizó la piel

Por un instante, se sintió pequeña, casi acobardada, pero el estallido de Yeray desató un caos que incendió sus sentidos y la hizo explotar

-¡Yeray, hijo de puta! -gritó, su voz cortando el aire como un relámpago

Si no hubiera mencionado a Dan y su boda con otra mujer, Vanesa aún habría conservado un hilo de cordura. Todo París sabía que la muerte repentina de Dan la había empujado al borde de la locura años atrás. ¿Y ahora se casaría con alguien más? Esa idea era un veneno que le corroía los nervios en silencio, un dolor que latía sin descanso

Pero cuando Yeray lo soltó así, sin filtro, algo dentro de ella se quebró como cristal

-¿Quieres guerra? Perfecto, aquí me tienes lo desafió, los ojos encendidos de rabia

Apenas unos segundos antes, había intentado contenerse por Isabel, pero ahora la razón se le escapaba entre los dedos como arena. Con un giro brusco, se dirigió a la mesita de noche, abrió el cajón de un tirón y sacó lo que guardaba allí, un arma cargada de su propia furia

Apuntó a Yeray con manos temblorosas de ira

-¿Quieres morir aquí? ¡Adelante, te hago el favor

El rostro de Yeray se endureció, transformado por una mezcla de sorpresa y desprecio

-¡Estás loca, Vanesa! -espetó mientras se apartaba con agilidad

Un estruendo desgarró el aire cuando el disparo perforó el respaldo del sofá, y el sonido reverberante activó las alarmas de la villa, llenando el espacio con un zumbido agudo

Isabel, petrificada, no alcanzaba a procesar lo que veía

Yeray y Vanesa ya se habían enzarzado en una pelea visceral. Él avanzó con pasos firmes, le arrebató el arma de un puntapié certero, y ella, sin dudarlo, se lanzó contra él en un torbellino de golpes y forcejeo

-¡¡¡lsabel!!! -gritó, su voz ahogada por el caos

Ambos eran tempestades vivientes, y ahora chocaban como truenos, destrozando todo a su paso. Los muebles crujían, los objetos caían al suelo en un concierto de estallidos

Yeray la empujó con fuerza, haciéndola retroceder, y entonces Isabel también perdió los estribos. Sin pensarlo, tomó un jarrón del aparador y lo estrelló contra la cabeza de Yeray

-¡Crash! -el sonido del cristal al romperse resonó como un eco seco

Yeray se tambaleó, su cuerpo inmóvil por un segundo. Luego giró la cabeza, sus ojos ardían al 

15.29 

clavarse en Isabel

-Isabel, maldita traidora -gruñó entre dientes, la voz cargada de veneno

El golpe lo desquició aún más. No había saldado cuentas con ella por lo de Esteban, y ahora esto. Furioso, extendió una mano para atraparla

Pero Vanesa, que ya se había levantado del suelo, lo interceptó, rodeándole la cintura con los brazos

-¡Toca a Isa otra vez y te mato, cabrón! ¡Lo de hace tres años todavía está pendiente! -rugió, aferrándose a él con todas sus fuerzas

-¡Suéltame, Vanesa! -bramó Yeray, forcejeando

Isabel, con el corazón desbocado, ya había agarrado un marco de fotos y lo blandía, lista para lanzarlo contra su cabeza. Esta vez, Yeray fue más rápido: sujetó las manos de Vanesa, giró con un movimiento fluido y ambos rodaron sobre la cama

Vanesa quedó atrapada bajo su peso

-¡Ahhh! -chilló, el grito escapándosele como un torrente

Al ver a Yeray encima de ella, la furia le subió como lava

-¡Chingada madre, estás demasiado pesado! ¡Me aplastas, bájate ya! exclamó, pateando inútilmente

Cuando Esteban y la señora Blanchet llegaron, el panorama era un campo de batalla. La habitación estaba irreconocible, con pedazos de vidrio y muebles volcados esparcidos por doquier. Varios guardias de seguridad intentaban contener la escena

Isabel seguía junto a la cama, el marco aún en sus manos, mientras un guardia la resguardaba con el cuerpo

Y en la cama, Yeray y Vanesa seguían enzarzados. Ella, con la respiración entrecortada, bajó la vista y estalló al notar algo

-¿Dónde tienes la mano, imbécil? ¡Quítala de ahí ahora, Yeray! -gritó, su voz resonando con furia pura

Ese alarido atrajo todas las miradas hacia las manos de Yeray. Al descubrir su posición, un brillo curioso destelló en los ojos de los presentes

Esteban entrecerró los suyos, el rostro tenso. Con un movimiento firme, se acercó y arrancó a Yeray de la cama. Él se zafó con un gesto brusco

-¡Sueltame, no me jales! -espetó, sacudiéndose

Tras aclarar los malentendidos frente a la señora Blanchet, la atmósfera seguía cargada. En la familia Allende, la presencia de Yeray se había vuelto más imponente, casi desafiante. Sus 

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Capitulo 549 

ojos, al cruzarse con los de Esteban, destilaban una insatisfacción que no se molestaba en ocultar

Este tipo no va a ceder tan fácil“, pensó Esteban, mientras una chispa peligrosa cruzaba su mirada

Con una voz grave que parecía vibrar en el aire, ordenó

-Ven conmigo

Yeray lanzó una mirada fulminante a Vanesa, que aún jadeaba sobre la cama. Quería plantarse y soltarle un no voya Esteban, pero algo lo contuvo. Con un bufido cargado de frustración, dio un paso atrás y lo siguió

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Status: Ongoing Type: Native Language: Spanish
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