La Heredera 55

La Heredera 55

Capítulo 55 

Las palabras de Isabel fueron como una chispa en un polvorín. Al otro lado del teléfono, Carmen sentía que la sangre le hervía en las venas

-¿No te basta con que te suba de veinte a cien mil? ¿Qué más quieres

Para Carmen, cien mil no era una cantidad menor para alguien como Isabel, menos aún considerando la familia de la que venía. ¿Por eso nunca quiso hablarnos de ellos?, pensó, ¿Por vergüenza de su pobreza?” 

La rabia se mezclaba con la amargura en su pecho. Su propia hija, aunque adoptiva, le parecía ahora una hipócrita consumada. Después de todo, ellos la habían criado, ¿cómo se atrevía a menospreciarlos así

Hace dos años, cuando les preguntaron, si tan solo les hubiera dicho quiénes eran esas personashabrían recibido una buena compensación. Pero ya era tarde para eso

Criar a una niña para que se convierta en esto”, pensó Carmen, la bilis subiéndole por la garganta. Y todavía hablan de gratitud“. 

-No quiero nada -la voz de Isabel cortaba como un cuchillo

-Entonces piénsalo bien. Si no puedes pagar la renta y te echan, no me vengas a llorar diciendo que soy una madre desalmada

El mensaje era cristalino: si no podía mantenerse en Apartamentos Petit, que ni soñara con regresar a ninguna de las dos casas

Isabel contempló el sol que se filtraba por la ventana, sus rayos dorados burlándose de la oscuridad de la conversación

-Llegar a este punto como madrede verdad me has abierto los ojos

Sin esperar respuesta, cortó la llamada. Madre¡ja!“, pensó con amargura. Deseaba que Carmen pudiera olvidar que alguna vez se llamó así. Se sentía como si la estuvieran chantajeando

En el hospital, Carmen miraba el teléfono como si fuera una serpiente venenosa. Sus intentos de volver a llamar fueron recibidos por un muro de silencio: bloqueada

Valerio se acercó cojeando, su rostro aún pálido por el encuentro de la noche anterior

-Dime, ¿de quién habrá aprendido esa maldita costumbre de bloquear a la gente así

La furia de Carmen era palpable. En todos sus años, nunca había sentido tanta rabia hacial 

Isabel

-¿Cómo sigues? -preguntó, notando la incomodidad en el andar de Valerio

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-Ya mejor -mintió él, aunque la furia en sus ojos lo traicionaba

La noche anterior, cuando Carmen le había contado sobre Mathieu, una preocupación se había instalado en su mente: ¿cómo era posible que todos los doctores estuvieran conectados con Isabel? Demasiadas coincidencias

-¿No aceptó el trato

Carmen soltó un bufido de frustración

-¿Aceptar? ¿Por qué tiene que estar siempre en contra de Iris

El solo pensarlo la hacía hervir de rabia

Valerio permaneció en silencio, su ceño fruncido en concentración

—Oye –Carmen lo miró fijamente. ¿Cómo es que conoce a gente como Andrea y Mathieu

-Con el ambiente del que viene, es imposible que hubiera conocido a esas personas, ¿no

Era un misterio que la consumía

Valerio meditó un momento

-Los Marín llevan años haciendo obras de caridad en zonas pobres de la montaña. Quizás conoció a Andrea por eso

Carmen asintió lentamente

-Puede ser¿y Mathieu? ¿Tendrá que ver también con Andrea

Ambos eran médicos, aunque de diferentes especialidades. Podrían considerarse colegas. Vista así, la conexión parecía menos sospechosa

-¿Cómo está Iris? -Valerio miró hacia la habitación

El rostro de Carmen se ensombreció

-Se despertó dos veces anoche del dolor -suspiró pesadamente-. Ay… 

El sufrimiento de Iris era como un puñal en su corazón

Mientras tanto, José Alejandro había sido despertado al amanecer por Sebastián para resolver el asunto de Bahía del Oro. Apenas se preparaba para salir cuando recibió otra llamada: Sebastián iría personalmente a negociar

Los rumores de la noche anterior aún resonaban: Sebastián estaba dispuesto a comprar Bahía del Oro solo para que Iris pudiera recuperarse en paz

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