Capítulo 562
Isabel observaba a su hermana con curiosidad, intrigada por cómo Vanesa había manejado la situación. Siempre había admirado su astucia para resolver conflictos complicados.
-Me dijo que quiere casarse conmigo, que mañana nos veamos en el registro civil para hacerlo oficial.
-¿Qué? ¿En serio?
Isabel quedó boquiabierta, incapaz de procesar el giro inesperado. La amenaza de confrontación que flotaba en el aire se había disipado por completo, transformándose en una propuesta matrimonial. El cambio resultaba incomprensible.
Vanesa contempló a Isabel y exhaló profundamente mientras reflexionaba sobre la situación que acababa de vivir.
-¿Tú qué opinas, Isabel? ¿No crees que Yeray debe estar tramando algo retorcido?
Definitivamente tramaba algo oscuro. De otro modo, ¿cómo explicar una metamorfosis tan drástica en cuestión de minutos? La desconfianza de Vanesa era absoluta frente a este cambio radical.
-Sí, seguramente está planeando algo turbio.
En menos de una hora, la realidad había dado un vuelco imposible. Dan, quien había mantenido una distancia fría con Vanesa durante tanto tiempo, de pronto se mostraba excesivamente cariñoso por teléfono. La coincidencia resultaba demasiado sospechosa como para ignorarla.
-Y luego está ese desgraciado de Dan. Hace un rato me dejó como mentirosa frente a Yeray por teléfono.
Era evidente que Dan sabía perfectamente que Yeray estaba presente durante la llamada. Sus palabras parecían calculadas para insinuar que Vanesa había robado los documentos para entregárselos a él. La provocación no podía ser más transparente.
Al escuchar mencionar a Dan, Isabel guardó silencio, aunque se sintió aliviada de que Vanesa no hubiera caído en el juego manipulador que Dan intentaba orquestar.
-¿Cómo puede tener el corazón tan podrido ese maldito?
Después de todo, habían compartido momentos significativos en el pasado. ¿Qué clase de persona manchaba así una historia compartida? ¿Qué ganaba Dan provocando a Yeray? ¿Acaso ignoraba que Esteban había convertido a Yeray en una bomba de tiempo durante estos años?
Una provocación mal calculada podría desencadenar consecuencias devastadoras. Al reflexionar sobre esto, Vanesa sentía un impulso furioso de confrontar a Dan y hacerle pagar por su traición.
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-Fue él quien te gustaba antes, ¿no?
Isabel lanzó el comentario con cautela, temiendo que su hermana pudiera albergar todavía sentimientos residuales por
él.
-Sí, ¿verdad? No puedo creer que estuviera tan ciega como para fijarme en semejante basura.
Recordó cómo presumía sus regalos ante Isabel, la tristeza persistente que sentía entonces. Ahora todo aquello parecía pertenecer a otra vida.
Isabel se tranquilizó al ver la reacción de su hermana. Esta era la verdadera heredera de los Allende: capaz de amar intensamente pero también de cortar de raíz cuando algo resultaba tóxico.
-Entonces, ¿vas a casarte con Yeray mañana como te pidió?
Originalmente, Vanesa había sido quien propuso la idea. Yeray había respondido con indignación. Nadie hubiera imaginado que, tras un breve lapso, él no solo aceptaría sino insistiría en concretarlo de inmediato.
Vanesa permaneció pensativa durante unos instantes, procesando la disyuntiva que enfrentaba.
-¿Tú crees que debería casarme con él?
que
Aunque durante su discusión ninguno cedía terreno, ahora que Yeray tomaba la iniciativa, las dudas afloraban en ella. Desconociendo las verdaderas intenciones de Yeray, Vanesa experimentaba una inquietud creciente.
-¿De verdad debería hacerlo?
-No, definitivamente no.
Isabel respondió sin un atisbo de duda, convencida de su postura.
-El simple hecho de que Yeray lo proponga me hace sospechar que algo no encaja.
Especialmente considerando la brusquedad del cambio. Vanesa no lograba descifrar los motivos ocultos tras la propuesta de Yeray.
-¿Por qué crees que de repente quiere casarse conmigo?
El giro resultaba demasiado abrupto como para aceptarlo sin cuestionamientos. Vanesa no era lo suficientemente ingenua para creer que Yeray se había enamorado súbitamente de ella.
-No sabría decirte, no estuve ahí para ver qué provocó ese cambio en Yeray. Pero de cualquier forma, mejor no te cases.
Vanesa asintió vigorosamente. Si ella hubiera sido quien lo propuso para mantener control sobre Yeray, quizás valdría la pena considerar la unión.
Sin embargo, el cambio repentino en la actitud de Yeray era una señal inequívoca de que ocultaba intenciones turbias. Debía proceder con extrema cautela.
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Las hermanas continuaron su conversación mientras se encaminaban hacia el estudio de
Esteban. Incluso al llegar a la puerta del estudio, seguían debatiendo sobre las posibles motivaciones detrás de la inesperada propuesta.